Un espacio para reflexionar sobre las consecuencias de largo plazo de las decisiones de las administraciones públicas, privadas y sociales. Su enfoque es mayormente estratégico, y su método es el de las proyecciones de tipo cualitativo, con los criterios de la creación de escenarios. Su ambición es la de ir más allá de la exposición y ser un espacio libre de discusión de los interesados en este tema.
¿Porqué Cuenta Larga?
¿Porqué cuenta Larga? Los mayas tuvieron dos maneras de llevar el calendario: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.
Las organizaciones deberían tomar en cuenta esta filosofía. Hay decisiones de corto plazo (Cuenta Corta) y de largo plazo (Cuenta Larga). Este blog está orientado a las situaciones de largo plazo y su influencia en las organizaciones
viernes, 27 de febrero de 2026
Posverdad
En una época de engaño, decir la verdad es un acto revolucionario. Atribuido a George Orwell
Seguramente, estamos viviendo el ocaso de la verdad. Esta es una sólida metáfora: conforme avanza el ocaso, vemos con menos claridad, y cuando termina, es difícil que veamos algo sin un apoyo. La posverdad es el nombre que se le da a este ocaso. Ahí, la verdad es menos apreciada y percibida. “No existe la verdad”, nos dicen.
La consecuencia es la desconfianza en lo político o social, en la vida diaria. “Todos son iguales de mentirosos”, decimos. De ahí las teorías de la conspiración. Ejemplos: Los días pasados, después del discurso a la nación del presidente Trump, hubo análisis detallados de los aspectos en los cuales se desconfía de lo que se dijo. En otro caso: la detención de uno de los principales narcos del país, cuando la señora presidenta dijo que el gabinete de seguridad haría la declaración oficial, eso fue interpretado de muchas maneras: que, en realidad, las cosas habían ocurrido de otro modo, que hubo intervención extranjera y que el fallecimiento del detenido fue con el objeto de hacerlo callar. En este ambiente de posverdad, no es de criticar a quienes desconfían.
Es una consecuencia lógica, si no se cree en la verdad. Todas las declaraciones, no importa de quién sean, siempre estarán puestas en tela de juicio. No se trata de un problema religioso, como muchos piensan. No se trata solamente de que es una traición a los Diez Mandamientos. La falta de veracidad es un problema civil. Es un problema de la Sociedad en su conjunto. No se puede construir una sociedad sobre la base de que la verdad no existe. Creemos que todos, por definición, mienten. Somos víctimas de esa desconfianza. Casi sin excepción, todo político nos dice: “Yo no les voy a mentir”. Implícito está el mensaje: “Los demás, sí”. Porque, claramente, lo que quieren son personas crédulas, que les puedan hacer caso siempre. Lo vemos con políticos, con empresarios y con dirigentes. Seguramente, es una declaración de quien ya está en el ocaso de la verdad y busca aprovecharla. Casi, sin excepción.
El ciudadano común tiene pocas herramientas para hacer que la Sociedad cambie. Una y otra vez a, lo largo de estas páginas, he insistido en la necesidad de debatir. No basta con hacerlo. A veces en nuestro medio confundimos un debate con un torneo: a ver quién dice más insultos, quién es más agresivo. Y eso no es lo que importa. Hay buenas prácticas que podemos usar para tener mejores debates. Una muy recomendada pero pocas veces ensayada, es usar el pensamiento crítico. En su concepto original, la crítica es un examen de las ideas para poder definir cuál es la más confiable. Y ese es el punto. No podemos seguir confundiendo el ataque con el debate. Tenemos que aprender a debatir. Pero, también, a conducir un post debate. Una vez terminado este, los asistentes discuten qué ocurrió, cuáles fueron los argumentos, cuáles tuvieron más peso. Cuáles son, por otro lado, las falacias que se usaron. Analizar el debate, para aprender del mismo.
¿Se trata de ser escépticos? De alguna manera, sí. En el ocaso de la verdad, tenemos que defendernos con un sano escepticismo. No se trata de desconfiar por desconfiar. Queremos juzgar a las ideas, no a sus ponentes. Pero hay que tener en cuenta que estamos entre personas y grupos que, de una manera científica, están buscando confundirnos y mover nuestras decisiones en la dirección que a ellos les importa.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario