Un espacio para reflexionar sobre las consecuencias de largo plazo de las decisiones de las administraciones públicas, privadas y sociales. Su enfoque es mayormente estratégico, y su método es el de las proyecciones de tipo cualitativo, con los criterios de la creación de escenarios. Su ambición es la de ir más allá de la exposición y ser un espacio libre de discusión de los interesados en este tema.
¿Porqué Cuenta Larga?
¿Porqué cuenta Larga? Los mayas tuvieron dos maneras de llevar el calendario: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.
Las organizaciones deberían tomar en cuenta esta filosofía. Hay decisiones de corto plazo (Cuenta Corta) y de largo plazo (Cuenta Larga). Este blog está orientado a las situaciones de largo plazo y su influencia en las organizaciones
martes, 16 de diciembre de 2025
Cortesía y Paz
Uno de los requerimientos imprescindibles para la construcción de un país más justo, que es obtener una paz duradera, y que muchas veces se olvida, es la cortesía. Esto ocurre en nuestra sociedad, donde la polarización crece. Se podría decir que la amabilidad es un aspecto del respeto, aunque muchas veces piensa que puede ser una acción puramente de forma .Sin embargo, si no tenemos ese fundamento en la raíz de nuestro comportamiento, será difícil tener paz.
En otro tiempo se consideraba que México era un país de quien se decía: “Se exagera en la cortesía”. Teníamos fama entre todos los hispanohablantes de que en México todo se trataba con mucho cariño. Se buscaba evitar al máximo el enfrentamiento, el enojo entre los que se estaban comunicando. Tristemente, ya no podemos decir lo mismo. La amabilidad es una parte de la comunicación que la hace efectiva y facilita la comprensión de valores más profundos, como una especie de inicio de la relación, un puente entre las diferencias. Y lo estamos olvidando.
¿En qué momento perdimos ese valor de la urbanidad y de qué manera ocurrió que, al volvernos cada vez menos corteses los unos con los otros, se facilitó el enfrentamiento y la polarización? No falta quien insiste en el aspecto de que la cortesía puede tener algo de falso, que se trata a la otra persona bien para no parecer que estamos en conflicto o para manipularla, pero que de fondo no hay una amabilidad auténtica. Efectivamente, habría que estar alertas en eso. Pero, por otro lado, cuando se trata con descortesía a algún otro, de entrada, se está presuponiendo que no merece un auténtico respeto.
El camino para ir perdiendo la amabilidad propia del mexicano ha sido largo. Se empezó por la comicidad basada en palabras altisonantes. Y, por otro lado, decir que la cortesía era hipocresía. Que había que ser muy auténtico. Y parte de la autenticidad se podía medir por el hecho de que no se mantenían formas corteses. Y así se fue deteriorando poco a poco este valor que en otro momento fue muy distintivo de nosotros.
Decimos que uno de los propósitos fundamentales para nuestra sociedad, en los próximos años, es la construcción de la paz. Si consideramos que debe ser una tarea primordial para los ciudadanos sin partido, debemos evitar totalmente el uso de formas poco corteses. Incluso en temas de la vida diaria, en la conversación ordinaria donde no se debaten situaciones complejas. Con pequeños detalles, ahí es como se va construyendo una sociedad con cordialidad de unos con otros, que nos permite ir resolviendo los problemas de la paz, tan agudos, que tenemos actualmente.
Y no, no se trata de nostalgia, no se trata de volver al pasado. Cada generación, cada cultura tiene que crear sus propios modos para ejercer la amabilidad. Pero el fondo siempre será el mismo: mostrar respeto, aceptar al otro como alguien con el mismo valor que uno mismo. Para nosotros, ciudadanos sin partido, que hemos vivido en carne propia ese modo de tratar a los demás como inferiores, es algo primordial. Eso se da en todas las áreas de la sociedad. Necesitamos un acuerdo para crear la cordialidad que permita revertir nuestra situación de polarización, que es el origen de la violencia que nos aqueja. Exijamos ser tratados cortésmente.
Conciliación y reconciliación
“No preguntes qué puede hacer tu país por ti; pregunta qué puedes hacer tú por tu país”. John F. Kennedy
Estamos empezando un nuevo año. Una época de esperanza y la posibilidad de un nuevo comienzo. Para algunos de nosotros, el propósito central para el próximo año 2026 es tener una mejor situación en el aspecto de la Paz. ¿De qué maneras el ciudadano sin partido puede contribuir a la construcción de ese propósito?
En mi opinión, no hay necesidad más urgente que la de revertir la polarización, que es el obstáculo mayor para la construcción de la Paz. Una tarea casi imposible sin la contribución de los ciudadanos. Hay aspectos fundamentales en eso: tenemos que lograr conciliación entre sectores con opiniones diversas, al mismo tiempo que logramos una reconciliación entre quienes están enfrentados. Una gran tarea, dirá usted, difícil de lograr a corto plazo. Estoy de acuerdo. Razón de más para empezar lo más pronto posible con esta labor.
Por conciliación entendemos el esfuerzo por comprendernos, debatir los problemas de la Sociedad y dar a conocer nuestras opiniones, sin exigir el cumplimiento de nuestro punto de vista. Aceptar otras visiones. En la reconciliación estamos hablando de algo parecido, pero estamos partiendo de otra situación, de una donde ya había alguna unidad de criterios, algunas intenciones en común y que se han perdido dichos acuerdos por diversos motivos. Y mediante la reconciliación queremos regresar a la situación original.
¿Qué podemos hacer, como ciudadanos sin partido? En lo personal, escuchar más, juzgar menos, informarnos en diversas fuentes, no contribuir al discurso de odio. En lo cívico y lo democrático: ser ciudadano participativo, defender el Estado de derecho y educar en principios democráticos. En lo social, apoyar causas comunes, ajenas a los partidos, y actuar como mediador entre personas o grupos enfrentados, buscando puntos de encuentro.
Es claro que hay acciones por parte del gobierno y distintas organizaciones que buscan lograr la Paz. Pero también es cierto que es muy difícil tener una paz completa, sin una colaboración muy amplia de los ciudadanos y, en particular, la de aquellos que somos la mayoría de la población: los ciudadanos que no pertenecemos a ninguno de los partidos políticos. Qué, por otra parte, somos los que padecemos en mayor medida los efectos de la falta de paz.
Se dice, y posiblemente con razón, que los ciudadanos sin partido no tienen una motivación fuerte para participar. Eso, que era una verdad irrefutable, está variando muy rápidamente. Cada vez hay más conciencia de que no le podemos dejar a los gobiernos la tarea de restaurar una paz duradera. Habrá quien piense que, a algunos en el gobierno, les conviene la desorganización ciudadana y la zozobra, la intranquilidad, la angustia que la falta de paz nos provoca. Puede ser que sí, pero también es cierto que un país sin paz termina siendo ingobernable, y eso a nadie nos conviene. Amigo, amiga: como ciudadanos, es importante que demos un paso al frente, que encabecemos el esfuerzo por construir una paz duradera. Sin nosotros, las soluciones estarán cada vez más lejos. Ahí está la respuesta a esa pregunta: ¿qué podemos hacer por nuestro país?
Construyendo la Paz
En esta época festiva, donde todos estamos pensando en los regalos que daremos y los que nos gustaría recibir, ¿cuál es el regalo que más nos gustaría, como sociedad civil? Si se hiciera una encuesta imparcial, seguramente el resultado sería que la población quisiera tener el regalo de la Paz. Una paz completa, confiable, duradera y que alcance a toda la población, a todos los niveles sociales.
Valdría la pena preguntarnos qué es lo que puede hacer la sociedad civil, de qué manera podría estar contribuyendo, probablemente de un modo decisivo, a que se reduzca el nivel de violencia que estamos sufriendo en este momento. Cosa que, por otro lado, también ya había sido advertida: que las soluciones que se proponen como las más efectivas son, precisamente, las de largo plazo. Las soluciones de corto plazo, siendo importantes, no dan soluciones completas. Sí, se requiere una reforma de fondo de la Sociedad, de nuestra cultura. Lo cual es algo verdaderamente lento y particularmente difícil.
. La renovación debe ser de la Sociedad y también en la persona, porque al final de cuentas los cambios en la Sociedad son el resumen de los cambios en las personas. A nivel privado, valdría la pena cuestionarnos: ¿qué tanto tengo una actitud violenta en mi vida diaria? ¿Cuáles son los cambios que requiero en lo personal? ¿Soy realmente alguien que promueve la Paz? ¿Cómo es mi manera de ver la vida, es verdaderamente pacífica? ¿O soy de los que ataco a otros que no piensan lo mismo que yo?
También necesitamos un cambio en el trato. En la vida diaria, donde también puede haber conflictos y recriminaciones. Cuando tenemos alguna diferencia, ¿podemos decir que somos constructores de la Paz? Porque al final del día, cualquier conflicto humano es porque alguno quiere imponer a otro su voluntad y convencer o hacer creer que sus principios y sus valores son los que verdaderamente valen.
Tenemos que encontrar medios para lograr una conversión, un cambio de valor; un cambio de corazón si queremos construir realmente la Paz. Ya sé que seguramente a más de uno le molesta este tipo de afirmación. La conversión del país no se va a lograr únicamente por medios violentos. Hay que respondernos en silencio para nosotros mismos: ¿qué tanto la violencia que estamos padeciendo solo es la exageración de nuestras costumbres familiares y sociales? Me temo que si hacemos esta pregunta y la tratamos de contestar honestamente, podremos encontrar muchas semillas de la violencia en nuestro trato diario, que no escala, que no llega a las alturas de lo que estamos viviendo. Pero, finalmente, es el mismo concepto: imponer mi voluntad a la voluntad del otro, sin respetar sus propias necesidades y sus propios derechos.
Es algo que valdría la pena estar meditando en esta época de fin de año, donde se habla de paz y armonía con una frecuencia mayor; recordamos canciones donde habla de la noche de paz y temas parecidos. Podría ser un asunto interesante de reflexión personal. Empezar a decir dónde puedo transformar mi actitud, mi manera de ver las cosas, precisamente en esta época donde le cantamos a la Paz, pero no necesariamente la estamos construyendo.
viernes, 12 de diciembre de 2025
Inteligencia artificial y temores
Probablemente, las innovaciones tecnológicas más sonadas en los años 2024 y 2025 tienen que ver con la inteligencia artificial. Algo que no es realmente nuevo, aunque este nombre sí lo es; el término es novedoso y atractivo desde el punto de vista mercadológico.
Estas innovaciones están generando miedos, que se están usando para hacer crecer este negocio. Buscan convencer al público en general de que, si no entra rápidamente a la inteligencia artificial, perderá sus negocios o su empleo. Por otro lado, también usan los miedos aquellos que se oponen a estas innovaciones, diciendo que usar la inteligencia artificial es dejar abierta toda la información de la empresa para ser mal usada. Además, organizaciones sociales enfatizan el problema ético que pueden causar estas nuevas tecnologías. Siendo temas importantes, el problema es que esos temores nos impiden ver las ventajas de estas innovaciones. Nos ocupamos de evitar los daños, cuando habría que pensar en los beneficios que podrían traer para todos.
Hay campañas impresionantes orientadas a la población, sobre todo a la clase media educada. Tratan de convencernos de que quienes tienen más de 40 años ya están fuera de la jugada. “No tienen las capacidades que poseen los jóvenes para entrar a estas tecnologías”, nos dicen. Y se están creando grandes cantidades de cursos donde específicamente se afirma: “Estamos buscando personas de más de 40 años y que no tengan conocimientos de cómputo”. Y ofrecen, por ejemplo, una maestría en inteligencia artificial dedicándole 30 días, 15 minutos por día, con lo cual le van a dar el equivalente a ese grado. Es de esperarse que se necesite más que eso.
Recientemente se congregaron, en el Vaticano, 50 expertos en una reunión sobre el asunto. Entre sus presentaciones, predominaron las llamadas a cuidar la ética, pidiendo reconocer que hay riesgos, así como pidiendo reglamentación y la intervención de diferentes autoridades para limitar estos males. Riesgos interesantes, pero que ocurren en todo tipo de comunicación. Con la diferencia del enorme alcance y velocidad de estos nuevos instrumentos. Por otro lado, muchas empresas están prohibiendo a sus empleados utilizar la inteligencia artificial, y han vetado todo lo que se estaba manejando con estos instrumentos. Alegando que no hay una certeza de que esa información no pueda ser mal utilizada.
Los mencionados expertos hablaron de beneficios de la inteligencia artificial. Señalaron aspectos muy positivos. Se habla de la mejora en la salud, educación accesible, sostenibilidad ambiental, eficiencia en los procesos y, aunque parezca raro, promoción de la paz. En términos muy genéricos, sin entrar a detalle como lo hicieron en el campo de los peligros de la inteligencia artificial. Habrá que estudiar a fondo los posibles beneficios de esta.
Hay que profundizar en esto y discernir sus consecuencias. Este es el nuevo mundo que se nos está presentando. No es la solución abandonar esta innovación. No es sensato usar los miedos para obstaculizar o hacer más rápida la adopción de estas tecnologías. Hay que balancear, en nuestros análisis, los riesgos, y los beneficios. Y, sobre todo, estar preparados para aprovecharlos. No son los miedos el mejor consejero para aceptar las innovaciones de tipo tecnológico o en cualquier otro campo. Un tema para debatir, participar y opinar. Se necesitan más opiniones. Las de otros, como usted y yo, reflexionando con sentido común, sobre nuestro papel en este tema.
viernes, 5 de diciembre de 2025
Protestas en el campo
La preocupación de los ciudadanos, en las últimas dos semanas, ha tenido que ver con protestas de nivel nacional, tanto de agricultores y ganaderos como de transportistas, sobre todo los que utilizan las carreteras federales. Los transportistas, por supuesto, señalan la inseguridad en las carreteras, un tema del que se han quejado desde hace bastante tiempo, sin resultados contundentes. Fueron bloqueos importantes, en las principales carreteras del país y además, cosa muy significativa, en las aduanas, afectando nuestro comercio exterior.
En paralelo a los bloqueos, hubo una serie de negociaciones. Rotas en varias ocasiones, y donde los que protestaban se quejaban de que llegaban a negociar personas sin capacidad de tomar decisiones. Por lo cual, los convenios eran imposibles e inútiles. Y por ello, después de haber aceptado levantar el bloqueo, en pocas horas se volvió a restablecer. Y, por otro lado, hubo reacciones fuertes. La Secretaría de Gobernación dijo, como una especie de disculpa por no atender las negociaciones debidamente, que había carpetas de investigación para algunos de los dirigentes de estas manifestaciones. Y, por supuesto, participación de la extrema derecha, que por lo visto en nuestro país tiene más capacidad de movimiento de lo que muchos se podrían imaginar. No es claro de qué manera esas respuestas a las quejas de la ciudadanía ayudan a la paz y la concordia por quienes deberían gobernar para todos. Esa reacción huele a amenaza.
En fin, se aprueban las reformas en fast track, como dicen quienes protestan, con la aprobación por ambas cámaras. No se ha vuelto a hablar de que los transportistas estén en desacuerdo, pero el sector agropecuario sigue molesto. El centro de las protestas son las leyes que rigen el manejo del agua. La discusión tiene que ver, sobre todo, con la propiedad del gobierno sobre el líquido. Algo que, de hecho, estaba ya considerado en las leyes; tan es así, que no se habla de propiedad de los mantos acuíferos; se habla de concesiones que asigna la administración pública.
El gobierno da razones para estos cambios, entre las cuales está, por supuesto, la de reducir la corrupción. Algo que no ha podido lograr. Se siguen encontrando diferentes modos de huachicoleo, que demuestran que el combate a la corrupción está lejos de lograr buenos resultados. Finalmente, las reformas aprobadas incorporaron más de 50 enmiendas propuestas por agricultores y ganaderos, incluyendo la posibilidad de heredar los derechos de aprovechamiento del agua. Cambios muy criticados por sectores de la izquierda.
La realidad en el campo es que solo el 14 % del territorio nacional es cultivable, y de ese 14 %, solo la mitad son terrenos de riego, mientras que la otra mitad, el 7 % del territorio nacional, es de temporal. En muchos casos, vivir en terrenos de temporal es una garantía de vivir en la pobreza, por estar sujeto a variaciones de todos los tipos. El acceso al riego no es poca cosa.
La discusión de fondo es cómo debe estar la propiedad en el campo: en manos del gobierno o de los particulares. No falta quien diga que esta reforma equivale a una expropiación del campo. Otros, posiblemente exagerando, hablaron de que este es el último clavo en el ataúd del campo. ¿En dónde está la verdad? Habrá que esperar a ver los resultados en el nivel de vida de los hombres y mujeres del campo. Ahí veremos quién tenía la razón. Es importante no dejar este asunto en el olvido. Los campesinos merecen ese apoyo.
viernes, 28 de noviembre de 2025
Violencia a la Mujer
La semana pasada se conmemoró el Día Internacional Contra la Violencia a la Mujer. Más allá de los individuos, tenemos un problema en nuestra cultura. La cual influye en todos los aspectos de la nación, incluso en las leyes, en las costumbres, en las prioridades, en el nivel de exigencia para los miembros de la Sociedad.
Es difícil que yo, como varón, pueda tener una total comprensión de lo que significa vivir esta violencia contra una mujer. Tenemos también el problema de que lo que consideramos violencia son únicamente los casos más graves, sin considerar muchos otros modos de violentar, desde las bromas pesadas, violencia económica, acoso sexual o violaciones, llegando hasta crímenes atroces con tortura y asesinato. Es algo muy engranado en nuestra cultura, por desgracia.
La reacción de la Sociedad, incluyendo los hombres, por supuesto, pero también ciertos grupos de mujeres, es la de ignorarlas, en el mejor de los casos. En el peor, atacar a quien denuncia. Las ven como personas que estorban, que molestan a una Sociedad que se siente muy tranquila con lo que está ocurriendo. Quisieran víctimas silenciosas, usando la frase machista, tan manejada: “Calladita te ves más bonita”. Están aceptando el falso sentido de superioridad del varón, basado en la fuerza bruta, la capacidad de dañar al débil. Se sostiene el rol subordinado que se les asigna a ellas y los obstáculos legales para poder ejercer su papel cívico. Se ha vuelto una costumbre.
Hay expertos que ven la raíz de esta violencia contra la mujer en la debilidad del hombre. Entre más débil es el hombre, más violento se vuelve para afirmarse, para poder sentir que, verdaderamente, en algo es poderoso. Porque, generalmente, en su mundo es alguien poco importante, con pocas capacidades. Eso funciona porque las culturas tienen un modo de mantenerse y de reproducirse, a través de muchos elementos: ceremonias, vestimentas, celebraciones, el sentido de lo fundamental. Así se sostiene la misma, y por eso es complicado, lento, difícil cambiar la cultura. Lo cual no quiere decir que debamos rendirnos.
De fondo, la solución más completa es el reconocimiento de que tenemos la misma dignidad. Debemos recibir el mismo respeto, independientemente de nuestro sexo. La mejor respuesta es la colaboración plena, más allá de las cuotas de género, aunque estas pueden ser consideradas útiles como un paso intermedio. Pero esa no es la solución completa. Hay que evitar radicalmente que esta causa tan importante, tan humana, se vuelva un botín político. Porque puede haber grupos y partidos que traten de lucrar con este justificado enojo de una gran cantidad de mujeres.
La solución está en la colaboración. Si no logramos encontrar una manera de que hombres y mujeres trabajemos por mejorar en este tema, el resultado será temporal. No se trata de sustituir el patriarcado por un matriarcado; lo que importa es crecer en adultez. Tenemos que pasar del infantilismo, en los aspectos de relaciones entre los sexos, a la madurez. Entre más fuertes seamos, mejor nos podremos coordinar, colaborar, reconociendo y valorando nuestras diferencias. Necesitamos una ciudadanía fuerte que adopte esta bandera, se la arrebate a la clase política y se dedique a desarrollar desde la raíz, desde la infancia, desde la escuela más básica, esta relación de madurez y de entendimiento entre unos y otros. Y no estar confiados en que las soluciones vendrán con el tiempo, en el muy largo plazo. Nos urge, lo necesitamos. Amigas, hay hombres que están de su lado. ¡Animo! Nuestra colaboración beneficiará a nuestra Sociedad.
viernes, 21 de noviembre de 2025
¿Está lejos nuestra Paz?
Tras las consecuencias de los asesinatos de alto impacto en Michoacán en las semanas pasadas, han ocurrido algunas secuelas que tienen que ver con esa situación. Como el desarrollo de grupos cívicos locales en esa y otras entidades, así como las manifestaciones de la generación X que ocurrieron hace días en varios Estados. Manifestaciones relativamente pequeñas, aunque significativas en impacto simbólico. El éxito de estas manifestaciones se puede medir por números. Sin embargo, la medida del éxito más importante es la preocupación que ha mostrado el gobierno federal frente a las mismas. No las ha ignorado: las ha tomado en cuenta y trata de desacreditarlas en declaraciones públicas. Estos eventos son un síntoma de un malestar más profundo: la desconexión entre la gobernanza y la participación social.
La solución al problema de la Paz difícilmente puede venir del gobierno, no importa su signo, sin que haya una participación decidida y relevante de la sociedad civil, sobre todo de la mayoría que somos los ciudadanos sin partido. Eso es lo más importante en este asunto. ¿Será que la ciudadanía no se está haciendo cargo de su papel político? Como estamos, no se logra el mandato democrático que obliga a los gobiernos a gobernar para todos. Tenemos que lograr romper con el ciclo de la polarización cada vez más creciente, buscar una reconciliación nacional entre todas las personas de buena voluntad, que se encuentran en todos los partidos políticos y en los ciudadanos sin partido.
¿Qué debería estar haciendo la ciudadanía? Primero, saber qué está ocurriendo, estar informada. Una vez teniendo esto, interpretar, entender bien qué significan estas cosas y además reflexionar sobre las causas y las posibles soluciones que pudiera haber. Esta es una labor totalmente personal. Además, a través de grupos pequeños, se comunica, se comenta, se discute la situación. En algunos casos, esos grupos se pelean y generalmente se vuelven a reconciliar. Pero se expone la situación. Buscan que se comparta el conocimiento y la gama de soluciones que estas situaciones pudieran tener. De diversas maneras: desde las comunicaciones personales, grupos pequeños de vecinos o de amigos y conocidos, a través de las redes sociales. Hasta las manifestaciones, para dar a conocer las inquietudes de los ciudadanos. Más allá de manifestar su oposición, dar a conocer cuál es su propuesta. Y no importa si estas propuestas están listas y acabadas. En todo caso, se tendrían que someter a debate. De hecho, actualmente no se está debatiendo: se está insultando. Hay que exponer sus razones, convencer a través de un debate cuáles son sus méritos.
Proponer es el centro de toda solución al problema de la Paz. Es necesario que la solución no venga meramente del enojo, del ataque, de la manifestación. Se requiere una propuesta. Y eso es lo que nos está haciendo falta. Le hace falta a la oposición. Le hace falta a la ciudadanía sin partido. Nos hace falta a todos. Tenemos que dejar de agredir a las personas, evitar rigurosamente el ataque personal. Enfrentar las situaciones. Entenderlas, debatirlas y proponer soluciones. Y esto está en nuestras manos. En manos de la ciudadanía. Algunos, en los partidos políticos, están tan embebidos en conservar su cuota de poder, que no pueden ver más allá. Mientras la ciudadanía, ustedes y yo, no les mostremos nuestro descontento, difícilmente llegaremos a una solución de la Paz, que sea satisfactoria para la gran mayoría.
viernes, 14 de noviembre de 2025
¿Una paz alcanzable?
A raíz de dos asesinatos de alto impacto en el Estado de Michoacán, se han propuesto diferentes soluciones. Destaca el anuncio del gobierno de un Plan para la Paz y la Justicia en Michoacán. Ante esto, hay reacciones a favor y en contra . Será interesante ver cuál es la reacción del ciudadano sin partido, y cuál sería deseable, en todo caso.
Hay cosas buenas en la propuesta. Claramente, no es un plan perfecto, pero tiene aspectos positivos. De hecho, muchos Estados quisieran tener ese mismo trato. Pero hay también otras cosas que se podrían mejorar. Los puntos centrales del plan tienen que ver con gasto social, educación e inversión pública. Buenas propuestas, pero, en general, son medidas que tendrán resultados a largo plazo. La mejora en las condiciones de vida y el desarrollo económico, en contadas ocasiones ocurren rápidamente. Probablemente se necesiten varios sexenios para lograr que Michoacán tenga un nivel de vida e igualdad de oportunidades, similar al de las zonas más desarrolladas de México.
Otros aspectos, como educación y desarrollo ciudadano, son asuntos vitales, necesarios, pero que darán resultados a largo plazo. Para el corto plazo, el plan es insuficiente de varias maneras. Hay puntos que no se cubren, y que son fundamentales. Por ejemplo: reducir la impunidad, que es un problema nacional, que no se atiende con propuestas concretas en el plan citado. Se requiere un desarrollo importante de la policía judicial estatal y de las policías locales que escasamente se menciona. Eso sí, se agrega más fuerza militar, tanto de la Guardia Nacional como de la Secretaría de la Defensa. Y se habla de la necesidad de coordinar a las fuerzas públicas.
Sí, hay cosas que pueden funcionar y son relevantes. Pero también es muy importante proponer cómo mejorar los aspectos que se están dejando pendientes. Sobre todo, en el corto plazo, es importantísimo que se reduzca la polarización que existe en la Sociedad, en todo el país y en todos los Estados. Para esto no hay ninguna propuesta. Mientras unos ataquen y otros traten de defenderse agrediendo a sus contrincantes, no llegaremos a una paz sostenible y duradera.
¿En dónde podría actuar el ciudadano sin partido? Es importante que haya una reacción. La polarización no se da solo en la casta política. Muchas veces el ciudadano contribuye, difundiendo y haciendo virales los ataques a funcionarios actuales o de gobiernos anteriores. Es difícil creer que así, haya una paz duradera. Hay que dejar de atacar y en cambio proponer. La polarización, ha sido totalmente inútil. No se ha ganado nada con las críticas a las propuestas del gobierno ni tampoco con la defensa a nuestro gobierno atacando a gobiernos anteriores.
Hay que enfocarnos en lo que funciona. Es importante que todos, sobre todo la ciudadanía, nos propongamos una moratoria. Comprometernos a no atacar, a no polarizar. Construir un apoyo mutuo, conocimiento y empatía entre los distintos sectores de la población. ¿Qué no es fácil? Por supuesto. Los ciudadanos no nos hemos dado cuenta de que los ataques, desde todos los lados, han sido inútiles. Es hora de que cambiemos de táctica: proponer en lugar de atacar. Y no sentirnos atacados cuando otros tengan propuestas diferentes. La responsabilidad de construir la paz no es solo del gobierno. ¿Estamos los ciudadanos sin partido a la altura para enfrentar este reto? ¿Qué podríamos hacer? Eso es tema para otro artículo.
jueves, 6 de noviembre de 2025
Elecciones en los EE. UU.
La semana pasada hubo elecciones parciales en los Estados Unidos. Se jugaron muchos puestos, pero los más noticiosos fueron la elección del alcalde de Nueva York y las gobernadoras de Virginia y Nueva Jersey. Pierden los republicanos ,en los tres casos, por diferentes cantidades, pero de una manera muy clara, tanto en Nueva York como en los otros dos estados. La señora Mikie Sherrill, en New Jersey con un 57 %, Abigail Spanberger en Virginia por el 55 % y Zuran Mandani, alcalde electo de Nueva York, por un 50 %, mientras que el candidato del Partido Republicano, en esa ciudad, solo llegó a 7.1%, todo ello según los conteos preliminares.
Los medios no pueden ocultar su alegría con estos resultados. Trump perdió, dicen, y hacen múltiples interpretaciones sobre el asunto. Ven esto como un pronóstico de lo que podría esperarse en las próximas elecciones intermedias. ¿Por qué han perdido los candidatos Republicanos? Los medios dicen que es porque Trump ya está perdiendo popularidad. Donald Trump tiene otra impresión. Él dijo que el problema fue que no les dio suficiente apoyo. O sea que, si hubiera estado más presente en las campañas, los que perdieron hubieran ganado, dice.
El nuevo alcalde de Nueva York es nacido en África, de familia hindú. El más joven alcalde elegido en Nueva York, la ciudad más importante de Estados Unidos, en aproximadamente cien años. Solamente tuvo un puesto antes de estas elecciones, como parte del cabildo de esa ciudad. Se declara socialista y demócrata. Hace gala de su calidad de emigrado. Y, por si fuera poco, además se declara musulmán. Su origen es hindú. En cuanto a las gobernadoras electas en los otros dos Estados, una de ellas, Mikie Sherrill, fue piloto de helicóptero en la Marina y es madre de cuatro hijos. La otra, Abigail Spenberger, trabajó en la CIA. Casos poco usuales en la mayoría de las damas políticas de ese país. Ambas sirvieron también en la Cámara de Representantes. En conjunto, ganaron personas que están fuera o por lo menos no son muy típicas de la casta política de los Estados Unidos. Posiblemente, los electores ya están hartos del político tradicional, y eligen personas que tienen poco parecido con los políticos actuales.
¿Cuál es la posible consecuencia de esto para Donald Trump? ¿Y para los partidos Demócrata y Republicano? Es difícil decir que esto es una señal infalible de la decadencia del fenómeno Trump. Pero no es algo sin importancia. Evidentemente, Trump, después de haber dicho cómo ve el problema, buscará maneras de dar mayor apoyo a los candidatos del Partido Republicano. Por otro lado, en el Partido Demócrata esto puede significar que creerán que ya tienen altas probabilidades de ganar las próximas elecciones intermedias y, en consecuencia, confiarse.
Ahora, pensando en nuestro país, también hay que considerar que, aunque no ha habido elecciones, sí hemos tenido semanas de inquietud, y críticas de los ciudadanos sin partido. ¿Será que esto abrirá la puerta a nuevos tipos de candidatos que no sean parecidos a los actuales? ¿Será que los votantes en todos los países están queriendo cambiar de casta política, en vista de que los actuales gobernantes no les están dando resultados? Solo el futuro lo dirá. No podemos quedarnos con la interpretación que están haciendo de una manera simplista los comentaristas. Todo está sobre la mesa y hay signos de que, en algunos países, tanto en Estados Unidos como en Europa y en el propio Japón, están buscando cambiar el tipo de dirigentes.
viernes, 31 de octubre de 2025
Refundación
Mucho se ha debatido en los medios y en estas páginas la necesidad de los partidos de oposición, de reestructurarse o refundarse. Viene al caso el tema, por uno de los partidos, el Partido Acción Nacional (PAN), que está anunciando un proceso de refundación, presentado en el edificio donde se creó su partido en 1939, por su fundador Manuel Gómez Morín. Los actuales dirigentes plantearon un cambio profundo, incluyendo debatir hasta el nombre que pudiera darse al nuevo partido. Todo esto da mucho de qué hablar. Se examina a ese partido, porque es quien ha dado el paso. Otros partidos de oposición deberan tener procesos similares y también los criticarán.
Este partido está reconociendo que necesita hacer algo y tener una actividad diferente de la que han tenido en los últimos siete años, dedicados a criticar más que a proponer. Un asunto importante: este partido ha quedado en manos de una minoría. Es muy positivo el hecho de que se esté reconociendo que ha habido fallas. Hay algunos factores en contra. Sus dirigentes son los mismos de siempre. Y es muy difícil creer que, si no lograron salir del atorón que tienen, sean los que puedan crear una situación diferente. Si hacen lo mismo, los resultados serán los mismos.
El peso de esta transformación se le está encomendando a especialistas en mercadotecnia política. Lo cual tiene inconvenientes: básicamente, tratarán de ubicar qué es lo que la ciudadanía quiere. Y lo que las mayorías en este momento quieren, es lo contrario de lo que ellos pudieron ofrecer. ¿Haciendo lo mismo que hacen sus competidores, van a ganar? Es muy dudoso.
Se requiere que el PAN reconozca que, en muchos aspectos, es alguien desconocido. Haga usted la prueba: aborde usted a un ciudadano sin partido y pregúntele quién es el actual presidente del PAN. Nueve de cada diez veces se van a encontrar con que no recuerdan ni su nombre; es un desconocido para el votante. ¿Sabrá cuál ha sido la trayectoria y cuál la historia de este partido, el más antiguo registrado en el país? ¿Conocerá cuál es la ideología del PAN? Inicialmente, ella tenía como base principios de la doctrina social católica y también del humanismo cristiano. Después, ideas de la democracia cristiana europea y latinoamericana. ¿Lo sabe el ciudadano? Se podría decir que no tiene, estrictamente, una ideología, más allá de criticar las fallas del gobierno.
Tuvieron 12 años para transmitir su ideología a la ciudadanía y no hubo una acción relevante en este sentido. Claramente, por muchos años, fue un partido que se construyó en torno a minorías, sin una visión de crecer. Hay razones para ello. Nace en un momento en que el partido dominante, era un partido de Estado. El PAN se creó con un gran temor a ser infiltrado, y quiso evitar que eso ocurriera. Hoy proponen dejar de tener alianzas con ese partido.
Tuvieron doce años para crear un partido mucho más poderoso, y no lo hicieron. Ahora están planteando un cambio de nombre del partido y un lema: Patria, Familia y Libertad. Pero ningún partido dirá que está en contra de eso. ¿Cómo convencer de que ellos son los mejores para la patria, la familia y la libertad? Aparentemente, creen que, al tener un lema atractivo, la ciudadanía va a hacer fila para entrar a inscribirse en su partido. ¿Cuál es el producto que se le va a ofrecer al electorado? ¿Cuál va a ser una ideología, un modo de gobernar, un grupo de líderes que verdaderamente convenzan? Y mientras no tengan definiciones, será difícil tener resultados de esta refundación. No solo a ellos, también le ocurrirá a los demás partidos opositores.
viernes, 24 de octubre de 2025
Techo de Cristal
Entre los temas tratados por las feministas, uno importante es el del llamado techo de cristal. ¿Qué significa eso? Muchas empresas y los gobiernos han hecho esfuerzos para lograr en alguna medida una paridad entre hombres y mujeres en los miembros de sus organizaciones. Pero muchas veces, aunque se ha logrado esa paridad, las mujeres no tienen derecho a la misma remuneración o a que les confíen las mismas responsabilidades.
Llega un momento en que las mujeres ya no siguen ascendiendo dentro de la organización, a pesar de que tienen las capacidades para llevar a cabo las mismas responsabilidades que los hombres. A eso se le ha llamado el techo de cristal, que aparentemente no existe, pero es muy real: el hecho de que las mujeres dejan de ascender en la organización, a causa de su género.
La semana pasada, en Japón se nombró por primera vez a una mujer como primera ministra, la señora Sanae Takaichi. Ella es una conservadora de línea dura dentro del Partido Liberal Democrático (PLD), uno de los más importantes de Japón. Propone que su país tenga unas fuerzas armadas más fuertes de lo que actualmente tienen. Está a favor del crecimiento del sector privado y, por otra parte, también está parcialmente alineada con las políticas de seguridad de los Estados Unidos, donde el señor Trump quiere que sus países aliados se hagan cargo de sus propios gastos de Defensa y no estar dependiendo para esos gastos del apoyo de Estados Unidos. Ella tiene 64 años, ha estado desde hace más de 32 años en el Partido Liberal Democrático de Japón; es casada, sin hijos, y ha estado al nivel del gabinete con otros primeros ministros, en varias ocasiones.
Una de las cosas que más se critican a Japón es precisamente el hecho de que es una sociedad muy orientada a darle predominio a los hombres. Se han hecho estudios de tipo internacional, señaladamente uno por Geert Hofstede, que estuvo haciendo estudios sobre los valores en las empresas que trabajan en varios países, y en sus resultados se encontró con que Japón calificaba entre los tres o cuatro países con una predominante orientación a valores masculinos.
Un reto para la señora Takaichi. Ella está tomando su lugar entre antecesoras muy ilustres, como Golda Meir, Indira Gandhi, Margaret Thatcher, Angela Merkel y otras más. Seguramente va a tener dificultades de todo tipo para poder adaptar a sus gobernados a una situación diferente. Es posible que ella pueda influir en que ese techo de cristal que ha logrado romper de una manera espectacular, se limite o acabe y que, verdaderamente, cambie la situación de su sociedad, y las de otros países. Gracias al prestigio de Japón, podría llegar a influir para que otras naciones vayan más allá de la mera paridad numérica entre hombres y mujeres.
Habrá que felicitar a Japón y a la señora Takaichi por este, que es un paso importante. Es necesario que los países y las culturas reconozcan plenamente las capacidades de la mujer, que muchas veces ha sido relegada independientemente de sus cualidades y de las posibilidades que tienen de enriquecer a la Sociedad, con puntos de vista diferentes y complementarios. Nos tenemos que acostumbrar a esa realidad, caballeros. Estoy seguro de que será para bien.
viernes, 17 de octubre de 2025
Prevenir, o…
La frase completa dice: más vale prevenir que remediar. Una expresión muy usada, pero que difícilmente se puede decir que sea una frase mexicana. Porque no refleja nuestra realidad.
Los desastres naturales de las semanas pasadas demuestran cómo actuamos en esos asuntos. Vimos desastres de diferentes tipos, donde no hubo prevención, donde a la población la tomó desprevenida el desastre y los gobiernos se escudaron diciendo que se trataban de hechos atípicos. La prevención no ocurrió, a pesar de que hubo avisos, con varios días de anticipación, de que podían venir inundaciones importantes, porque se estaban formando fuertes ciclones. Este problema no es ideológico. Es un asunto de administración pública. Se ha dado en todos los tipos de gobierno, pertenecientes a diferentes partidos, y el problema ha sido muy parecido: no se asignan recursos suficientes y no se actúa con rapidez para prevenir los daños.
Podría decirse que es un tema de nuestra cultura. No nos hemos distinguido por prevenir en lugar de remediar. No nos hemos distinguido por tener visión de largo plazo en los costos de este tipo. Los gastos en prevención no son lucidores. Casi siempre los resultados de prevención son ocultos. Por poner un ejemplo muy común, en la mayoría de las ciudades del país se hace desazolve de las cañerías, cuando ya ocurrieron las inundaciones. Y eso, obviamente, se podía haber hecho antes de que lloviera, pero no es un resultado visible para la mayoría. Y por eso se pospone.
Por otro lado, es claro también que en nuestro país, no tenemos una cultura de prevención. Algunos datos. En los países con mejor cultura en este asunto, por ejemplo, en el caso de Japón, el 0.6 % del PIB se dedica a gastos de aseguramiento. Y algo parecido ocurre en Holanda, donde se destina el 0.4 % del total del PIB. En México se dedica el 0.1 % del PIB a gastos de seguros. La sexta parte de lo que se gasta en Japón o la cuarta parte de lo que se emplea en Holanda. Claramente, en conjunto, estamos muy escasamente asegurados para defendernos de todo tipo de desastres. Estos datos se podrían ver también desde otros ángulos. En el año 2024 tuvimos desastres con un costo total de 85 000 millones de pesos, de los cuales el gobierno, a través de sus esquemas de atención a desastres, sufragó 19 000 millones de pesos. De estos gastos del gobierno para desastres, solamente un 5 % fueron para prevención; todo el resto fue para atender directamente los daños a las personas afectadas. ¿Y la diferencia? Como ocurre en estos casos, la población hace acopio de insumos para los damnificados o colectas para otros gastos. Pero el peso de remediar el daño lo asumen las familias damnificadas.
La clase política ha tenido un desempeño muy irregular en este aspecto. En todo el debate sobre este tema no se ha escuchado ninguna voz con ofertas claras y viables para mejorar la prevención de estos desastres. Ese gasto del Gobierno para desastres, en 2024, fue el 0.3% % de la recaudación total que tiene el gobierno. Todas las fuerzas políticas, gobiernistas u opositoras, deberían estar proponiendo soluciones a largo plazo. Porque el cambio climático y otras condiciones hacen que estos eventos sean cada vez más frecuentes. ¿Ha escuchado usted alguna propuesta de la clase política para lograr que tengamos una prevención adecuada frente a este tipo de desastres? ¿O para exigir cuentas a los que tienen responsabilidades en estos casos? Hasta ahora, no se escucha nada así. Lo que sí hay son intentos de evadir su responsabilidad o salvar su imagen.
viernes, 10 de octubre de 2025
Apoyos a los ancianos
Uno de los temas importantes en nuestra época ha sido la situación de los adultos mayores. Un asunto que no significaba un problema hace algunos años y que ha venido desarrollándose de manera relevante. En parte por el aumento de la esperanza de vida, y también por la reducción drástica de la natalidad.
El apoyo a los ancianos ha sido una de las banderas de la 4T, que ha resultado la más sonada. Ha tenido éxito desde el punto de vista mediático y también desde el de una rentabilidad política medida en votos a favor de MORENA. Es curioso que, originalmente, el apoyo a los adultos mayores, se creó por el PRI, con el Instituto Nacional de la Senectud, INSEN, que tuvo poco éxito. Posteriormente, en la transición democrática, el Partido Acción Nacional creó el INAPAM (Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores). Pero, finalmente, en ambos casos el impacto no fue grande por una sencilla razón: solamente significaba tener acceso a algunos descuentos que eran voluntarios por parte de quienes los ofrecían. Por otra parte, si no se gastaba, no se recibía nada. A diferencia de lo que da el programa Bienestar, que da apoyos sin condiciones
Se calcula que Bienestar apoya de manera indirecta al 80 % de las familias mexicanas. Hay críticas, por supuesto. Se habla de que esto nos ha provocado endeudamiento y también que ha causado recortes en presupuesto. Con lo cual, según dice la oposición, muchas veces lo que se recibe en recursos de Bienestar se tiene que gastar en exceso de pago por medicamentos.
Por otro lado, hay apoyos a la ancianidad que dan otros organismos. Dos casos: algunos institutos de salud, por ejemplo, el Instituto Nacional de Nutrición, han creado programas especiales de atención e investigación sobre la nutrición de las personas mayores. Otro: la UNAM tiene ya desde hace varios años un programa interdisciplinario que estudia el asunto de la ancianidad y sus necesidades de atenderlo de diferentes maneras. Y eso, en cuanto a lo que hablamos del gobierno. Hay otros apoyos que están otorgando organismos privados.
Se critica que, en su mayoría, estos son apoyos asistenciales. El gran problema de esas ayudas es que estamos considerando apoyar a una persona en riesgo sin aprovechar lo que pueden aportar a la Sociedad. Cuando hay ideas, entre otras, que los ancianos pueden llevar a cabo, todas ellas en distintos niveles de capacidad: consultoría, mentoría, emprendimiento o capacitación, donde se podrían aprovechar sus experiencias y generar al anciano un sentido de autoestima, que redundaría, de paso, en su mejor salud física y psicológica.
La duda es, ¿qué debería estar haciendo la Sociedad? Es claro que no podemos dejar todo en manos del gobierno. Una parte importante del problema, es que una porción de la sociedad actúa con la cultura del descarte: arrinconar y dejar de tomar en cuenta al adulto mayor. Lo cual casi siempre es el problema fundamental. ¿Hasta cuándo podremos lograr que el asunto sea resuelto? Se dice mucho que los ancianos son un tesoro para la sociedad, que son los guardianes de nuestra cultura y tradiciones. ¿Podremos encontrar el modo de hacer que el anciano se sienta y sea útil para la Sociedad, con lo cual muchas de sus carencias económicas, de salud física, mental y de relaciones, se remediarían en automático?
viernes, 3 de octubre de 2025
Gobierno Autocrático
¿Tenemos en México un gobierno autocrático? Sí, dicen la oposición y algunos comentaristas. Definamos el concepto. Se entiende por un gobierno autoritario, al que concentra el poder en manos de un líder o una elite, quien ejerce un control significativo sobre la Sociedad, limitando las libertades individuales y la participación democrática.
Obviamente, el gobierno de la 4T niega que es autocrático. Hay indicadores que se aceptan internacionalmente para definir cuándo un gobierno lo es. Concentración del poder. Poca separación de poderes, contrapesos débiles al Ejecutivo. Supresión de la oposición. Control de los medios. Limitación de las libertades civiles, mediante el poder militar y policíaco. La implantación de una ideología de unidad, con culto a la personalidad. Y control de la economía.
Visto con estos conceptos, difícilmente puede decirse que ya estamos en un gobierno autocrático. Aunque se pueden encontrar índices de que algunos de estos elementos están dados a través del control del poder judicial. La tendencia hacia el autoritarismo está creciendo en México, aunque no estamos, todavía, en tal situación.
Organismos internacionales como, por ejemplo, el Freedom House (https://freedomhouse.org/), piensan que estamos en una sociedad parcialmente libre. Y citan problemas que persisten: la violencia, la corrupción, la impunidad. Ataques focalizados a algunos opositores, por ejemplo, el caso del señor Cuadri o el de la señora María Amparo Casar, a quienes se les atacó en público, y además se informaron datos personales que los ponían en peligro. Así como los asesinatos de comunicadores, que hacen que México sea el lugar más peligroso para los periodistas.
Vamos a un entorno en el cual el poder tiene capacidad para imponerse a espaldas de la ciudadanía. Estamos en una etapa de tránsito a la situación que se define como un autoritarismo competente y tecnocrático, nos dicen. China está así, aunque en su caso lo autocrático predomina. Pero, claramente, tienen también un fuerte enfoque hacia la eficiencia, para ser muy competentes y se desarrollan rápidamente. Otro caso es Singapur, donde predomina lo tecnocrático, aunque tiene elementos importantes de autoritarismo. ¿Dónde quedaremos nosotros?
¿Qué posibilidades tiene la oposición para oponerse a esta tendencia, que ya está en movimiento? Les hacen falta líderes carismáticos, con arrastre, que generen confianza y que le puedan quitar adeptos a la 4T. En la oposición tienen pocas ideas convincentes para que muchos ciudadanos deseen cambiar esta situación. Muestran escasas opciones para ofrecernos, más allá del clásico “Quítate tú para que me ponga yo”.
No faltan quienes confían en que organismos internacionales o nuestros socios comerciales, impedirán que lleguemos a esa situación. Algo dudoso en estos tiempos de la era Trump. Es muy importante que el ciudadano sin partido tenga una visión clara de qué es lo que está ocurriendo, hacia dónde nos llevan las transformaciones que proponen los de la 4T. Sin una participación decidida de los ciudadanos sin partido, es muy posible que nos lleven al autoritarismo.
viernes, 26 de septiembre de 2025
La era del Slogan
Un verdadero signo de los tiempos, es que estamos en la era del slogan (o lema, en español), y sobre todo la del lema político, aunque también se da en otros medios, incluso en los eclesiásticos. En el sector público, forman parte de la mercadotecnia política, un concepto que ya nadie discute, pero que se aplica parcialmente.
La mercadotecnia política, tal como se entiende en nuestro país, tiene más que ver con promoción, que es solo un aspecto de la mercadotecnia. Desgraciadamente, si se le dijera solamente promoción, el verdadero nombre de lo que se está ofreciendo no sonaría novedoso, sería muy parecido a lo que siempre se ha hecho en política. La auténtica mercadotecnia tiene otros conceptos. Se trata del producto, del precio, de la promoción, y también del mercado en donde se va a operar. Eso no se está considerando en este asunto de la mercadotecnia política.
Actualmente, estamos ante el nacimiento de un nuevo lema. Un proyecto propuesto por el Consejo Coordinador Empresarial y aceptado por el Gobierno Nacional que incluye el lema: “Lo hecho en México, está mejor hecho”. Nada nuevo: en realidad ya existía de modo muy parecido, que daba un sello de garantía mediante el cumplimiento de algunos criterios de calidad.
El riesgo es ese. Si se queda solamente en un sello de origen, no va a traer cambios importantes. Se espera que logrará objetivos relevantes, como crear empleo, aumentar el contenido nacional y favorecer a las empresas. Pero todavía habrá que verlo funcionar. Ya hay empresas que han adquirido este sello. Más de treinta compañías, de un total de más de cinco millones de empresas que hay en el país, no suenan a mucho. Pero, por otra parte, también esas son algunas de las empresas mexicanas más importantes.
Es necesario que esto no se quede solamente en manos de los políticos, porque ellos tienen un conflicto de intereses. Cuando crean un lema, lo hacen pensando en la proyección de sus partidos, porque ese es su propósito fundamental. Necesitamos que el ciudadano sin partido, interesado y preocupado por la cosa pública, pero que no pertenece a ningún partido político, sea quien tome la batuta en estos casos. Hay varias cosas que deben hacerse: un análisis de la situación y del propio lema, proponer el debate entre distintos especialistas para ver la viabilidad de proyecto y luego tener un debate público de los resultados a lograr y su factibilidad, para tener una propuesta más amplia. Por supuesto, también hará falta evaluar el costo que millones de empresas micro y pequeñas tendrán que pagar para poder ser certificadas como “mejores empresas”.
No podemos permitir que seamos conducidos a apoyar asuntos como este; debemos mantener de manera irrestricta nuestra imparcialidad y nuestra independencia de pensamiento. Exigir que nos traten como adultos. Para esto, los debates públicos pueden tener un resultado muy positivo, y de ellos se pueden obtener propuestas de soluciones alternas, opciones para mejorar los lemas que están en boga, así como ideas de propuestas diferentes a las que sugiere la clase política.
viernes, 19 de septiembre de 2025
Gobierno mundial: un escenario
Pensando en las pasadas fiestas patrias, es interesante considerar un escenario, que podría darse próximamente. Hay indicios de que puede estar ocurriendo: el escenario de continuar creando un gobierno mundial. Una idea muy propia del siglo XX, con el propósito de evitar guerras y aumentar la solidaridad entre los países. Un deseo que no se ha podido concretar de una manera completa.
El diseño de Naciones Unidas no ha podido cumplir con estos conceptos tan fundamentales. En parte, porque la Organización de las Naciones Unidas (ONU), fue creada al fin de la Segunda Guerra Mundial, dándoles a cinco países un poder de veto en las determinaciones más importantes de la propia organización. Lo cual la está haciendo ineficaz para procurar la paz. Algunos proponen darle mayor fortaleza a la ONU. Otros, piden cancelar por completo el proyecto, y regresar a nuestra situación del siglo XIX, donde no había un gobierno o asociaciones mundiales.
Las consecuencias para el patriotismo son muy interesantes. Si se creara realmente un gobierno mundial, ¿habría necesidad de patriotismo como tal? Esto nos lleva también a cuestionarnos un concepto tan relevante, que es muy querido por nosotros y muy enseñado en escuelas y asociaciones. Habría que preguntarnos: ¿para qué nos sirve el patriotismo? ¿Qué es lo que se desea con esta idea? Y la respuesta sencilla, pero difícil de entender, es que se necesita para lograr el bien común. Incluyendo la defensa de las minorías, para evitar que otros poderes puedan oprimir a minorías débiles. Para ello, tendríamos que entender a fondo las distintas culturas, para poder protegerlas y desarrollarlas. Se dice que en los últimos tiempos han desaparecido centenares de lenguas minoritarias, Y eso no es más que un ejemplo de cómo se va acabando con ciertas culturas.
Hay que entender que la diferencia entre las culturas no son tanto los valores. En principio, todas las culturas aceptan la mayoría de estos, pero no necesariamente dándole la misma importancia. Por ejemplo: todas las culturas tienen como un valor la hospitalidad. Sin embargo, la importancia de la hospitalidad de los mexicanos es mucho mayor que la que se da en las culturas sajonas. Pero, no llegamos al valor de la hospitalidad que hay en las culturas de Medio Oriente. Esas diferencias residen en la historia, el medio ambiente, la situación geográfica o climática y otros muchos aspectos. Es muy difícil decir que hay culturas inherentemente superiores o inferiores.
En la base de estas diferencias está lo que entendemos en cada cultura por el bien común. Y, al no comprenderlo, se hace difícil la solidaridad, que es la materia prima del patriotismo. Y desde luego, una consecuencia que ocurriría, si desapareciera el concepto de patriotismo en general: las acciones de apoyo mutuo y de solidaridad ocurrirían en niveles mucho más cercanos a la población, en lo que llamamos la patria chica.
¿Estamos dispuestos a pagar el costo de esos cambios? ¿Estamos preparados para hacer el esfuerzo? De eso dependerá el éxito del gobierno mundial, una idea que tiene muchas posibilidades de beneficiar a las poblaciones. Y, por otro lado, también, una idea que puede traer dificultades, molestias y angustias por la destrucción de culturas sumamente valiosas.
domingo, 14 de septiembre de 2025
Desesperanza
Algo que no es nuevo, pero que ha aumentado recientemente, es el uso de la desesperanza como una arma política. Hay quienes buscan manipular las emociones de la población, dividir a la Sociedad para evitar que pueda unirse de una manera efectiva contra acciones que rechaza. Quieren crear desconfianza y división entre los oponentes o entre los adeptos al gobernante.
Como táctica se usa la victimización para manipular el modo de sentir del ciudadano, buscando el control para capturar o consolidar el poder. Eso ocurre de una manera oculta. Por ejemplo, haciendo énfasis en hechos negativos que ocurren en la Sociedad, como desastres naturales, accidentes o situaciones de dificultad económica, para generar desconfianza hacia quienes podrían haber hecho algo al respecto. Para una Sociedad, tanto como para el individuo, la desesperanza nos puede llevar al suicidio. La esperanza es algo esencial. La falta de esperanza nos hace no poder construir el bien común. Esa táctica se usa, por desgracia, tanto por la oposición como por el propio gobierno. Y esto ocurre en todos los países, con distinta intensidad y en diferentes tiempos.
El gran riesgo es que se pierda la credibilidad de la ciudadanía, respecto a quién la gobierna o a quienes se oponen y podrían gobernarla. También ocasiona pérdida de estabilidad en el Estado. Como se dijo desde la antigüedad, un reino dividido tiene riesgo de ser destruido. También da como resultado un aislamiento del individuo, que se siente ajeno a los demás, en quien no confía, que no puede creer nada bueno de sus conciudadanos. Y este sentido de aislamiento, lo hace juzgarse impotente, incapaz de participar. Le hace decir, de una manera abierta o en su interior: “No hay nada que hacer. Hay que esconderse, mejor no hay que opinar. No sirve para nada, nadie me hará caso”. Esto es lo que buscan quienes están creando desesperanza. Precisamente.
La oposición, cuando quiere quitar un gobierno basándose en crear desconfianza, tiene el riesgo de perder la credibilidad cuando no propone soluciones. Qué es lo que pasa frente a un gobierno fuerte o autoritario. El ciudadano se entera de fallas y problemas, pero no escucha soluciones, solamente escucha insultos. Con lo cual el opositor pierde credibilidad, pierde su identidad. Y esto lo estamos viendo: los partidos de oposición se están pareciendo cada vez más los unos a los otros. Han perdido sus diferencias, solo saben criticar y lo hacen de la misma manera. Hay fragmentación de su base social, que es preludio de la destrucción de cualquier fuerza política.
Ustedes y yo, como ciudadanos sin partido, ¿qué podemos hacer? Por un lado, hay que hacer visible la desesperanza y hacernos conscientes de que hay a quien le interesa que vivamos así. Por otro lado, recomendar opciones y discutirlas. Siempre será más fácil criticar, siempre será más fácil insultar o hacer burla de las acciones de quien no nos parece. Crear soluciones y arriesgarnos a discutirlas es un riesgo que muchos, como ciudadanos sin partido, no queremos asumir.
Hay necesidad de crear colaboración entre ciudadanos y, sobre todo, entre grupos apolíticos a los que les preocupa la Sociedad y que no están dispuestos a continuar viviendo en la desesperanza. Nada fácil, hay que reconocerlo. ¿Está usted dispuesto, ciudadana o ciudadano sin poder, a construir Esperanza?
sábado, 6 de septiembre de 2025
¿Cómo estamos?
Después del Informe Presidencial de la semana pasada, se hace evidente que la polarización en la ciudadanía no solo continúa, sino que se profundiza. Algunos, en la 4T, están muy alegres con este informe. “Felices, Felices, Felices”, como dijo en su momento una famosa escritora de izquierda. Otros, generalmente alineados con la oposición, muestran una gran desconfianza con los resultados. Y la misma situación ocurre con muchos ciudadanos sin partido.
Esa polarización se profundiza, en parte, porque los datos que se nos han dado en el informe, proceden del propio gobierno. Y este ha desaparecido varios elementos de transparencia y asociaciones para asegurar el acceso libre a la información. No es de extrañarse que haya desconfianza. Donde tenemos un problema central: ¿cómo lograr en nuestra Sociedad algún acuerdo?
El asunto es: ¿Cómo está el Estado? Entendiendo por ello la organización política y jurídica de la Sociedad. Para unos, estamos en un Estado fallido. Es difícil que nos digan que el nuestro es un Estado funcional. Aún muchos adeptos a la 4T, reconocen fragilidad en nuestro Estado. Lo cual concuerda con la opinión de un organismo internacional, (Fund for Peace), que genera anualmente el índice de Estados frágiles. México quedó calificado en este índice del 2024 en el lugar 83, aproximadamente a la mitad de las calificaciones de los países evaluados, y quedó calificado como un Estado frágil. Y para esto se dan distintas razones.
Cuando hay un Estado fallido, se ha perdido el control del territorio, un asunto que no se ha dado totalmente en México, pero que sí hay regiones así. Además, allá se ha perdido el monopolio de la violencia. El gran problema de la seguridad, las desapariciones, la delincuencia, organizada o no, que es difícil contener, y la gran impunidad. Problemas con la infraestructura, no solo la hospitalaria, sino también la urbana, donde en semanas recientes hemos tenido casos de fallas graves de la misma. Así como deficiencias sistemáticas en el sistema de salud.
En contra de esa calificación, hay hechos positivos, al menos en los reportes del propio gobierno: mejora del ingreso, aumentos en la infraestructura, del cual el Informe hizo una larga relación. Y varias mejoras parciales. Es un hecho que México sigue manteniendo relaciones internacionales, no solo con nuestros socios comerciales, sino también con los organismos internacionales, como Naciones Unidas y otros. Eso avala que no estamos en un Estado fallido, pero tampoco estamos en la mejor situación. Podemos considerar que nuestro Estado es frágil.
La gran pregunta, en todo caso, sería: ¿qué hacer? ¿De qué manera lograr confianza en estos datos? Mientras existan razones para no tenerla, será difícil lograr un pleno acuerdo y, por lo tanto, soluciones que sean compartidas por la Sociedad. Si estamos partiendo de datos que no son confiables, es difícil creer en que las soluciones que se propongan sean las idóneas. Esto, otra vez más, es un tema para la sociedad civil, en particular para la no partidizada, que requiere una acción más contundente para exigir de nuestro gobierno información confiable y creíble para que no invalide las objeciones a su informe, alegando motivos ideológicos o partidistas.
sábado, 30 de agosto de 2025
Rendición de cuentas
Hablando de democracia, existen tres pilares para que, el gobierno verdaderamente lo sea y que este sistema funcione adecuadamente. En primer lugar, el Estado. En segundo lugar, el imperio de la ley. Y el tercero es la rendición de cuentas. Lo cual significa obligar al Estado y al Gobierno a rendir cuentas de su gestión ante aquellos quienes lo eligieron. La rendición de cuentas es una tarea pendiente en nuestro país y en muchos otros. Nunca es completa. Requiere independencia de los encargados de evaluarla. Cuando los gobiernos y los partidos políticos son los mismos que rinden cuentas y evalúan el resultado de ese desempeño, obviamente hay un conflicto de intereses. Y hace muy difícil que la rendición de cuentas sea creíble.
¿Hemos mejorado? Creo que sí. En otros tiempos hubo despidos, exilios obligatorios y ataques a personas que diferían de la visión que presentaba el Ejecutivo. Se ha intentado, por diferentes medios, mejorar la rendición de cuentas. No siempre al gusto de la ciudadanía. Por ejemplo, esa es la idea detrás de las famosas presentaciones mañaneras, donde todos los días el Ejecutivo da cuentas de diferentes aspectos de su gobierno ante un grupo de periodistas. Se puede cuestionar, y por supuesto hay que hacerlo: ¿qué tan imparciales son esos periodistas? ¿Qué tanta independencia tienen? ¿Qué tanto les presentan solamente los logros y no las dificultades? Lo cierto es que ahora se dedica más tiempo a informar sobre el gobierno.
El mecanismo más completo que prevé la Ley, es el Informe presidencial. Ha tenido varios enfoques en nuestro país. Se veía, en otros tiempos, como el día del presidente, a quien se rendía homenaje. Otras veces ha sido una justificación de sus fallas y la demostración de sus logros. El problema es que, a menudo, en la presentación del informe presidencial, se presentan resultados, sin cuestionarlos, sin compararlos con una planeación. Por ejemplo: se habla de la construcción de 1500 kilómetros de carreteras. Muy bien. Es un logro. Pero la pregunta sería. ¿Eso fue lo planeado? ¿Habíamos planeado 1500 kilómetros y se lograron? ¿O habíamos planeado 3000 y hemos logrado 1500? Esa información no se presenta en los informes presidenciales. No es porque no existan planes: efectivamente, existe un plan nacional de desarrollo. El cual debería ser el marco para poder medir si este gobierno cumple sus tareas.
Es importante construir una cultura de la rendición de cuentas. Para ello se necesitan algunos elementos: Un marco legal claro. Mecanismos de control independientes del ejecutivo. Transparencia en la información. La obligación de difundir esa información. Construir la participación ciudadana. Confianza, una de nuestras asignaturas pendientes. La construcción de responsabilidad de los funcionarios públicos. Agregar tecnología, conocimiento y análisis a la información que se está proveyendo. Tener evaluación y revisiones, independientes y confiables.
Se necesita, como un requerimiento fundamental, que sea la propia ciudadanía quien exija esta rendición de cuentas y la valide. Mientras no pasemos del chisme, de los chistes y de los memes, el progreso de la rendición de cuentas, será lento y sujeto a retrocesos.
sábado, 23 de agosto de 2025
Reforma electoral
Después del maratón de reformas durante el periodo extraordinario de sesiones del Congreso, ahora queda como pendiente, prácticamente único, la reforma electoral. Una reforma que tiene complicaciones. Por un lado, se dice que no existe una propuesta ya establecida, y se va a trabajar desde cero. Se dice también que se consultará a todas las fuerzas ciudadanas, aunque no se menciona para nada si se consultará a los ciudadanos sin partido, que somos la mayoría.
Se habla de eliminar los legisladores plurinominales. El objetivo es ahorrar dinero. Y también reducir las aportaciones a los partidos. ¿Cómo se construyó esta situación? En el caso de los plurinominales, se crearon para darle voz y voto a las minorías, que en un sistema como el de la dictadura perfecta, tenían un papel puramente testimonial, sin ningún poder real. Al quitar a los representantes plurinominales, quedamos a merced de la dictadura de las mayorías, tema ya tratado en estas páginas.
Por otra parte, los recursos tan abundantes que se les asignaron a los partidos políticos, se justificaron diciendo que de esa manera no habría la tentación de aceptar donativos poco legales, como los de algunos grupos plutocráticos o del crimen organizado. Es claro que eso fue un intento vano, porque el hecho de que tuvieran recursos importantes no quiere decir que dejaran de vender su voto al mejor postor, como se ha podido comprobar.
En la cuestión del dinero, hasta ahora lo que se ha hablado es de que las aportaciones serían en proporción al tamaño de los partidos. Desgraciadamente, esto llevaría a un círculo vicioso: los que tengan más votos, van a recibir más fondos. Y, por lo tanto, en las siguientes elecciones, tendrán mayor probabilidad de tener resultados aún mejores. Mientras que los que recibieron pocos recursos, difícilmente van a alcanzarles para competir con los que fueron ganadores.
Se necesitaría que fuera un “piso parejo”. Podría intentarse, por ejemplo, darles a todos los partidos los mismos fondos, para que todos tuvieran la misma cantidad. Una suma escasa, para que no les diera ventaja. De otra manera, la propia ley estaría instalando, ya por definición, una ventaja a los partidos mayores.
Esto requeriría también una vigilancia independiente de cómo se utilizan estos fondos: si verdaderamente se justifican tanto los ingresos como los egresos. Esto requeriría modificar la construcción del Instituto Nacional Electoral y del Tribunal Electoral, que no están facultados ni tienen las capacidades suficientes para ejercer esta vigilancia.
Por lo pronto, la oposición ha concentrado sus comentarios en tratar de hacer enojar a los partidos aliados a la 4T, mostrándoles que si se dan las modificaciones como se han comentado, ellos serán los primeros afectados. De aprobarse, ya no tendrán tanta representación en el Congreso, al no existir diputados o senadores plurinominales, y recibirán menores ingresos, lo cual iría contra su propia existencia. Es un tema espinoso y habrá que seguirlo puntualmente. Como no hay propuestas precisas, se ha llegado a discutir entre los comunicadores que, en este periodo de sesiones, no habrá acuerdos suficientes como para aprobar esta reforma.
sábado, 16 de agosto de 2025
Tiranía de las mayorías
Por una breve temporada en la humanidad hubo un crecimiento importante de los sistemas democráticos, como un modo preferente de gobernar. Tres décadas, de 1990 en adelante. Se generalizó un aprecio por la democracia y muchos países buscaron construir este sistema, que actualmente se está reduciendo por dos motivos: por el hecho de que no todas las nuevas democracias han resultado eficientes y, por otro lado, porque ha habido grupos que han ido corrompiendo el sistema democrático, falsificando el que fue diseñado originalmente.
También es cierto que la democracia no existe sin dificultades. Hay la posibilidad de que se le malinterprete y existan trampas que le mermen su eficacia. Y una de esas trampas es el caso de la tiranía de las mayorías que recibe diferentes nombres. Por ejemplo, cuando se promovía la dictadura del proletariado, y se decía, sin pudor alguno, que era una tiranía muy benéfica. Es el enfoque que supone que la mayoría tiene el derecho de ignorar a todas las minorías.
¿Cómo evitar que la democracia se vuelva una situación dañina para la ciudadanía? Esa tiranía de las mayorías hace que las minorías se queden sin una representación y la mayoría funcione sin contrapesos efectivos. La mayoría tuvo un acceso legítimo y democrático al poder, pero una vez instalados en el mismo, ocurre que empieza a destruir los contrapesos a su gobierno o simplemente no se construyen los mismos, aquellos que hacen que la mayoría tenga que, obligatoriamente, tomar en cuenta los derechos y las necesidades de las minorías.
El daño para las minorías es que tienen poca o nula representación en las decisiones del gobierno. No se escuchan sus voces y, si se llegan a escuchar, no se toman en cuenta. A la hora de tomar decisiones, de construir leyes o decretos que rijan la acción del gobierno, se les escucha, pero no se toman en cuenta sus opiniones. También se da una gran desinformación porque el gobierno tiene el monopolio de su comunicación y solamente ellos saben lo que verdaderamente ocurre. Y por eso también muchos de los métodos que construyen una tiranía de las mayorías, tienen que ver con formas de censura abierta o disfrazada.
Obviamente, eso crea y promueve la intolerancia. La mayoría ataca, difama y maneja de una manera facciosa la información que llega a las minorías. Y esto obviamente lleva a una polarización, donde solo hablan los representantes de la mayoría y los demás no tienen más que escuchar y tal vez criticar, pero sin posibilidad para de ser tomados en cuenta.
¿Habrá solución? La salida más institucional es que las leyes den protección a las minorías, imponiendo contrapesos que limiten la acción del gobierno. También se requiere de los ciudadanos, educación cívica; entender de fondo: ¿qué es lo que significan los distintos términos de la política? Se requerirá un continuo debate público, abierto, con una gran diversidad, sin que se limite a nadie. Necesitaremos observatorios independientes sobre las acciones de la mayoría.
Eso, obviamente, tiene un costo para la ciudadanía, sobre todo para los que están en minoría. Un costo en tiempo, en descuido de actividades prioritarias. Pagar el precio del desprecio de los conciudadanos que están afiliados a la mayoría tiránica. El costo de padecer un miedo, muy explicable. Pero, sin afrontar esos temores, esta situación no se remediará por sí sola.
sábado, 9 de agosto de 2025
¿Qué entendemos por Paz?
Si hiciéramos una consulta ciudadana amplísima, muy probablemente nos encontraríamos con que la carencia más mencionada, por la mayoría de los ciudadanos, es la paz. La extrañamos, no estamos sintiendo que, realmente, la vivimos. Ante este tema se dan distintas reacciones. Algunos niegan el problema, diciendo que estamos mejor que nunca. Otros dicen que ya mejoró y que sigue mejorando. Otros hablan de la necesidad de actuar de una manera más resuelta porque es algo pendiente. Y esto ocurre porque hay muchos modos de entender este concepto.
Algunos podrían decir que tenemos paz en la medida que no hay ataques a la policía o a las Fuerzas Armadas. Lo cual es paz, de algún modo, pero para la mayoría no basta. Habría que ver si la población realmente se siente segura en sus actividades diarias y que no les sean impedidas de manera alguna. Hay paz cuando existe la justicia, cuando no hay impunidad. Cuando se vive el imperio de la Ley.
Para construirla podemos encontrar orientaciones diferentes. Una es buscar acciones que den resultados rápidos: un enfoque generalmente preferido por la casta política. Otro rumbo es pensar que la paz solamente se podrá lograr a largo plazo. Probablemente, la mejor solución incluya acciones con efectos en el corto plazo, que den resultados parciales, que sostengan el entusiasmo y el interés de la ciudadanía por continuar esa labor por la paz, además de incluir tareas de largo plazo, que den resultados más permanentes.
Es un trabajo que no se le puede asignar exclusivamente al gobierno. En realidad, para que logremos tener paz, tiene que haber la combinación de acciones del gobernante con las de la ciudadanía. Vale la pena tener una visión precisa de qué entendemos por la paz. De otra manera, estaremos desarrollando solamente tareas, que pudieran ser poco congruentes.
Hay que incluir algunos conceptos fundamentales. Entender que la paz es el fruto de la justicia, no es un mero equilibrio de fuerzas. Es obra de la ciudadanía, con una dimensión que incluye lo cultural, lo ético y lo espiritual. Para su construcción, hay cuatro fundamentos: que incluya la verdad, que no sea un engaño a la ciudadanía. Que tenga, como un concepto crucial, la justicia. Una paz que no es justa, es una manera de opresión disfrazada. Que se apoye en la amistad social, el aprecio, el apoyo entre los ciudadanos. Y, desde luego, que la libertad sea para todas las personas, para todos los miembros de la Sociedad.
Esto, por supuesto, nos llevaría a buscar un respeto integral a la persona. Basarnos en el concepto de solidaridad y bien común. No se puede construir la paz en una sociedad dividida, donde unos se benefician, mientras otros no reciben los frutos de esa colaboración. La solidaridad y el bien común son sumamente importantes. Seguramente, se debe incluir el perdón y la reconciliación entre los ciudadanos. Y, por supuesto, requiere una serie de acciones en el corto plazo de apoyo a las fuerzas públicas, de dar cumplimiento a las resoluciones de los tribunales, además de un proceso de largo plazo de educación para la paz. ¿Cree usted que estamos en ese camino? Porque no basta con que el gobierno haga su tarea. Nosotros, los ciudadanos, debemos ser constructores de la paz. Que no todo lo debemos dejar al gobierno, por importante que sea su papel.
domingo, 3 de agosto de 2025
Inteligencia artificial
Un tema que no es totalmente nuevo. En realidad, viene de hace un par de décadas o más. Pero el asunto de la inteligencia artificial está teniendo un crecimiento exponencial. Algo de lo que se hablaba muy poco hace tres años y solamente en ambientes muy sofisticados, ahora está incorporado en muchos dispositivos y paquetería de cómputo. A veces, sin preguntar al usuario si lo desea o no.
Promete una gran mejora en las actividades humanas, pero al mismo tiempo, amenaza de quedar obsoleto a quien no lo adopta rápidamente. “Tenemos que estar ahí”, dicen empresarios, sociólogos, investigadores y hasta políticos. Lo cual tiene ventajas y desventajas. El problema es que no se cuestionan los resultados emanados de estos sistemas, sino que se aceptan como si fueran verdad incontestable. Sustituyen el sentido común. Genera una uniformidad de pensamiento, que daña la riqueza de diversidad que nos caracteriza como seres humanos. Es un tema muy complejo, así que me centraré, someramente, en sus impactos en lo sociopolítico.
Sus ventajas, claramente, son muchas. Por ejemplo, apoya a muchas actividades, mejorando su eficiencia. Es una solución al invierno demográfico, con menos personas en edad productiva, y una gran cantidad de individuos en etapa de jubilación. Es un remedio al demérito constante de la educación, que se ve en muchos países y que se refleja muchas veces en la fuga de talentos.
Desventajas, por supuesto, son la pérdida de empleo para personal poco capacitado, con labores repetitivas. Cómo ocurrió en la industria cinematográfica, donde se sustituyeron a los extras, personas poco capacitadas, por figuras generadas por inteligencia artificial o por imágenes de los extras, las cuales después se incorporan en otras películas sin su consentimiento.
Su uso generalizado minimiza la diversidad porque sus resultados buscan las coincidencias de opiniones en distintas áreas, imponen prioridades y valores, que son los de los diseñadores de los algoritmos para tomar decisiones. Mismas que van, muchas veces, a contrapelo de los valores y las prioridades de los pueblos y naciones.
Existe un problema más profundo: la pérdida de capacidad de decisión, sobre todo en problemas mediana o altamente complejos, donde llegaríamos a tener una elite de tomadores de decisiones mucho más capacitados que la mayoría y que sustituirían a una gran cantidad de personas, pero que, además, limitarían la capacitación y acceso de personas de buen nivel, a esos procesos de decisión.
Nos estamos acostumbrando a no cuestionar los resultados de la inteligencia artificial. Se ha vuelto un argumento para decidir si algo es verdad o no. “Esta decisión procede de la inteligencia artificial”, se dice, y esa es para algunos la última palabra. Es importante cuestionar esos resultados. Conocer los algoritmos y las jerarquías de valores de quienes diseñan estos sistemas de inteligencia artificial. Deberíamos tratar sus resultados como si fueran opiniones humanas, de un modo más exigente, incluso, de lo que haríamos si estuviéramos cuestionando decisiones de las personas.
viernes, 18 de julio de 2025
Democracia y Demagogia
Cuando hablamos de sistemas de gobierno, en términos generales los ubicamos en sistemas de derecha o izquierda. Podemos también hablar de sistemas donde hay planeación centralizada y sistemas que dan una gran libertad de planeación, con poca intervención del gobierno.
Hay otra categoría de la que poco se habla. Existen sistemas de tipo demagógico y otros que son de estilo democrático. Que ocurren tanto en gobiernos de izquierda o de derecha. En esto hay gran confusión. Los medios, en general, consideran a los sistemas demagógicos como totalmente malos, mientras que a la democracia se le considera, prácticamente de entrada, como un sistema bueno.
Aclarando: un gobierno demagógico puede tener las mejores intenciones y buscar lo mejor para su pueblo. Eso no le quita lo demagógico. No es una cuestión de intenciones. Es muy raro encontrar quien, permanentemente, tenga intenciones malévolas respecto a su pueblo. Y algo parecido ocurre con las democracias, donde supuestamente todo debe ser bueno, aceptado por todos y de buena voluntad. También es cierto que hay demócratas que ejercen la llamada tiranía de las mayorías, que evitan tener controles. La diferencia está en algo más fundamental.
El aspecto más importante no es si el pueblo acepta o si está feliz con un sistema. Eso no los convierte en demagógicos o democráticos. Hay ejemplos muy cercanos. Por poner uno, hubo un tiempo durante el cual, una porción relevante de la población mexicana estaba muy contenta con el sistema del PRI. Tampoco se puede medir por encuestas de popularidad. Muchos demagogos han sido y son enormemente populares.
Lo fundamental es: ¿Cuál es el lugar que tiene el ciudadano en estos sistemas? En principio, si nos vamos a la etimología, la demagogia es un sistema donde un grupo conduce a los pueblos, de acuerdo con las ideas de quien los conduce. Los dirige un grupo minoritario que les dice qué debe hacerse. Y les maneja, por manipulación, por convencimiento, por presión o temor, a seguirlo de determinada manera. O por amor o conveniencia. Se le dice al pueblo por dónde se debe ir. Y eso no entra en discusión. Mientras que en la democracia es el ciudadano quien le dice al gobierno qué es lo que debe de hacer. Me dirá usted, y tendrá mucha razón: “si esto es cierto, verdaderamente hay pocas democracias auténticas”. De acuerdo con usted. Ese es el asunto.
Esto se nota, sobre todo, en los grupos de tipo fascista, donde el título del dirigente tiene una connotación de conductor. Hablamos del Führer, del Duce o del Caudillo. O del “Padrecito de los pueblos”, como le decían a Stalin. Habitualmente, hay alguien que es quien dirige, quien conduce al pueblo por donde debe de ir.
¿Quién manda, el ciudadano común o el dirigente? Lo más importante es que, en los sistemas demagógicos, se está tratando al ciudadano como un menor de edad. Y no se está respetando el hecho de que todos los ciudadanos somos adultos. No se acepta que el ciudadano no requiere ser conducido, sino totalmente al revés: es la ciudadanía la que tiene que conducir al gobierno de acuerdo con sus necesidades. Amiga, amigo: verdaderamente, ¿usted siente que la clase política le trata como adulto?
miércoles, 16 de julio de 2025
¿Necesitamos Comisiones de la Verdad?
La situación actual, en muchos países, es que a los ciudadanos nos han mentido, sistemáticamente, personas de la clase política o interesados en negocios particulares. Hay dos tipos de reacciones ante este asunto. Uno, es que no nos importe; que nos dé igual si nos están diciendo verdades o mentiras. Y otro, que vive parte importante de la población, quien sí quiere la verdad. Pero no cree que sea posible obtenerla o conocerla.
Ante esto se ha propuesto, para casos relevantes, la creación de Comisiones de la Verdad, que ya hemos comentado en estas páginas. Hay problemas que deberían de solucionarse mediante dichas Comisiones. Uno, lograr la reconciliación nacional. Cosa particularmente difícil, cuando la clase política se ha dedicado a sembrar el odio entre la población. Además, desarrollar en la Ciudadanía un aprecio genuino por la verdad. Existen dificultades para constituirlas. Desde luego, el escepticismo: “No se va a poder”, dicen algunos. Las grandes preguntas serían: ¿Verdaderamente necesitamos la verdad? ¿Podemos vivir sin ella? ¿Hay otra opción diferente?
Hay obstáculos de diferentes tipos para lograr constituir y hacer funcionar Comisiones de la Verdad. Desde luego, que haya un tema claro. No se puede hablar de esto en abstracto, hay que encontrar suficiente materia para que se pueda crear una comisión que dé resultados significativos. Los inconvenientes más importantes vienen de la clase política y sobre todo aquella parte que está gobernando en ese momento, que puede obstaculizar de una manera considerable el desarrollo de estas comisiones. La falta de información, el temor a denunciar, son aspectos que el gobierno debería de resolver. Por otro lado, está el desinterés de la ciudadanía.
¿Cómo reconocer la verdad? ¿Cómo asegurar que la Comisión maneje los hechos de una manera precisa? ¿Cómo evitar los juicios apresurados o basados en información incompleta? Este es un problema filosófico, difícil de resolver. Un político famoso, Abraham Lincoln, dio una solución interesante diciendo: “Es posible engañar a todos, por algún tiempo, y también engañar a algunos, todo el tiempo: pero no es posible engañar a todos, todo el tiempo”. Una buena idea, pero que difícilmente se puede traducir en acciones concretas. Es un acto de fe: creer que la verdad finalmente brillará y será reconocida.
En cuanto a las propias comisiones, habría ciertos requerimientos para que lleguen a sus objetivos. En primer lugar, precisarlos. Si el objetivo es desprestigiar al contrincante o demostrar que un grupo de personas tiene la razón, estamos empezando mal. Lo básico, debería ser la reconciliación de la sociedad en temas cruciales. Otros requerimientos son: tener expertos que den certeza al proceso, darle seguridad a los denunciantes y evitar la participación de la clase política. Cosas que son difíciles de lograr sin apoyo del gobierno.
Necesitamos un cambio fundamental. El aprecio de la verdad no se puede obtener a corto plazo. Habrá que aceptar que es un cambio difícil y lento, que no podemos esperar resultados mediante recetas rápidas y fáciles. Hay que pensar en estos y otros instrumentos, que pueden y deben estar contribuyendo a la reconciliación en una sociedad que parecería irremediablemente polarizada y construir la amistad social que tanta falta nos hace.
sábado, 12 de julio de 2025
¿Qué es la verdad?
"¿Qué es la verdad?” Dicho de Poncio Pilatos, poco antes de lavarse las manos para condenar a Jesucristo.
Como si tuviéramos pocos temas para debatir, en los últimos días se ventilaron en los medios, acusaciones a un expresidente mexicano: una denuncia de empresarios israelíes en una investigación sobre asuntos de corrupción de sus empresas en el extranjero. Ahí se dijo, y hasta donde se sabe no se ha podido demostrar aún, que estos hombres de negocios habrían dado dinero al mandatario, con el objeto de que adquiriera un software para vigilar a los ciudadanos.
Hay que reflexionar sobre ello y sobre el asunto, más a fondo: ¿qué es la verdad en temas de interés público? Es claro que los medios se han adelantado a dar por hecho, dichos que aún no han sido comprobados. Hay acusaciones como esas, que se dirigen periódicamente a la clase política. Vale la pena analizar esos casos.
Muchos asuntos denunciados y no comprobados, sirven para impulsar la agenda de los partidos políticos. No es fácil tener una verdadera certeza en esos casos. Lo que se ha propuesto como una posible solución para asuntos complejos, como estos, es la creación de comisiones de la verdad. Eso significa establecer grupos que revisen las acusaciones, que a veces pueden tener una antigüedad importante y definir, con base en sus investigaciones, qué hay de cierto en ellas. Son agrupaciones que se dedican a analizar y llegar a una conclusión creíble para la mayoría de la ciudadanía, en los temas que se están investigando, buscando llegar hasta donde sea posible, a establecer cuál es la verdad de esos hechos. No hay escasez de temas: desde algunos tan antiguos como las matanzas de Huitzilac, pasando por el 68, por Acteal, hasta la corrupción y los desaparecidos de estos últimos tiempos.
Esto ocurre, generalmente, cuando ha habido un cambio importante de gobierno. Hay casos, algunos de ellos exitosos, otros no tanto. Por ejemplo, en Sudáfrica, el resultado de las comisiones de la verdad fue exitoso. En otros: Perú, Chile, República de El Salvador, Guatemala y otros más, no lo han sido tanto. Valdría la pena pensar si esa es la solución para nuestro medio y si así podríamos llegar a tener cierta medida de concordia y darle un cierre a esta clase de problemas, por lo menos desde el punto de vista de establecer cuál fue la situación real.
La dificultad que hay para enfrentar en estos casos, es el uso faccioso que podrían estar haciendo los vencedores de una contienda política, para desprestigiar a sus contrincantes. Que es lo que muchas veces se percibe. Se trata de tener certeza de que los hechos que se denuncian han sido precisos. Lo que sigue, a partir de ello, es un tema diferente. Si esto generará acusaciones o condenas, queda fuera del alcance de estas comisiones.
El punto da para bastante de modo que, en otra colaboración para este medio, se profundizará un poco sobre cuáles son los obstáculos que tienen que enfrentar estas comisiones de la verdad, y cuáles son los requerimientos para su conformación, de manera que tengan credibilidad que es, probablemente, lo más importante.
viernes, 4 de julio de 2025
No hay nada tan malo…
No hay nada tan malo que no tenga algo de bueno. Y tampoco hay nada bueno que no tenga algo de malo, al menos en asuntos políticos y sociales. Es un asunto que muchas veces se olvida. Hay situaciones que pueden ser malas para unos y buenas para otros. Que pueden ser malas a corto plazo y buenas a largo plazo, o al revés: buenas a corto plazo, pero muy malas a largo plazo. Y de esto hay muchos ejemplos.
Pensando en la política, tenemos algunos casos. Un asunto que resulta ser malo para la 4T es su división interna. Hay poca colaboración y ha habido, incluso, algunos intentos de demandarse los unos a los otros. No hablemos de la oposición. Después de un ayuno larguísimo sin ideas poderosas, nos encontramos con que está estancada. Pero ninguno de estos ejemplos es, al 100 %, malo. Algo se rescata.
Vamos a hablar de este asunto en el caso del ciudadano sin partido. Entendiendo por ciudadano sin partido, al que no pertenece a ninguno porque no le convencen, pues considera que deberían funcionar de otra manera. No se trata del ciudadano que se abstiene. Estamos hablando del que sí le interesa lo político, pero que no ve opciones. Por desconfianza, por la división que existe entre sus miembros, por la polarización que se ha creado en nuestro país, entre la sociedad, entre diferentes sectores y que afecta al ciudadano. Una polarización real y, probablemente, provocada.
Existe ausencia de recursos para poder actuar, que es lo que hace que, muchas veces, el ciudadano sin partido se abstiene de participar, aunque quisiera hacerlo. Y no solo hablamos de dinero, sino de apoyo, conocimiento, organización o estructura. En esta situación del ciudadano sin partido, se puede rescatar algo de bueno. Ha crecido la conciencia política entre la ciudadanía. Un despertar del ciudadano común, que no ha sido causado por la acción de los partidos. Un gran bien para nuestra sociedad.
Hay, entre los ciudadanos sin partido, una organización incipiente, en niveles muy sencillos. Encontramos que, los ciudadanos sin partido, se están organizando de diferentes maneras. Han ido aprendiendo a actuar en cuestiones importantes para la sociedad. Estos son bienes que no existirían si no nos hubiéramos visto, los ciudadanos sin partido, inmersos en una situación que nos preocupa. Es una fuerza que ha contado poco, hasta ahora.
El ciudadano sin partido es difícil de organizar, y muchas veces lo que uno encuentra son pequeños grupos de amigos, de ciudadanos, que los une un barrio, una ciudad, una situación y que empiezan a compartir información a partir de eso. Aquí hay una gran fortaleza en potencia y es, verdaderamente, el único asunto que puede lograr un cambio importante en el país. Habrá que lograr permanencia, organización y capacitación de esos ciudadanos. Pero, realmente, la mejora de la situación del país, independientemente de cuáles sean los partidos que estén en el poder, ocurrirá cuando haya una respuesta fuerte de ciudadanos sin partido: personas que discutan, analicen, debatan, y que exijan a nuestros mandatarios ir más allá de sus intereses de partido o ideológicos. Y eso logrará, verdaderamente, que nuestra clase política gobierne para todos. Algo que rara vez se ha visto en nuestra historia.
sábado, 28 de junio de 2025
La libertad de opinión
Como una consecuencia de los cambios en el Poder Judicial, en las últimas semanas se ha estado discutiendo con vigor el tema de la libertad de opinión. Una cuestión que en México siempre nos ha costado mucho trabajo manejar. Se ha dicho que México es uno de los países donde es más peligroso ser comunicador. Y el peligro aumenta.
Recientemente, se penalizaron, no solo a periodistas, sino también a ciudadanos que publicaron algo en las redes sociales, sin ser parte de los medios tradicionales. Se dieron castigos importantes, incluso de tipo económico, de millones de pesos, que pueden darse a quien quiera opinar con libertad en las redes sociales. De hecho, se está vulnerando el derecho a opinar. Se acusa al gobierno de imponer una censura.
Algo complejo, porque para cada derecho, habitualmente hay deberes correlativos. Y esto no queda del todo claro. Sabemos que existe el derecho a la libertad de opinión, pero no necesariamente sabemos cuáles son los deberes que genera. No tenemos claro el concepto mismo. ¿Qué se entiende por opinión? Pensamos que una opinión debería de tener siempre el derecho a ser considerada como verdadera. Pero no es así. Una opinión es una expresión subjetiva, que no necesita ser probada de manera científica, y todos tenemos derecho a emitirla, sin necesidad de sujetarnos a la autorización de alguien más.
Pero, como dije, también genera deberes. Por ejemplo, el de no incitar al odio o la violencia, no difamar, evitar el insulto y la denigración. Desgraciadamente, hemos visto en nuestro medio que no se respetan mucho estos deberes. Al ver lo que se publica en redes sociales a propósito de diferentes políticos, se ve que no se respetan mucho sus derechos. Sobre todo, el de ser bien tratados.
La verdad es el punto. Se debe respetarla, tener al menos la intención de decirla, y nuestras opiniones deben tratar de venerar ese aspecto. Es un asunto de pensamiento crítico. Tenemos derecho a examinar lo que nos dicen y dar nuestras propias opiniones. En este tiempo, al que le dicen la era de la posverdad, esto resulta particularmente complicado. Si no creemos que puede haber una verdad objetiva, es muy difícil decir quién está fallando en la comunicación.
El asunto central aquí es: ¿quién define la verdad? ¿Quién dice qué algo es correcto o no? En las monarquías, antiguas o modernas, el monarca decide qué es verdadero y qué no lo es. Cuando en una democracia, el sistema judicial deja de tener independencia, el gobierno es quien va a definir qué es verdadero y qué no. Y es ahí donde se pueden dar abusos. Sobre todo, cuando la democracia es sustituida por una autocracia.
Este asunto se discute desde el tiempo de los griegos y, sobre todo, a partir de la Revolución Francesa y de la primera enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América. Nosotros, como ciudadanos sin partido, estamos siendo sujetos a derechos y obligaciones que, normalmente, no nos tocaban. Tenemos que ser cuidadosos, estar instruidos y saber cómo manejar la libertad de opinión, así como entender a qué nos estamos exponiendo cuando damos nuestras opiniones públicamente.
domingo, 22 de junio de 2025
Ocaso de los organismos internacionales
Los bombardeos de los Estados Unidos en Irán, este domingo pasado, hacen visible la debilidad de los organismos internacionales que, supuestamente, se han creado para evitar las guerras mundiales y los conflictos locales. No es nada nuevo: su debilidad ha sido un proceso de deterioro lento y gradual, porque se han tenido resultados mínimos o nulos, en muchos casos importantes donde los organismos internacionales, mayormente los dependientes de Naciones Unidas, han tenido un efecto poco relevante.
Las condenas de la ONU a la invasión rusa a Ucrania, por poner un ejemplo; las censuras a los señores Netanyahu, Maduro y Putin, por diferentes acciones que vulneran gravemente el derecho internacional, el rechazo de la OEA al proceso de elecciones del Poder Judicial en México, han sido declaraciones sonoras, pero totalmente inefectivas. Los condenados siguen actuando exactamente igual, les han importado muy poco las condenas y las reclamaciones de los organismos internacionales.
Es poco probable que en esta ocasión los resultados sean diferentes. Es de dudarse que la ONU logre sentar a negociar a Irán, Israel y los Estados Unidos para lograr un acuerdo mínimamente satisfactorio para todas las partes. Menos aún si el tono de las declaraciones ha sido que “primero será la fuerza y después la paz”. Un criterio que promueve el poder antes de las negociaciones. De fondo, no se trata de una paz verdadera; más bien significa el acto de rendirse ante el más fuerte.
Estos organismos internacionales se crearon, a raíz de la Segunda Guerra Mundial, precisamente con la intención de evitar conflictos armados de la magnitud que está ocurriendo en estos últimos años. Su antecedente fue la Sociedad de las Naciones, que funcionó entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, con los mismos propósitos que las Naciones Unidas y que tuvieron también un efecto prácticamente nulo. De hecho, su fracaso se considera por especialistas como una de las causas remotas de la Segunda Guerra Mundial. Eso se intentó repetir con la ONU, que trataba de mejorar las fallas de ese primer intento.
No es que estos organismos sean totalmente ineficaces. Entidades como la FAO o la UNESCO tienen claramente logros, aunque queda mucho por hacer. Por el contrario, es un hecho que también ha habido un rechazo importante de sectores, tanto de izquierda como de derecha, a estos organismos. En muchos casos, por una desconfianza sobre la creación de un gobierno mundial que borre la soberanía de las naciones.
Esto ha sido propiciado por las acciones de Naciones Unidas para tratar de cambiar la cultura. Y no solamente la cultura, sino incluso las creencias religiosas y éticas de partes importantes de la humanidad. Vemos, ciertamente, el ocaso de estos organismos. Si cada vez son más ineficaces, los países signatarios dirán: ¿Por qué seguirlos sosteniendo? Este es un tema que habría que vigilar con cuidado. Algo se puede lograr, hay mucho por mejorar, y mientras todo se quede en declaraciones, que no tengan consecuencias, todo lo que se haga en este sentido será poco efectivo. ¿Será necesaria una refundación completa de esos organismos?
martes, 17 de junio de 2025
Dependencia México-Estados Unidos
Entre México y Estados Unidos existe una situación ancestral de integración entre ambas economías, una situación que se le podría calificar de dependencia. Aunque hay quien dice que es, más bien, una codependencia y, en todo caso, debería tratarse de una interdependencia. Son matices del mismo concepto. Esta es una situación que se ha venido acelerando y ampliando desde el siglo XX y el siglo XXI mediante acuerdos comerciales.
Esto ha estado cambiando con una serie de declaraciones de parte de los presidentes de ambos países, donde se está planteando la dependencia de distintas maneras y usándolas como arma de tipo político. Repito, de ambas partes. El punto es que, para muchos, se tiene la idea de que unos dependen de los otros. Por ejemplo, la presidenta de México habla de que los migrantes mexicanos sostienen la economía de Estados Unidos, lo cual es parcialmente cierto, pero no del todo. Y fue citada, como quien pidió una movilización de los emigrados para defender sus derechos. Culpabilizándola por los disturbios recientes en algunas ciudades de los Estados Unidos.
Estos últimos días, se han visto en redes sociales respuestas a esta aseveración de la señora presidenta, diciéndole que, si los mexicanos que están trabajando en Estados Unidos son tan eficaces, tan buenos trabajadores, ¿por qué no se regresan a México, trabajan acá y construyen una economía mexicana mucho más fuerte, aprovechando esas fortalezas?
Lo que pasa es que no basta con tener un buen trabajador: personas asiduas, bien entrenadas o dispuestas a serlo, como ocurre con mucha frecuencia con el migrante mexicano. Y no basta por muchas razones. Si regresaran a México todos los buenos trabajadores emigrados a los Estados Unidos, que ya han sido valorados, que ya reciben salarios muy superiores a los que se pagan en México, se encontrarían con otra situación: las diferencias importantes entre las dos economías. Mientras en Estados Unidos existe una fuerte inversión, un emigrado, al llegar a México, se va a encontrar con una economía con un poder adquisitivo incomparablemente menor que el de Estados Unidos, con una inversión tecnológica escasa y cara.
Con esto, las condiciones de ese trabajador, aun cuando sean en realidad muy buenas, no van a tener resultados. Dentro de estas diferencias habría que destacar, como algo muy importante, el concepto del imperio de la ley, muy apreciado en los valores de una buena parte de la población de Estados Unidos. Mientras que en México la situación no es así: pocas personas tienen mucho aprecio por el imperio de la ley y tienen otro tipo de ideas, que heredamos desde los tiempos de la Colonia o antes.
Esta situación, que hemos tenido ancestralmente, en las últimas semanas, se ha agudizado, en parte, por marchas y algunos actos de violencia, en la ciudad de Los Ángeles y en otras ciudades de los Estados Unidos. Mismos que se achacan a declaraciones de la presidenta Sheinbaum, quien habló de la necesidad de movilizarse ante las situaciones en que viven nuestros emigrados. Se ha disparado una guerra de declaraciones de ambas partes. Tanto de los personeros de la 4T, como por cierto tipo de partidarios del Partido Republicano de los Estados Unidos.
Se ha llegado hasta acusar al gobierno de México de estar planeando una invasión y una guerra de guerrillas en Estados Unidos. Se habla de la colaboración de Venezuela, Cuba y Nicaragua para este asunto. Planteándolo como una cuestión que ya no es de tipo interno ni de migración, sino de un ataque bélico. Con todas las consecuencias que esto tiene. Sin saber, en realidad, hasta dónde puede llegar.
Debemos tener un concepto más claro de cómo debe ser nuestra relación. Lo único bueno que puede salir, de toda esta guerra de declaraciones es, precisamente, la clarificación de cómo debe ser el papel de ambos países. Hay que reconocer que hay dependencia, pero hay que pensar que debe volverse una interdependencia, donde cada cual aporte sus fortalezas y ayude a remediar, de algún modo, las debilidades de nuestros países.
Hay que reconocer la aportación que tiene la mano de obra mexicana, sea en Estados Unidos o sea en las maquiladoras, en el concepto, hoy muy demeritado, del Near Shore, y ver cuáles son los lados positivos. México está aportando mano de obra calificada, entrenada con las especificaciones que piden en Estados Unidos, y con una organización de la cadena productiva que se integra de una manera muy adecuada para las necesidades de ese país. Por otro lado, hay que reconocer que a México le conviene un acceso más amplio a una economía mucho más grande y creciente, donde puede haber un mercado muy bueno para nuestros productos.
Aceptar que tenemos diferencias en esta relación. Esta interdependencia se da donde México aporta muchas materias primas o productos ensamblados por mano de obra especializada, mientras que nosotros importamos bienes de capital, equipo electrónico y equipo de alta tecnología, obviamente en todos los casos, con mayor valor agregado. Por ejemplo, la utilidad que se puede obtener exportando cien mil dólares de aguacate es escasa, comparada con lo que le trae, a los Estados Unidos, como valor agregado, la venta de cien mil dólares de teléfonos electrónicos de alguna de las marcas de alta gama. Lo mismo ocurre con equipamiento electrónico de alto nivel que importamos de EE. UU., mientras nosotros estamos exportando petróleo, carne de res y vegetales de invierno, que no se comparan con el valor agregado de lo que les compramos.
Tenemos que reconocer, mutuamente, la aportación que cada uno hace para la economía del otro país. Cultivar lo positivo, abandonar el concepto de que hay ganadores y perdedores. Evitar pensar que estamos en un juego de suma cero. O sea, que todo lo que gane Estados Unidos es porque lo perdió México y, viceversa, todo lo que ganan México y los mexicanos es porque lo perdió Estados Unidos. En realidad, la idea es que entre los dos podemos hacer que nuestros mercados crezcan y que seamos cada vez más importantes a nivel mundial, ganando exportaciones fuera de nuestra área. No solo esto: considerar cómo crecerían nuestras economías si tuviéramos ambos países mayor poder adquisitivo. Ese debería ser, realmente, el objetivo más relevante.
Pero no ha sido fácil. No se trata de ver qué le arrebato al otro para crecer yo, sino de ver cómo colaboramos juntos. El concepto que le ha dado vida a la Unión Europea y probablemente a otras economías, que busca precisamente esto. Finalmente, lo que necesitamos es bajar la intensidad de un enfrentamiento estéril, que no nos está beneficiando, que nos está haciendo daño a ambos lados. Y que al final de esta historia terminaremos con enconos, con divisiones y con víctimas, muchas veces, irrecuperables. En ambas economías.
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