¿Porqué Cuenta Larga?

¿Porqué cuenta Larga? Los mayas tuvieron dos maneras de llevar el calendario: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.

Las organizaciones deberían tomar en cuenta esta filosofía. Hay decisiones de corto plazo (Cuenta Corta) y de largo plazo (Cuenta Larga). Este blog está orientado a las situaciones de largo plazo y su influencia en las organizaciones
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lunes, 13 de noviembre de 2023

Un salto de fe

 A la fecha, mediados de noviembre de 2023, formalmente no ha iniciado la campaña presidencial. Teóricamente, no debería haber promesas de campaña ni mítines enfocados al público en general. Supuestamente, los actos públicos que existan deben ser únicamente aquellos orientados a los miembros de los partidos y sus simpatizantes.  Algo muy difícil de controlar, por lo que el INE ni siquiera está intentándolo, y se contenta con hacer exhortaciones que, en la práctica, están resultando bastante inútiles.

 Algunas de las ofertas se orientan a los propios partidos.  Por ejemplo: defender la 4T y poner un segundo piso a la Transformación, son propuestas orientadas a los adherentes de los partidos que forman una de las alianzas. Por otro lado, el frente opositor habla de destruir   los cotos de poder de la 4T y sus proyectos, con excepción de los orientados al bienestar social.

Evidentemente, podría haber otras opciones.  Nada en la ley prohíbe que pensadores, comunicadores o que los propios políticos, puedan hacer declaraciones a nivel personal. Y de hecho hay muchos que lo hacen.  Lo que ocurre en otros países democráticos, muy peculiarmente en Inglaterra, es la formación de un gabinete en la sombra dónde se reparten áreas de la administración, para analizar las acciones y resultados del gobierno en el poder,  diciendo qué acciones tendrían los opositores, si estuvieran gobernando.  Es algo complejo. Hubo algún intento de formar algo así en nuestro país, pero no hubo la constancia necesaria para llevarlo a cabo. 

La Alianza opositora ha criticado, ferozmente, los resultados y las acciones del gobierno de Andrés Manuel.  Pero analizando esas críticas nos encontramos con que hay muy poco de propuesta.  La inmensa mayoría de esas, tienen que ver con decir que los funcionarios de la 4T son personas deshonestas o ineptas. Pero raramente se critican las ideas mismas. Parecería que no tienen otras propuestas, salvo la de que sus opositores dejen el gobierno y ellos realizarían las mismas acciones, encargándolas a personas con capacidad y honestidad.

 Probablemente, no se han dado cuenta de que le están pidiendo al electorado que den un salto de fe. Me explico.  Los creyentes de las distintas religiones aceptan una serie de aseveraciones sin tener un respaldo científico y a veces ni siquiera lógico. En estos casos ocurre lo que se llama un salto de fe: se acepta la afirmación sin tener otra base que sus creencias.  Esto pasa con la oposición en nuestro país: nos piden nuestro voto, sin que nos propongan un modo diferente de gobernar, con otras acciones.  Si nos piden únicamente que les demos nuestro voto de confianza, para que hagan lo mismo qué está haciendo la 4T, basándose únicamente en que van a tener personas más capacitadas, nos están pidiendo que votemos sin tener muchas bases, qué harán lo mismo y que las cosas saldrán bien.

 Algunos ejemplos.  Critican las acciones para el rescate de Acapulco.  La pregunta sería: ¿qué otras medidas tomarían? Si solo proponen que estas medidas se les encarguen a personas diferentes, nos están pidiendo un acto de fe. ¿Cómo nos garantizan los partidos que ya estuvieron en el poder, que ahora tienen personas con una gran capacidad que pueden llevar a buenos resultados las mismas medidas que se están aplicando? ¿Cuál sería su plan de rescate? En la crítica al cierre del nuevo aeropuerto en la Ciudad de México y la creación del aeropuerto de Santa Lucía, ¿cuál es su propuesta para mejorar la comunicación y el turismo en nuestro país? ¿De qué manera resolverían los problemas que ese cierre y su substitución han provocado? ¿Proponen rescatar el difunto aeropuerto nuevo en Texcoco? ¿Un reordenamiento de las rutas aéreas con varios centros de transbordo importantes en varias partes del país, de manera que los que viajen de Durango, por ejemplo, a Monterrey o a Guadalajara no tengan que pasar forzosamente por la Ciudad de México, como ocurre en muchísimos casos? ¿Cómo resolverían el abasto de medicamentos, manteniendo un costo razonable de la operación de los hospitales públicos? Y, como estos, se podrían dar muchos más ejemplos.

 Es claro que nuestra oposición o al menos la mayoría de ella sólo han demostrado que saben atacar, pero no ha mostrado cómo pueden proponer mejores soluciones.  Mientras no lo hagan, el votante se encontrará con la situación de que la 4T ha hecho propuestas y las ha llevado a cabo, mejor o peor, pero sus opositores todavía tendrían que demostrar que tienen la capacidad de hacer eso mismo con mejores resultados. Sin esto, nos estamos poniendo en el plan de votar por simpatía o, sobre todo, por credibilidad.  Nuestros partidos opositores tuvieron la oportunidad de hacer cosas mejores y no lo consiguieron. Lo que deben lograr en la ciudadanía es la confianza, la cual procede de la credibilidad de sus candidatos. Y esa está por verse. Si el único argumento es que su opositor es inepto, todavía nos tienen que demostrar,  sin lugar a dudas, que ellos tienen más aptitud.  Y esto es muy difícil de lograr si no tienen la capacidad de proponer nuevas opciones: no nuevos funcionarios, sino nuevas maneras de resolver los problemas nacionales.

En justicia, hay que reconocer que hay un partido que no pertenece ni a la 4T ni a la alianza opositora: el Movimiento Ciudadano. A principios de este año, ellos reunieron un grupo importante de pensadores y especialistas quiénes tomaron diferentes áreas que debe atender el gobierno e hicieron un diagnóstico y una serie de propuestas. El procedimiento, que llevó varios meses, estuvo abierto al público en general y, aunque no tuvo una participación enorme, sí es un esfuerzo interesante y generó propuestas que podrían debatirse, más allá de la crítica a los gobernantes actuales y pasados.

Es claro que no es fácil oponerse, en particular hacerlo de una manera democrática.  En los cuatro últimos cambios de gobierno, podemos decir en verdad que los partidos no ganaron, sino que sus contrincantes perdieron.  Tanto el PRI como el PAN ganaron porque el partido en el poder al que se opusieron no hizo bien su tarea y perdió la confianza del electorado.  No porque hayan presentado cambios fundamentales y creativos, sino porque el  ciudadano perdió la confianza en quien los gobernaba. ¿Dará tiempo de que nuestra oposición aprenda estas lecciones y cambie su manera de competir? ¿Habrá modo de que entiendan que no sirve irse por el camino fácil de los ataques, y que en cambio hay que tomar el camino más difícil y riesgoso de ser creativos, propositivos y proactivos? Ojalá lo veamos.  Porque de otra manera seguiremos viviendo un clima de polarización y ataque indiscriminado que a nadie le está beneficiando.

Antonio Maza Pereda

lunes, 28 de agosto de 2023

Sin propuesta

A pocos días de la decisión de quienes serán las o los candidatos en la próxima contienda electoral 2024, para quienes no están formando parte de los núcleos duros de las diferentes fuerzas políticas, no hay aún muchos motivos para elegir a quién represente mejor nuestros intereses. Los indecisos todavía no saben por cual decidirse. Claro, existen aquellos que son víctimas de las campañas de odio de ambos bandos. Quienes probablemente votarán con su hígado, y no con su razón. Porque ninguno puede declararse ajeno a esta siembra de odio a la que hemos estado sujetos desde hace ya algunas décadas, pero con mayor intensidad en los últimos años.

En buena parte también, porque las ofertas de ambos bandos tienen pocas diferencias. Claro, unos están en contra del actual presidente y otros están totalmente a su favor. Pero curiosamente ambos están ofreciendo cosas muy parecidas, sobre todo en temas de política social. En la oposición tenemos dos posibles precandidatas de ideología socialdemócrata. La que, al menos en el papel, también profesan las corcholatas de la 4T. Porque nadie dice claramente que esté en contra de la democracia, ¡no faltaba más!

Lo que no nos dicen ninguno es como piensan tener los recursos para cumplir con los programas sociales actualmente en curso. Los cuales han sido financiados, en buena parte, mediante el cobro de atrasos en los impuestos por empresas que los evadían. Pero esto, claramente, tiene un límite. Una vez saneada la cartera de deudores, no se puede confiar en que ese ingreso estará disponible. De todo esto no hay propuesta, en ninguno de los bandos. Nos dicen que permanecerán vigentes los programas más populares de la 4T, pero ninguno nos dice cómo se van a financiar. Porque la respuesta es clara: cómo de costumbre será el causante cautivo, el cumplidor, el que no evade impuestos, quién estará sosteniendo las fuentes de su popularidad.

Los foros temáticos de la oposición se han cumplido en tiempo y forma. Pero no han logrado ser noticiosos, al menos en el aspecto de que sus propuestas entusiasmen al electorado y se reflejen en los medios tradicionales. En buena parte porque sus presentaciones han consistido en atacar al presidente saliente. Las corcholatas de la 4T no son muy diferentes: todos coinciden en alabar los resultados de la actual administración. Finalmente, se ha logrado lo que le conviene a nuestro señor Presidente: él y su desempeño son el tema. Nada realmente nuevo.

Ambos le están predicando a los que ya están convencidos. Han hablado para su núcleo duro, pero dudo mucho que el grueso del electorado haya oído algo nuevo. Ni siquiera ha habido críticas o alabanzas que sean novedosas: quien revisa de vez en cuando las redes sociales o escucha alguna vez los noticieros, ya las había escuchado. Seguimos con un largo ayuno de ideas nuevas. Será porque, como dice un afamado politólogo, aún no es el momento de las propuestas. Puede que tenga razón; los sin poder, como su servidor, no tenemos criterios para decir cuándo es el buen momento para proponer cambios que entusiasmen al electorado.

Lo que había sido de esperar, y no se ha dado, es que ambos bandos hicieran una profunda autocrítica de la actual administración y también de las administraciones pasadas, al menos las de este siglo. En todo caso, en el bando de la oposición ha habido una tímida afirmación de que hubo “algunas fallas” en administraciones anteriores. Pero no un análisis a fondo y mucho menos de qué manera nos ofrecerán los controles, los llamados contrapesos, que eviten que esas fallas vuelvan a ocurrir.

Lo que sí ha abundado, en la crítica opositora, son las fallas de la actual administración. Pero su análisis es muy curioso: atacan la ineptitud de los actuales gobernantes, pero no el fondo de sus ideas y sus programas de trabajo. Tal parece que los programas están bien y que, si hubieran estado en manos de funcionarios aptos, todo estaría mejor. Finalmente, la propuesta del bando opositor sigue siendo muy parecida: “quítense ustedes para que lleguemos nosotros”. Así, sin mayor argumento. A la ciudadanía nos están pidiendo un salto de fe; que todos los que hicieron mal en administraciones pasadas, ya vieron la luz y de ahora en adelante serán muy buenos.

Lo que sí se puede decir que es un logro de la oposición es que hayan podido incluir a parte de la ciudadanía organizada: grupos de asociaciones interesados en la cosa pública, pero que no quieren ejercer directamente la función de gobernar. Al menos eso es lo que nos dicen.

Sin duda, algo bueno saldrá de estas discusiones. Pero si nos quedamos ahí, si los que no formamos parte de los núcleos duros de los partidos políticos no actuamos con más fuerza, serán muy escasos los cambios qué podremos ver. La 4T nos ofrece un modelo AMLO 2.0, y la oposición nos ofrece un plan de AMLO sin AMLO ni su gente. Si la ciudadanía, los sin poder, no asumimos nuestro papel de mandantes, los mandatarios de diferentes niveles que se nos están presentando, no harán cosas muy diferentes. Necesitamos una opinión pública más profunda y diversificada. Necesitamos discusión y análisis, más allá de lo que los “expertos” nos digan. Crear nuevas avenidas de opinión y hacer sentir a la casta política que necesitan hacer un mayor esfuerzo por escuchar nuestras necesidades y mayor creatividad para ofrecernos propuestas que realmente nos entusiasmen.

Antonio Maza Pereda

lunes, 17 de julio de 2023

Escenarios 2024

 Claramente es muy pronto para empezar a hacer pronósticos sobre los resultados de las elecciones federales del 2024. Frente a una oposición que parecía pasmada, una 4T en plan francamente triunfalista, en los últimos días nos encontramos una situación diferente. Las “corcholatas” de la 4T en pie de guerra, con el resultado de aumentar el conocimiento  de una  precandidata que no había sonado en los medios y que era prácticamente desconocida para una gran parte del electorado.  Gracias al ataque de las “corcholatas” y el esfuerzo del señor Presidente por desprestigiar a la ingeniera Gálvez, ahora su nombre está en boca de muchos que francamente no la consideraban en el panorama.

 Pero es cierto, estos son sólo algunos datos. No hay información suficiente como para hacer algún pronóstico decente.  Sin embargo, el método de los escenarios sí se puede aplicar en este caso, debido a que los escenarios clásicos no pretenden medir probabilidades, no calculan márgenes de error y únicamente exponen las posibilidades.  Independientemente de que sean mucho o poco probables.

Una vez establecidos los escenarios se puede hacer el intento de establecer cuáles serían los impactos en caso de que se diera cada uno de ellos. Básicamente es un proceso de reflexión que pretende decir cuáles serían las consecuencias en el caso de que ocurriera alguno de dichos escenarios.  Obviamente, a estas alturas de la precampaña, podría haber una gran cantidad de escenarios posibles.  Pero para ir abriendo boca, podríamos pensar solamente en cuatro de ellos.

  • · La 4T gana la presidencia y el Congreso,  el escenario que algunos le llamarían “del carro completo”. Básicamente estaríamos regresando a la situación del 2018, con la diferencia de que la 4T estaría gobernando la mayor parte de los Estados. Como consecuencia, habría que anunciar nuevos proyectos sociales para complementar los ofrecimientos del 2018.  Se procedería a la demolición de los contrapesos al poder ejecutivo, con lo que se construiría una vez más un Maximato como el que tuvo el presidente Plutarco Elías Calles, en cuya época el pueblo decía: “Aquí vive el presidente y el que manda vive enfrente”.  Habría que actualizar la narrativa, pensando en que las culpas de las fallas ya no se podían asignar tan fácilmente a los anteriores gobernantes. La estabilidad y gobernabilidad estaría mucho en función de Andrés Manuel y su capacidad de intervenir con los nuevos gobernantes.
  • ·4T ganara la presidencia, pero perdiera el congreso. Tendríamos un escenario de presidencia acotada de la 4T.  La oposición insistiría en una revisión del gasto público en los años del 2018 al 2024, Se procedería a la reconstrucción de los contrapesos. Muy probablemente, dado que las campañas no se basarían en quitar los apoyos sociales, se fortalecerían esos apoyos.  Las elecciones intermedias se volverían muy importantes, sobre todo porque la 4T estaría buscando recuperar su posibilidad de tener una amplia gobernabilidad.
  • · La 4T pierde la presidencia, pero gana el Congreso.  En este caso, la oposición sería quien tendría una presidencia acotada.  La 4T buscaría la protección de los funcionarios de la anterior administración, el Congreso sería el principal contrapeso del ejecutivo y, por supuesto, se fortalecerían los apoyos sociales buscando revalidar el triunfo en las elecciones intermedias.
  • ·La oposición gana la presidencia y el Congreso.  Difícilmente se tendría un regreso a los años 2000 al 2018.  Podría haber la probabilidad de un modelo similar al de Donald Trump. El exilio, voluntario o no, de algunos dirigentes de la 4T a Cuba o Venezuela debido a un intento de la oposición por descabezar la 4T.  Además, la oposición podría estar muy confiada pensando en que Andrés Manuel ya no tendría capacidad de influir en la política nacional.

Claramente puede haber otras opciones y otras consecuencias.  Lo que presento a ustedes, mis estimados lectores, son algunos elementos para abrir una discusión.  No pretendo tener la verdad absoluta,  mi punto de vista no es el de un politólogo sino únicamente el de un ciudadano de a pie que trata de reflexionar y que pide a otros ciudadanos sin poder que lo enriquezcan con sus comentarios.

En general, en México pocas veces se ha dado el caso del voto dividido, qué es lo que se propone con este juego de escenarios. No es que nunca haya ocurrido.  Cuando el Partido Acción Nacional consiguió la gubernatura de Chihuahua, ocurrió que, en el siguiente proceso electoral, los votantes eligieron a la oposición.  La lógica de los ciudadanos que siguieron este método tanto en las elecciones estatales como en las municipales,  es que de esa manera los gobernantes se cuidarían mucho de hacer trapacerías, al saber que la ciudadanía escogería a sus opositores para la siguiente administración pública. ¿Será acaso este el método de los ciudadanos para ponerle obstáculos a los gobiernos autoritarios? Como dije al principio, todavía es muy pronto para pronosticar. 

Antonio Maza Pereda

lunes, 10 de julio de 2023

Empiezan los ataques

 Hasta ahora, ciertamente de modo ilegal pero totalmente real, los ataques a las “corcholatas”, han sido fundamentalmente de fuego amigo. Es decir, la mayor parte han sido, como dice el pueblo, “patadas debajo de la mesa”. Pero ahora, con la posibilidad de una candidata a la presidencia por la oposición, qué parece haber ganado la agenda pública con la colaboración del señor Presidente, y que se ha vuelto “la nota” para los medios tradicionales, es de esperarse que empiecen los ataques entre los contrincantes. O, dicho de otra manera, veremos verdadero fuego enemigo.

Sin embargo, estos ataques han tenido una característica muy peculiar. Andrés Manuel ha logrado convencer al electorado, a los medios y a la propia oposición de que las elecciones del año 2024 son en realidad un plebiscito en cuanto a la administración del señor Presidente.  Es de esperarse que las llamadas “corcholatas” hayan comprado ese concepto. Lo curioso es que la oposición esté manejando el tema de la misma manera. Porque hasta ahora han manejado su narrativa bajo la idea de que pegarle a Andrés Manuel es lo mismo que pegarle a las “corcholatas”. Su narrativa sigue estancada en la demostración de que la presente administración no está haciendo las cosas bien, no está cumpliendo lo prometido, tratando de demostrar que son ineptos o peor.

Con ese mismo enfoque, las “corcholatas” parecen estar pasmadas. Están dedicadas a defender la administración actual y ha habido pocos ataques directos a los personeros de la oposición. No así el señor Presidente: su ataque ha tratado de basarse en acusar a la oposición y en particular a Xóchitl Gálvez de haber sido comprados por dedazo de los empresarios.

La oposición sigue mayormente con la seudológica que supone que, sí demuestran que Andrés Manuel está equivocado, quiere decir que ellos tienen la razón. Lo cual no necesariamente es cierto: ambos podrían estar equivocados en sus propuestas a la Nación y también todos podrían tener parte de razón en sus posiciones políticas. La oposición lleva cinco años atacando al señor Presidente y no han logrado disminuir su popularidad. Evidentemente están jugando al cansancio: por alguna rara razón piensan que los ataques que han sido infructuosos durante cinco años, de alguna manera se van a volver fructíferos al llegar el año número seis.

Supongamos que la ingeniera Gálvez quedara como la candidata de la oposición.  Sus partidarios tienen que encontrar la manera de convencernos de que ella puede hacer las cosas mejor que las “corcholatas” e incluso mejor que el señor Presidente. Tienen que convencernos de que sus propuestas son las correctas y que le convienen a la Nación más que las propuestas de las “corcholatas”, que hasta ahora son las mismas que las de Andrés Manuel.

No es que no hayan atacado a la ingeniera. Pero hasta ahora los ataques han sido más bien débiles: que si no fue verdaderamente pobre, que no es tan india, que no vendía gelatinas y cosas por el estilo.  El tema es que ella debe demostrar que tiene ideas que nos permitan tener un gobierno mejor que el actual y sus contrincantes tendrían que demostrar que ella no tiene la capacidad de gobernarnos de mejor manera. Pero hasta ahora ninguno de los bandos ha encontrado nada para convencernos que ella lo hará mejor o en su caso peor que la actual administración. La narrativa de las “corcholatas” hasta ahora ha sido tratar de demostrarnos que ellos son los seguidores más fieles del señor Presidente y quiénes garantizan que tendremos un gobierno que no se desviará de la línea de nuestro presidente actual.  Pero no basta esto para convencer al electorado.  Hay pocas propuestas concretas: el libro de Marcelo Ebrard, algunos artículos periodísticos, algunos tweets y muy poco más.

Los medios tratan de simplificar las cosas, Más o menos ven la misma propuesta y no han podido diferenciar las distintas posiciones. Todos los precandidatos, “corcholatas” o como usted les quiera llamar, nos están proponiendo algo muy parecido: prosperidad, paz y tranquilidad, apoyo a los más necesitados y otras cosas más.  De fondo nadie está radicalmente en contra de esas propuestas.  Lo que nadie nos dice es el cómo. Se están centrando en la mercadotecnia política, están pensando en términos de imagen, pero no conocemos su lógica ni mucho menos su estrategia para poder alcanzar esas propuestas.  Que lo fácil es ofrecer, lo difícil es decir el modo cómo se va a lograr.

 Nosotros, los ciudadanos de a pie, los que tenemos que sostener a nuestro Gobierno, nos importa poco cuál sea su signo ideológico. Nos toca exigir a todos los bandos definiciones claras, tenemos que asegurarnos de que tengan una lógica que nos convenza. Porque ahora tanto los representantes de la 4T como los de la oposición sólo están predicando, tratando de convencer a los que ya están convencidos. Y esa es la parte fácil: de lo que se trata es de convencernos a los que no somos parte de su núcleo duro. Se trata de convencer al votante que tradicionalmente ha sido despreciado y se le ha tratado como si fuera alguien infantil a quien se puede  convencer a través de photoshops, slogans,  pasacalles y bardas pintadas. De no haber algún cambio fundamental, es muy difícil tratar de pronosticar cuál de los bandos triunfará. A nosotros, los ciudadanos, nos toca exigir más sustancia y más lógica en sus propuestas.

 

Antonio Maza Pereda