¿Porqué Cuenta Larga?

¿Porqué cuenta Larga? Los mayas tuvieron dos maneras de llevar el calendario: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.

Las organizaciones deberían tomar en cuenta esta filosofía. Hay decisiones de corto plazo (Cuenta Corta) y de largo plazo (Cuenta Larga). Este blog está orientado a las situaciones de largo plazo y su influencia en las organizaciones
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viernes, 9 de enero de 2026

Captura de Maduro

“Mal comienza la semana para quien lo ahorcan en lunes”, decía un antiguo dicho español. Y algo así nos recuerda la situación que estamos viviendo respecto a Venezuela. Un presidente en funciones ha sido detenido por militares de un país extranjero. Y llevado al territorio de ese país para ser juzgado. Todo ello, en los primeros días de este año. Un primer resultado es que la vicepresidenta de Venezuela queda a cargo y empieza a haber algunas negociaciones con el gobierno de Donald Trump. Se habla de que Venezuela dará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, para dedicarlos a la mejora de la situación del país. Parece mucho dinero, pero en realidad se trata solo, en el mejor de los casos, de un 2.5 % del PIB de Venezuela. Importante, pero no como para resolver las dificultades económicas de ese país. Y, comparado con el PIB de los EE. UU., equivale al 0.007 % del PIB de ese país. Nada que explique el negocio fabuloso que la izquierda dice que busca la administración Trump. Llama la atención el hecho de que el gobierno de los Estados Unidos se niegue a negociar la situación con los ganadores de los anteriores comicios. Dicen en EE. UU. que necesitan poder actuar con los que pueden tener control de la situación. Es decir, tratar con el ejército. En el fondo está la inoperancia de la Organización de las Naciones Unidas para atender situaciones complejas como las que ha estado viviendo Venezuela. Por ejemplo, la construcción de la paz después de que Maduro negó a aceptar los resultados de una elección, y el encarcelamiento de una gran cantidad de opositores en respuesta a ese resultado. Lo cual, para las Naciones Unidas, se quedó en algunos extrañamientos, algunas observaciones, sin que pudiera haber una respuesta sólida. Ahora, no es de esperar una acción contundente para sancionar la captura del presidente Maduro. El obstáculo para la Organización de Naciones Unidas, es la manera como se construyó el Consejo de Seguridad de esta, el cual incluye los ganadores de la Segunda Guerra Mundial, que tienen el poder de veto ante cualquier resolución de este Consejo. Con lo cual se paralizó a la ONU, en casos como este. La historia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha sido marcada por los vetos de los distintos participantes, preocupados por sus propias necesidades. Esto, por supuesto, también trae dudas respecto a otros conflictos que están ocurriendo. El antiquísimo conflicto entre China y Taiwán, el de Ucrania que no termina de resolverse, por no hablar de Palestina y el Estado de Israel, y otros muchos que siguen brotando y no tienen una solución fuerte porque la estructura de las Naciones Unidas no puede dar respuesta. Ahora se habla de una invasión armada a Groenlandia para anexarla a los Estados Unidos. En este momento cualquier cosa puede sonar creíble. ¿Cuál debería ser el papel de un ciudadano del mundo, el del ciudadano sin partido, ante esta situación? Tenerlo muy presente. La ONU no está dando resultados. Y esto hay que debatirlo, comentarlo, estudiarlo a fondo y buscar soluciones más viables. No puede estar la humanidad sin un mecanismo eficaz para limitar las guerras.

lunes, 26 de agosto de 2024

Gestiones internacionales, inútiles

 El caso de Venezuela nos demuestra cómo la intervención de organismos internacionales para tratar de proteger la democracia en un país es muy poco eficaz. 

Efectivamente, hay muchos que confían en que esos organismos o las asociaciones mundiales pueden participar para evitar un fraude electoral totalmente obvio, como es el que está ocurriendo en Venezuela y que fue legalizado en los días pasados por un organismo dependiente totalmente de ese gobierno. El fraude se da pese a que ha habido declaraciones internacionales, diciendo que no se pueden aceptar los resultados que están validando al señor Maduro.  

Las declaraciones de organismos internacionales han sido totalmente inútiles.  La Organización de los Estados Americanos (OEA), ha rechazado aceptar como verdaderos estos resultados. También ha habido declaraciones casi unánimes de la Unión Europea diciendo que, en Venezuela, se está atropellando la democracia. Se tiene el reconocimiento oficial del gobierno de Estados Unidos al candidato opositor, Edmundo González Urrutia, como el presidente legítimo. Y varios organismos de Naciones Unidas hablan en el mismo sentido.  

¿Y cuáles son los resultados? Prácticamente ninguno. Apoyado en el ejército y un control sin contrapesos de la política del país, el señor Nicolás Maduro está imponiendo su opinión. Rechaza totalmente estas opiniones. Y, por otro lado, un grupo de gobiernos de izquierda, entre los cuales están México, Brasil y Colombia, rechazaron la actuación del señor Maduro y están proponiendo una serie de opciones. Y nos encontramos con que, con total desprecio, Maduro ha rechazado su intervención.  

Aparentemente, todas las acciones han sido inútiles. Queda, por supuesto, la posibilidad de una intervención militar como las que hubo en el pasado en Honduras y en Panamá, para tratar de quitar a presidentes que estaban trabajando de acuerdo con los narcotraficantes. Mientras tanto, Maduro sigue firme en el poder y, además, amenazando con meter a la cárcel a más opositores, como lo ha hecho los días anteriores.  

¿Por qué es importante este análisis? Porque nuestro gobierno busca eliminar los posibles contrapesos que pueda tener para imponer su posición a la sociedad, ignorando los derechos de las minorías.  No tener contrapesos le da la facilidad para desconocer otras opiniones. 

¿Cuáles son las lecciones para México? Escucha uno a ciertos sectores que tienen una gran confianza en estos apoyos internacionales. Se escucha a quienes dicen que los Estados Unidos no permitirán que haya una dictadura socialista en sus fronteras. Tampoco podrán evitarse las sanciones que puedan poner Naciones Unidas o la Organización de Estados Americanos, aseguran. Y la prueba de que esas gestiones son inútiles, se ve en muchos lados, no solo en el caso de Venezuela.  

Rusia invadió, impunemente, a Ucrania, por lo menos hasta ahora. Y recibió toda clase de sanciones, desconocimientos y críticas de la mayoría de los países del mundo. ¿Y cuál ha sido el resultado? Ha sido totalmente inútil. Han absorbido las sanciones económicas, y la mala imagen internacional les ha importado muy poco. Se podría concluir que la fuerza que tienen esos organismos internacionales no va más allá de la fuerza bruta. Es lo que está ocurriendo en el caso de Ucrania, donde se está sosteniendo el armamento y abastecimiento del ejército de ese país. O sea que la única solución posible es recurrir a la fuerza armada. 

Hay que tener muy claro que nos podemos enfrentar una situación similar a la de Venezuela con facilidad. Sobre todo, cuando la ley no tiene fuerza, porque el gobernante, que es el comandante supremo de las fuerzas armadas, puede ignorar impunemente cualquier tipo de actuación internacional, con la excepción del recurso a la guerra.  

La única solución, desgraciadamente, es de muy largo plazo: una sólida cultura democrática y el imperio de la ley. La solución está en leyes reconocidas y respetadas casi unánimemente por la población. Es muy difícil encontrar que, salvo casos de intervenciones armadas como las guerras mundiales, se haya logrado quitar a un gobierno que insiste en ignorar la ley.  

El respeto de la dignidad humana es el fundamento de las leyes. Y si no tenemos esto en nuestra sociedad, la única solución es construir el imperio de la ley desde las raíces. Instaurar el respeto por la dignidad humana de manera intachable. Un proceso lento y difícil, que probablemente tome décadas. Razón de más para empezar de inmediato. 

Esa es la situación con la que nos encontramos en este momento en nuestro país. ¿Qué todavía estamos a tiempo? Probablemente, sí. Una proporción importante de la población todavía respeta los conceptos fundamentales de la legalidad. Y exigen la democracia. Aunque hay muchos que creen que la democracia solamente se mide por el número de votos que ha logrado un partido. 


Antonio Maza Pereda