Un espacio para reflexionar sobre las consecuencias de largo plazo de las decisiones de las administraciones públicas, privadas y sociales. Su enfoque es mayormente estratégico, y su método es el de las proyecciones de tipo cualitativo, con los criterios de la creación de escenarios. Su ambición es la de ir más allá de la exposición y ser un espacio libre de discusión de los interesados en este tema.
¿Porqué Cuenta Larga?
¿Porqué cuenta Larga? Los mayas tuvieron dos maneras de llevar el calendario: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.
Las organizaciones deberían tomar en cuenta esta filosofía. Hay decisiones de corto plazo (Cuenta Corta) y de largo plazo (Cuenta Larga). Este blog está orientado a las situaciones de largo plazo y su influencia en las organizaciones
martes, 16 de diciembre de 2025
Cortesía y Paz
Uno de los requerimientos imprescindibles para la construcción de un país más justo, que es obtener una paz duradera, y que muchas veces se olvida, es la cortesía. Esto ocurre en nuestra sociedad, donde la polarización crece. Se podría decir que la amabilidad es un aspecto del respeto, aunque muchas veces piensa que puede ser una acción puramente de forma .Sin embargo, si no tenemos ese fundamento en la raíz de nuestro comportamiento, será difícil tener paz.
En otro tiempo se consideraba que México era un país de quien se decía: “Se exagera en la cortesía”. Teníamos fama entre todos los hispanohablantes de que en México todo se trataba con mucho cariño. Se buscaba evitar al máximo el enfrentamiento, el enojo entre los que se estaban comunicando. Tristemente, ya no podemos decir lo mismo. La amabilidad es una parte de la comunicación que la hace efectiva y facilita la comprensión de valores más profundos, como una especie de inicio de la relación, un puente entre las diferencias. Y lo estamos olvidando.
¿En qué momento perdimos ese valor de la urbanidad y de qué manera ocurrió que, al volvernos cada vez menos corteses los unos con los otros, se facilitó el enfrentamiento y la polarización? No falta quien insiste en el aspecto de que la cortesía puede tener algo de falso, que se trata a la otra persona bien para no parecer que estamos en conflicto o para manipularla, pero que de fondo no hay una amabilidad auténtica. Efectivamente, habría que estar alertas en eso. Pero, por otro lado, cuando se trata con descortesía a algún otro, de entrada, se está presuponiendo que no merece un auténtico respeto.
El camino para ir perdiendo la amabilidad propia del mexicano ha sido largo. Se empezó por la comicidad basada en palabras altisonantes. Y, por otro lado, decir que la cortesía era hipocresía. Que había que ser muy auténtico. Y parte de la autenticidad se podía medir por el hecho de que no se mantenían formas corteses. Y así se fue deteriorando poco a poco este valor que en otro momento fue muy distintivo de nosotros.
Decimos que uno de los propósitos fundamentales para nuestra sociedad, en los próximos años, es la construcción de la paz. Si consideramos que debe ser una tarea primordial para los ciudadanos sin partido, debemos evitar totalmente el uso de formas poco corteses. Incluso en temas de la vida diaria, en la conversación ordinaria donde no se debaten situaciones complejas. Con pequeños detalles, ahí es como se va construyendo una sociedad con cordialidad de unos con otros, que nos permite ir resolviendo los problemas de la paz, tan agudos, que tenemos actualmente.
Y no, no se trata de nostalgia, no se trata de volver al pasado. Cada generación, cada cultura tiene que crear sus propios modos para ejercer la amabilidad. Pero el fondo siempre será el mismo: mostrar respeto, aceptar al otro como alguien con el mismo valor que uno mismo. Para nosotros, ciudadanos sin partido, que hemos vivido en carne propia ese modo de tratar a los demás como inferiores, es algo primordial. Eso se da en todas las áreas de la sociedad. Necesitamos un acuerdo para crear la cordialidad que permita revertir nuestra situación de polarización, que es el origen de la violencia que nos aqueja. Exijamos ser tratados cortésmente.
Conciliación y reconciliación
“No preguntes qué puede hacer tu país por ti; pregunta qué puedes hacer tú por tu país”. John F. Kennedy
Estamos empezando un nuevo año. Una época de esperanza y la posibilidad de un nuevo comienzo. Para algunos de nosotros, el propósito central para el próximo año 2026 es tener una mejor situación en el aspecto de la Paz. ¿De qué maneras el ciudadano sin partido puede contribuir a la construcción de ese propósito?
En mi opinión, no hay necesidad más urgente que la de revertir la polarización, que es el obstáculo mayor para la construcción de la Paz. Una tarea casi imposible sin la contribución de los ciudadanos. Hay aspectos fundamentales en eso: tenemos que lograr conciliación entre sectores con opiniones diversas, al mismo tiempo que logramos una reconciliación entre quienes están enfrentados. Una gran tarea, dirá usted, difícil de lograr a corto plazo. Estoy de acuerdo. Razón de más para empezar lo más pronto posible con esta labor.
Por conciliación entendemos el esfuerzo por comprendernos, debatir los problemas de la Sociedad y dar a conocer nuestras opiniones, sin exigir el cumplimiento de nuestro punto de vista. Aceptar otras visiones. En la reconciliación estamos hablando de algo parecido, pero estamos partiendo de otra situación, de una donde ya había alguna unidad de criterios, algunas intenciones en común y que se han perdido dichos acuerdos por diversos motivos. Y mediante la reconciliación queremos regresar a la situación original.
¿Qué podemos hacer, como ciudadanos sin partido? En lo personal, escuchar más, juzgar menos, informarnos en diversas fuentes, no contribuir al discurso de odio. En lo cívico y lo democrático: ser ciudadano participativo, defender el Estado de derecho y educar en principios democráticos. En lo social, apoyar causas comunes, ajenas a los partidos, y actuar como mediador entre personas o grupos enfrentados, buscando puntos de encuentro.
Es claro que hay acciones por parte del gobierno y distintas organizaciones que buscan lograr la Paz. Pero también es cierto que es muy difícil tener una paz completa, sin una colaboración muy amplia de los ciudadanos y, en particular, la de aquellos que somos la mayoría de la población: los ciudadanos que no pertenecemos a ninguno de los partidos políticos. Qué, por otra parte, somos los que padecemos en mayor medida los efectos de la falta de paz.
Se dice, y posiblemente con razón, que los ciudadanos sin partido no tienen una motivación fuerte para participar. Eso, que era una verdad irrefutable, está variando muy rápidamente. Cada vez hay más conciencia de que no le podemos dejar a los gobiernos la tarea de restaurar una paz duradera. Habrá quien piense que, a algunos en el gobierno, les conviene la desorganización ciudadana y la zozobra, la intranquilidad, la angustia que la falta de paz nos provoca. Puede ser que sí, pero también es cierto que un país sin paz termina siendo ingobernable, y eso a nadie nos conviene. Amigo, amiga: como ciudadanos, es importante que demos un paso al frente, que encabecemos el esfuerzo por construir una paz duradera. Sin nosotros, las soluciones estarán cada vez más lejos. Ahí está la respuesta a esa pregunta: ¿qué podemos hacer por nuestro país?
Construyendo la Paz
En esta época festiva, donde todos estamos pensando en los regalos que daremos y los que nos gustaría recibir, ¿cuál es el regalo que más nos gustaría, como sociedad civil? Si se hiciera una encuesta imparcial, seguramente el resultado sería que la población quisiera tener el regalo de la Paz. Una paz completa, confiable, duradera y que alcance a toda la población, a todos los niveles sociales.
Valdría la pena preguntarnos qué es lo que puede hacer la sociedad civil, de qué manera podría estar contribuyendo, probablemente de un modo decisivo, a que se reduzca el nivel de violencia que estamos sufriendo en este momento. Cosa que, por otro lado, también ya había sido advertida: que las soluciones que se proponen como las más efectivas son, precisamente, las de largo plazo. Las soluciones de corto plazo, siendo importantes, no dan soluciones completas. Sí, se requiere una reforma de fondo de la Sociedad, de nuestra cultura. Lo cual es algo verdaderamente lento y particularmente difícil.
. La renovación debe ser de la Sociedad y también en la persona, porque al final de cuentas los cambios en la Sociedad son el resumen de los cambios en las personas. A nivel privado, valdría la pena cuestionarnos: ¿qué tanto tengo una actitud violenta en mi vida diaria? ¿Cuáles son los cambios que requiero en lo personal? ¿Soy realmente alguien que promueve la Paz? ¿Cómo es mi manera de ver la vida, es verdaderamente pacífica? ¿O soy de los que ataco a otros que no piensan lo mismo que yo?
También necesitamos un cambio en el trato. En la vida diaria, donde también puede haber conflictos y recriminaciones. Cuando tenemos alguna diferencia, ¿podemos decir que somos constructores de la Paz? Porque al final del día, cualquier conflicto humano es porque alguno quiere imponer a otro su voluntad y convencer o hacer creer que sus principios y sus valores son los que verdaderamente valen.
Tenemos que encontrar medios para lograr una conversión, un cambio de valor; un cambio de corazón si queremos construir realmente la Paz. Ya sé que seguramente a más de uno le molesta este tipo de afirmación. La conversión del país no se va a lograr únicamente por medios violentos. Hay que respondernos en silencio para nosotros mismos: ¿qué tanto la violencia que estamos padeciendo solo es la exageración de nuestras costumbres familiares y sociales? Me temo que si hacemos esta pregunta y la tratamos de contestar honestamente, podremos encontrar muchas semillas de la violencia en nuestro trato diario, que no escala, que no llega a las alturas de lo que estamos viviendo. Pero, finalmente, es el mismo concepto: imponer mi voluntad a la voluntad del otro, sin respetar sus propias necesidades y sus propios derechos.
Es algo que valdría la pena estar meditando en esta época de fin de año, donde se habla de paz y armonía con una frecuencia mayor; recordamos canciones donde habla de la noche de paz y temas parecidos. Podría ser un asunto interesante de reflexión personal. Empezar a decir dónde puedo transformar mi actitud, mi manera de ver las cosas, precisamente en esta época donde le cantamos a la Paz, pero no necesariamente la estamos construyendo.
viernes, 12 de diciembre de 2025
Inteligencia artificial y temores
Probablemente, las innovaciones tecnológicas más sonadas en los años 2024 y 2025 tienen que ver con la inteligencia artificial. Algo que no es realmente nuevo, aunque este nombre sí lo es; el término es novedoso y atractivo desde el punto de vista mercadológico.
Estas innovaciones están generando miedos, que se están usando para hacer crecer este negocio. Buscan convencer al público en general de que, si no entra rápidamente a la inteligencia artificial, perderá sus negocios o su empleo. Por otro lado, también usan los miedos aquellos que se oponen a estas innovaciones, diciendo que usar la inteligencia artificial es dejar abierta toda la información de la empresa para ser mal usada. Además, organizaciones sociales enfatizan el problema ético que pueden causar estas nuevas tecnologías. Siendo temas importantes, el problema es que esos temores nos impiden ver las ventajas de estas innovaciones. Nos ocupamos de evitar los daños, cuando habría que pensar en los beneficios que podrían traer para todos.
Hay campañas impresionantes orientadas a la población, sobre todo a la clase media educada. Tratan de convencernos de que quienes tienen más de 40 años ya están fuera de la jugada. “No tienen las capacidades que poseen los jóvenes para entrar a estas tecnologías”, nos dicen. Y se están creando grandes cantidades de cursos donde específicamente se afirma: “Estamos buscando personas de más de 40 años y que no tengan conocimientos de cómputo”. Y ofrecen, por ejemplo, una maestría en inteligencia artificial dedicándole 30 días, 15 minutos por día, con lo cual le van a dar el equivalente a ese grado. Es de esperarse que se necesite más que eso.
Recientemente se congregaron, en el Vaticano, 50 expertos en una reunión sobre el asunto. Entre sus presentaciones, predominaron las llamadas a cuidar la ética, pidiendo reconocer que hay riesgos, así como pidiendo reglamentación y la intervención de diferentes autoridades para limitar estos males. Riesgos interesantes, pero que ocurren en todo tipo de comunicación. Con la diferencia del enorme alcance y velocidad de estos nuevos instrumentos. Por otro lado, muchas empresas están prohibiendo a sus empleados utilizar la inteligencia artificial, y han vetado todo lo que se estaba manejando con estos instrumentos. Alegando que no hay una certeza de que esa información no pueda ser mal utilizada.
Los mencionados expertos hablaron de beneficios de la inteligencia artificial. Señalaron aspectos muy positivos. Se habla de la mejora en la salud, educación accesible, sostenibilidad ambiental, eficiencia en los procesos y, aunque parezca raro, promoción de la paz. En términos muy genéricos, sin entrar a detalle como lo hicieron en el campo de los peligros de la inteligencia artificial. Habrá que estudiar a fondo los posibles beneficios de esta.
Hay que profundizar en esto y discernir sus consecuencias. Este es el nuevo mundo que se nos está presentando. No es la solución abandonar esta innovación. No es sensato usar los miedos para obstaculizar o hacer más rápida la adopción de estas tecnologías. Hay que balancear, en nuestros análisis, los riesgos, y los beneficios. Y, sobre todo, estar preparados para aprovecharlos. No son los miedos el mejor consejero para aceptar las innovaciones de tipo tecnológico o en cualquier otro campo. Un tema para debatir, participar y opinar. Se necesitan más opiniones. Las de otros, como usted y yo, reflexionando con sentido común, sobre nuestro papel en este tema.
viernes, 5 de diciembre de 2025
Protestas en el campo
La preocupación de los ciudadanos, en las últimas dos semanas, ha tenido que ver con protestas de nivel nacional, tanto de agricultores y ganaderos como de transportistas, sobre todo los que utilizan las carreteras federales. Los transportistas, por supuesto, señalan la inseguridad en las carreteras, un tema del que se han quejado desde hace bastante tiempo, sin resultados contundentes. Fueron bloqueos importantes, en las principales carreteras del país y además, cosa muy significativa, en las aduanas, afectando nuestro comercio exterior.
En paralelo a los bloqueos, hubo una serie de negociaciones. Rotas en varias ocasiones, y donde los que protestaban se quejaban de que llegaban a negociar personas sin capacidad de tomar decisiones. Por lo cual, los convenios eran imposibles e inútiles. Y por ello, después de haber aceptado levantar el bloqueo, en pocas horas se volvió a restablecer. Y, por otro lado, hubo reacciones fuertes. La Secretaría de Gobernación dijo, como una especie de disculpa por no atender las negociaciones debidamente, que había carpetas de investigación para algunos de los dirigentes de estas manifestaciones. Y, por supuesto, participación de la extrema derecha, que por lo visto en nuestro país tiene más capacidad de movimiento de lo que muchos se podrían imaginar. No es claro de qué manera esas respuestas a las quejas de la ciudadanía ayudan a la paz y la concordia por quienes deberían gobernar para todos. Esa reacción huele a amenaza.
En fin, se aprueban las reformas en fast track, como dicen quienes protestan, con la aprobación por ambas cámaras. No se ha vuelto a hablar de que los transportistas estén en desacuerdo, pero el sector agropecuario sigue molesto. El centro de las protestas son las leyes que rigen el manejo del agua. La discusión tiene que ver, sobre todo, con la propiedad del gobierno sobre el líquido. Algo que, de hecho, estaba ya considerado en las leyes; tan es así, que no se habla de propiedad de los mantos acuíferos; se habla de concesiones que asigna la administración pública.
El gobierno da razones para estos cambios, entre las cuales está, por supuesto, la de reducir la corrupción. Algo que no ha podido lograr. Se siguen encontrando diferentes modos de huachicoleo, que demuestran que el combate a la corrupción está lejos de lograr buenos resultados. Finalmente, las reformas aprobadas incorporaron más de 50 enmiendas propuestas por agricultores y ganaderos, incluyendo la posibilidad de heredar los derechos de aprovechamiento del agua. Cambios muy criticados por sectores de la izquierda.
La realidad en el campo es que solo el 14 % del territorio nacional es cultivable, y de ese 14 %, solo la mitad son terrenos de riego, mientras que la otra mitad, el 7 % del territorio nacional, es de temporal. En muchos casos, vivir en terrenos de temporal es una garantía de vivir en la pobreza, por estar sujeto a variaciones de todos los tipos. El acceso al riego no es poca cosa.
La discusión de fondo es cómo debe estar la propiedad en el campo: en manos del gobierno o de los particulares. No falta quien diga que esta reforma equivale a una expropiación del campo. Otros, posiblemente exagerando, hablaron de que este es el último clavo en el ataúd del campo. ¿En dónde está la verdad? Habrá que esperar a ver los resultados en el nivel de vida de los hombres y mujeres del campo. Ahí veremos quién tenía la razón. Es importante no dejar este asunto en el olvido. Los campesinos merecen ese apoyo.
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