¿Porqué Cuenta Larga?

¿Porqué cuenta Larga? Los mayas tuvieron dos maneras de llevar el calendario: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.

Las organizaciones deberían tomar en cuenta esta filosofía. Hay decisiones de corto plazo (Cuenta Corta) y de largo plazo (Cuenta Larga). Este blog está orientado a las situaciones de largo plazo y su influencia en las organizaciones

viernes, 2 de octubre de 2026

Partidos y elecciones 2027

Una de las comidillas políticas de la semana pasada tuvo que ver con las encuestas utilizadas por MORENA para seleccionar sus candidaturas a las gubernaturas en disputa en 2027. Algo poco habitual en la política mexicana. Históricamente, las dirigencias partidistas han tenido un peso decisivo en la selección de candidatos. Muchas decisiones se toman en lo oscurito y después se informa a los militantes que las autoridades, habiendo escuchado a sus fuerzas vivas, han llegado a una conclusión. Ahora, después de presumir de una democracia interna superior a la de sus adversarios, MORENA enfrenta presiones de sus adherentes, aliados y medios de comunicación. Los resultados permiten intentar una radiografía del balance de fuerzas en la coalición: quién obtuvo cada candidatura, quién quedó fuera y qué acuerdos se hicieron. Hay, naturalmente, una parte de especulación: conocemos los resultados, no todas las negociaciones. Bien decían los ancianos: «Dime de qué presumes y te diré de qué careces». Y si algo han presumido MORENA y sus aliados es su unidad. ¿Permanecerá ante las presiones? En el análisis de las organizaciones puede utilizarse una metáfora tomada de las propiedades de los materiales: estructuras frágiles, deformables, robustas, resilientes y antifrágiles, según cómo reaccionan ante los esfuerzos a los que son sometidas. Una estructura frágil se rompe cuando la presión supera su resistencia; una deformable cambia de forma y conserva esa modificación; una robusta resiste sin alteraciones importantes. La resiliente se deforma, pero después recupera su forma. Finalmente, una estructura antifrágil aprovecha determinadas presiones para fortalecerse. Como el músculo, que desarrolla nuevas capacidades mediante el entrenamiento y la recuperación adecuados. La metáfora resulta útil para observar a los partidos, aunque una misma organización puede reaccionar de manera distinta según la presión que recibe. Desde la perspectiva de un ciudadano sin partido, propongo utilizar estas categorías para analizar el panorama electoral. Empecemos por los principales partidos de oposición. Han enfrentado derrotas, pérdidas de cuadros y dificultades para construir propuestas que vayan más allá de criticar al gobierno. ¿Son organizaciones capaces de reconstruirse o estructuras cuya respuesta ha sido replegarse? Los partidos de nueva creación enfrentan otra prueba: formar cuadros y desarrollar estructuras capaces de sobrevivir más allá del entusiasmo inicial de sus promotores. El Partido del Trabajo presenta un caso interesante. Su relación con MORENA muestra la importancia de un aliado menor cuando sus votos son necesarios para determinados acuerdos legislativos. ¿Hasta dónde se adapta a las necesidades del partido mayoritario y en qué asuntos conserva posiciones propias? Algo distinto ocurre con el Partido Verde. Ha enfrentado críticas, entre ellas las relacionadas con las prácticas familiares en la política, sin perder relevancia como aliado. ¿Su capacidad consiste en recuperar posiciones después de los conflictos o estos le han permitido desarrollar nuevas fortalezas? Movimiento Ciudadano gobierna Jalisco y Nuevo León y busca construir una presencia nacional con identidad propia. Habrá que observar cómo responde a las tensiones entre sus dirigencias, gobiernos estatales y aspiraciones electorales. La prueba no consiste solamente en conservar posiciones, sino en aprender de los conflictos. ¿Y MORENA? Probablemente sea el caso más complejo. Habría que conocer mejor el peso de sus distintos grupos: moderados y duros, claudistas y obradoristas, sin olvidar las tendencias cruzadas que produce la incorporación de numerosos políticos provenientes de otros partidos. Difícilmente una organización de esas dimensiones responde igual en todos los estados y ante todas las presiones. Algunos analistas interpretan que, en estados como Aguascalientes y Querétaro, MORENA privilegió los equilibrios internos sobre la competitividad electoral. En San Luis Potosí, la negociación con el Partido Verde muestra otra faceta de estas tensiones. Son interpretaciones discutibles, pero plantean una pregunta importante: ¿qué ocurre con los conflictos que estas decisiones dejan pendientes? Las recientes selecciones ofrecen material para estudiar estas diferencias. ¿Qué sucede cuando los aspirantes derrotados no aceptan los resultados? ¿Cuánto puede ceder una dirigencia sin perder autoridad? Sobre todo, ¿los conflictos sirven para mejorar los mecanismos de decisión o solamente se resuelven mediante acuerdos que permiten llegar a la siguiente elección? Este es un ejercicio de interpretación basado en información pública, sin pretender un diagnóstico definitivo. Pero vale la pena profundizar: la manera en que los partidos procesan sus conflictos nos dice algo sobre su organización y sobre la forma en que pueden ejercer el poder. Para quienes no militamos en ninguno de ellos, observar estas conductas puede ayudarnos a construir mejores criterios para orientar nuestro voto. No basta con escuchar discursos de unidad, promesas electorales o críticas a los adversarios. Importa observar qué hacen cuando las circunstancias se complican. Porque una cosa es sobrevivir a las presiones y otra, bastante distinta, aprender de ellas para fortalecerse.