Un espacio para reflexionar sobre las consecuencias de largo plazo de las decisiones de las administraciones públicas, privadas y sociales. Su enfoque es mayormente estratégico, y su método es el de las proyecciones de tipo cualitativo, con los criterios de la creación de escenarios. Su ambición es la de ir más allá de la exposición y ser un espacio libre de discusión de los interesados en este tema.
¿Porqué Cuenta Larga?
¿Porqué cuenta Larga? Los mayas tuvieron dos maneras de llevar el calendario: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.
Las organizaciones deberían tomar en cuenta esta filosofía. Hay decisiones de corto plazo (Cuenta Corta) y de largo plazo (Cuenta Larga). Este blog está orientado a las situaciones de largo plazo y su influencia en las organizaciones
viernes, 27 de marzo de 2026
Un suicidio en “tiempo estelar”
Una situación dolorosa. Una chica de 25 años, española, pide eutanasia y se le concede, finalmente, este pasado 26 de marzo. Hay antecedentes. Tuvo una familia disfuncional, sufrió varias violaciones, incluso una de ellas tumultuaria. Un intento de suicidio fallido que la deja cuadripléjica, con dolores insoportables. El asunto se complica y lo llevan a tribunales. Su padre, quien aparentemente no se hacía cargo de ella cuando era menor, es asesorado por una asociación de abogados que no están de acuerdo con la eutanasia. A los cuales los medios, de inmediato, etiquetan como “ultraderecha”. Logra evitar el hecho por más de 600 días.
¿Se puede hablar de un suicidio asistido? Ella ya se había intentado suicidar. Y después lo que estaba pidiendo es que le permitieran morir de acuerdo con su voluntad. Ya había tratado de suicidarse y falló. “Se trata de un derecho democrático”, dicen algunos. “Un acto de dignidad”, dicen otros. Una cadena televisiva española hace la transmisión en vivo de todo el proceso de eutanasia. Un asunto de morbo, buscando el sensacionalismo. Y si de alguien podemos hablar como culpable, es precisamente de ese tipo de “periodismo”. ¿Qué falló? ¿Por qué la Sociedad no pudo tener una solución más humana? ¿Por qué se dio toda esa transmisión en vivo del proceso de su muerte? Buscaban el rating, seguramente.
Es muy claro que hay algo terrible que está fallando en nuestra sociedad. No me atrevo a opinar sobre la muchacha. No puedo saber cuál era su estado de ánimo, no sé cómo era su sufrimiento, no solo el físico, sino el de sentirse humillada, de sentirse abandonada por aquellos que deberían haber cuidado de ella, y si verdaderamente no veía otra salida más que la de dejar de existir. Ni cómo fue su estado psicológico. No tengo la capacidad de juzgar algo así, ni creo que ningún ser humano pueda hacerlo.
La Sociedad sigue permitiendo el maltrato a la mujer, las violaciones, como las que sufrió esta chica. Sin pensar que quedan dañadas de una manera profunda. ¿Qué va a seguir? Este hecho transmitido en directo, ¿qué está provocando? Formará jurisprudencia, facilitará que los suicidas busquen maneras sencillas y cómodas de acabar con su vida. El suicidio será tomado como un alivio, como una manera de dejar de existir sin dolor, pero también como un modo de protestar contra aquellos que no supieron cuidar del suicida. Es un asunto difícil. Se necesita todavía profundizar, en mi opinión, para saber realmente qué se debe hacer para evitar en lo posible casos como este. Porque al final del día, muchos que tienen intenciones suicidas siguen haciendo intentos hasta que lo logran.
No se trata solamente de los conceptos tradicionales de bioética, que prescriben el trato del enfermo terminal: eliminar el dolor, limpieza, comodidad corporal, una alimentación completa. Y, sobre todo, un trato verdaderamente humano. Porque, desgraciadamente, se está llamando a este tipo de suicidio un trato digno y misericordioso para el paciente. “Puedes contribuir a la muerte de alguien más, sin tener consecuencias”, nos están diciendo. Por no hablar de que esto abre un negocio, probablemente muy rentable. Clínicas que den estos servicios, sin consecuencias penales, con el mínimo de procedimientos y con un trato que la Ley y la Sociedad están aceptando y promoviendo.
viernes, 20 de marzo de 2026
Reforma electoral
Siguen las discusiones sobre la ley electoral. Intentos de propuestas, debates, dificultades entre la alianza de la 4T. Y, debajo de la mesa, pugnas entre miembros del partido gobernante. Falta de acuerdos y, finalmente, un nuevo plan, ahora el plan B. ¿Es, como dicen algunos comentaristas, que ese era el verdadero plan de la doctora Sheinbaum y que el otro fue solamente una distracción para “acalambrar” a los aliados, pensando en que podían perder una buena parte de sus ingresos? Nunca lo sabremos.
Se arguye que el sistema de votaciones en México es muy costoso. En lugar de discutir este punto en particular, el plan B presenta una limitante: que los miembros del sistema electoral no deben ganar más de lo que percibe la Presidenta de la República. Pero también podría debatirse la necesidad de una reforma a fondo de los partidos. El asunto podría resumirse en un concepto básico: que el sistema debería proporcionar un piso parejo para todos los participantes. En la práctica, el partido en el gobierno siempre tendrá ventajas contra todos los demás partidos y nunca habrá un piso verdaderamente parejo. Habría que cambiar eso.
Lo más importante es el financiamiento público a los partidos políticos. Una parte de esta discusión es el hecho de que los partidos más grandes son, generalmente, los que tienen también más votos a su favor. Y si el financiamiento a los partidos se hace proporcional al número de votos que obtienen, de entrada, se está construyendo una ventaja muy difícil de remontar por los demás. Todos los partidos deberían recibir la misma cantidad del financiamiento público. Y ahí, claramente, sí hay alguna cantidad que recortar. ¿De qué manera se va a controlar esto? Si lo va a revisar el propio gobierno, este podría tratar con benevolencia a su partido y ser más estricto con sus contrarios. Sería necesario que existiera una contraloría social, independiente y ciudadana, para exigir a los partidos el cumplimiento de los reglamentos necesarios.
Lo que es importante es que no exista una autorregulación. Tanto en el financiamiento como en la contabilidad de los votos, la misma que actualmente llevan los ciudadanos. El plan B establece que quien va a contar los votos es el propio gobierno. Estamos partiendo mal. El gobierno tendrá todos los medios para modificar los resultados de la votación
Para el ciudadano, la situación de los partidos tendría que ser muy diferente. El ideal sería que tuviéramos nuevos partidos que, por obligación, no pudieran usar los nombres de los partidos existentes. En ese ideal, los partidos y sus candidatos deberían ser verdaderamente nuevos. Que fueran personas diferentes, de manera que realmente pudiéramos tener ideas distintas. No tener a los mismos de siempre, pero reciclados, que es lo que está ocurriendo con varios de los partidos “nuevos” que se presentarán en las siguientes elecciones. Tristemente, no es fácil. Hay quien dice que “chapulín” es el segundo apellido de muchos políticos.
Es importante lograr votaciones que tengan un costo razonable para un país de recursos limitados como es el nuestro, pero siempre será fundamental saber que no siempre lo barato va a resultar mejor. Tenemos que buscar primero cuál es el resultado que queremos y después ver hasta dónde pueden llegar nuestros recursos. No, al revés.
viernes, 13 de marzo de 2026
El olvido
En este primer trimestre del 2026, el mundo está en situaciones complicadas. Hay guerras y rumores de guerras. No sabemos con qué criterio nos llega la información, de qué manera lo deciden las agencias de comunicación y los medios. ¿Quién decide a cuál de las situaciones se le da más atención y se difunde con mayor precisión?
Un ejemplo: hace poco más de dos semanas, Estados Unidos, en alianza con Israel, inicia una guerra a gran escala contra Irán, en la cual muere el grupo directivo del país, y promete que, en muy pocas semanas, terminará. ¿Quién decide que esa debe ser la noticia predominante? Es un caso grave, tiene un impacto muy fuerte, pero también es cierto que no es la única guerra.
Tenemos otras, muy específicamente la guerra entre Ucrania y Rusia, que ya se acerca a cuatro años y no se resuelve de una manera precisa: ni a través de negociación, ni con un triunfo claro. Pero ya se nos olvidó. Por otro lado, ahora tenemos una guerra entre Pakistán y Afganistán. El pasado día 12 hubo bombardeos de Pakistán en Afganistán. Y los medios, como si nada. Y no es cosa menor: Pakistán tiene 200 ojivas nucleares y no ha firmado los tratados de limitación de armas nucleares, alegando que las necesita por la presión de la India, que también las tiene. Hay otras áreas donde hay guerra, en varios países de África, y también hay conflictos, entre Taiwán y China continental. Por otro lado, están también las diferencias entre Corea del Norte y Corea del Sur. Y ya se nos han olvidado. Hay varios puntos importantes que tendrían que estarse revisando y, sin embargo, no tenemos otra visión que la de una guerra en particular, como si fuera la que importa y la que nos describen, prácticamente, minuto a minuto.
Las agencias informativas están jugando al sensacionalismo. A lo que llame más la atención, a lo que permita aumentar el rating. Como es el caso de Ucrania, del que ya casi no se habla. Otras noticias desvían nuestra atención y hacen que los gobiernos no tengan la necesidad de atender otros asuntos. Estamos dando el primer lugar a lo nuevo ante lo importante. Otros problemas se olvidan.
Por otro lado, es claro que la Organización de las Naciones Unidas ya no está cumpliendo el papel para el cual fue fundada. Han sido verdaderamente inoperantes. ¿Alguno de ustedes recuerda alguna cosa relevante que haya dicho Naciones Unidas respecto al enfrentamiento actual? Puede ser que la culpa no sea de ellos, sino que sea de las agencias informativas, pero de cualquier modo no se ha escuchado de manera importante la voz de Naciones Unidas en este asunto. Y aun si lo hubiera hecho, seguiría habiendo la situación de siempre: nadie le haría caso.
Naciones Unidas no tiene manera de hacer cumplir lineamientos de la comunidad internacional de naciones. La pregunta de fondo sería: ¿verdaderamente necesitamos tener a una Organización de las Naciones Unidas inoperante, que no puede hacer valer el concepto de multilateralismo, que es el modo de encontrar soluciones a temas complejos, como pueda ser una guerra, como puedan ser innovaciones de tipo tecnológico o el problema de la contaminación? Claramente, se necesita crear una opinión pública fuerte que empuje a la ONU. Hay que lograr la refundación de la Organización de las Naciones Unidas para que verdaderamente cumpla con sus funciones. ¿Alcanzaremos a verlo?
viernes, 6 de marzo de 2026
¿Machismo o patriarcalismo?
Como todos los años, el 8 de marzo conmemoramos el Día Internacional de la Mujer, el 8M. Un tema donde ha habido mejoras y logros más importantes y profundos en los siglos XX y XXI que en milenios de historia de la humanidad.
Ahora se está hablando en términos que tampoco son nuevos, pero que han tenido poca difusión fuera de medios muy especializados. Recientemente, se ha introducido el asunto del patriarcalismo como algo complementario al tema, muy tratado, del machismo. Un punto viejo, pero que no estaba siendo visible. ¿Qué es el patriarcalismo? Es la forma como se organiza la sociedad, como se ha manejado, verdaderamente, en toda la historia escrita de la humanidad, si no es que desde tiempos anteriores. Es una manera de actuar que hace ver como normal muchos de los aspectos de discriminación que padece la mitad de la humanidad.
Ante eso, ¿qué deben hacer las mujeres? Honestamente, no lo sé. No me atrevo a opinar. ¿Podría yo darles algún consejo que les dé mejores resultados que los que han logrado en estos últimos siglos? Claramente, no. Pero es importante considerar que el tema del machismo y del patriarcalismo es un problema de todos. No es un inconveniente solo para las mujeres. Es un asunto de la humanidad. Hay que hablar de lo que debemos hacer los hombres al respecto.
Ahí, pudiera tener alguna opinión. Muchas veces se ve como una solución a estos asuntos de discriminación de género, lo que algunos llaman el patriarcalismo benévolo. Es un patriarcalismo que pone al hombre a cargo de aspectos sociales, desde la familia hasta los países. Pero en donde el hombre trata bien a la mujer, la cuida, la protege, pero de fondo no le da plenamente su lugar. Es benévolo. Sin embargo, tratar a la mujer como una menor de edad es, claramente, uno de los problemas más importantes.
El patriarca benévolo ve a la mujer como valiosa pero frágil, alguien que necesita ser protegida. Ponerla en un pedestal; sin embargo, ese pedestal a la vez le limita su libertad. Es algo difícil de enfrentar, precisamente porque no hay un daño inmediato, visible y claro, como lo puede haber en un machismo violento. ¿Qué hacer? Desgraciadamente, tanto las familias como organizaciones e instituciones ven al patriarcado benévolo como la solución, pero dejan de lado el aspecto central: ¿Quién está al frente? El patriarca, indiscutiblemente. Y, por cierto, no necesariamente el patriarca solamente trata como inferiores o menores de edad a las mujeres, sino también, muchas veces, a los hombres de menor relevancia dentro de su grupo social.
Recuerdo, hace algunos años, una conversación que tuve con una buena amiga, compañera de trabajo, quien años después de que trabajamos juntos, fue nombrada la primera mujer rectora de un campus en el sistema del Instituto Tecnológico de Monterrey. Hablando de situaciones de la vida diaria, comentaba ella que se da la situación de que el marido está más que dispuesto a colaborar con la esposa en todo lo que haga falta. Pero ella decía: “No es nada más colaborar, ¿de qué te vas a responsabilizar?” Y esto es algo sumamente importante. Se trata de asumir responsabilidades. Y rendir cuentas de ellas. Mucho más que solamente colaborar.
Para la mujer es más fácil entender en dónde tienen que ocurrir los cambios. Finalmente, ellas son las que han ubicado con claridad el problema y lo padecen en carne propia. Mientras que los hombres hemos estado muy cómodos con nuestras situaciones, incluso en el caso de que seamos patriarcas benévolos, y no vemos la urgencia de lograr un cambio. Tenemos que ir más allá del aspecto de la colaboración y lograrlo en áreas muy concretas, muy prácticas, en la familia, en las situaciones de trabajo, en la política, en la sociedad. Ir más allá de lo que hace el patriarca benévolo, que siente que hace su gran colaboración a la promoción de la mujer, porque le da “permiso” de hacer lo que tiene derecho y necesidad de llevar a cabo. El que, benévolamente, permite a la mujer que actúe en una sociedad moderna, de manera que tenga acceso a los beneficios y logros que esta sociedad ofrece.
Hay que hacernos propietarios del proceso de cambio. Encontrar la manera de medir si verdaderamente están habiendo resultados y de rendir cuentas de esas responsabilidades que hemos aceptado. ¿Es posible? Yo creo que sí. Lo que no sé es qué tan rápido puede ocurrir. Hay mucho en juego y hay cambios que están ocurriendo muy rápidamente. A aquellos que pueden, realmente, ser considerados como machos, incluso machos agresivos, les va a costar mucho trabajo aceptar esta situación.
Lo que se requiere realmente es una colaboración plena. Responsabilizarnos, hombres y mujeres, por este cambio en la Sociedad. Puede parecer que la solución de fondo a esta división entre hombres y mujeres es dejar que actúe el amor. Pero no basta. El patriarca benévolo es cariñoso, amoroso, hasta tierno. Pero desde su situación de superioridad. Como amas a una niña, pero sin auténtico respeto. Se necesita respeto a sus cualidades, a sus puntos de vista, a sus necesidades. Una combinación de amor y respeto. Y que esa combinación nos lleve a vencer el miedo. Porque es claro que los hombres tenemos pánico de abandonar nuestro papel de patriarcas.
A veces por temor al conflicto. Es más fácil quedarse callado o evitar el combate a través de algún chiste, como un modo de ocultar el problema. También tenemos miedo a nuestra incompetencia. No es fácil aceptar que no podríamos atender debidamente a los hijos o a los ancianos. O en cosas mucho más simples como, por ejemplo, el abastecimiento de la familia. Se trata de hacernos verdaderamente responsables. No meramente acompañar a nuestra pareja a sus compras. Más de fondo: Tememos perder nuestro estatus.
Claramente, no será fácil ni rápido. ¿Cómo puede colaborar el varón, el ciudadano particular, para apoyar el cambio en su círculo de influencia? Habrá que lograr cambios pequeños, pero significativos. Cómo mostrar desagrado por los chistes que ridiculizan a las mujeres. No aceptar que las interrumpan en una conversación de trabajo sin escuchar su opinión. Cómo no permitir que los hombres se apropien de sus ideas y las presenten como propias. Cambios pequeños, pero importantes, que van modificando la cultura. ¿Habrá otros? Seguramente. Habrá que pedir a las mujeres que nos los señalen.
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