¿Porqué Cuenta Larga?

¿Porqué cuenta Larga? Los mayas tuvieron dos maneras de llevar el calendario: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.

Las organizaciones deberían tomar en cuenta esta filosofía. Hay decisiones de corto plazo (Cuenta Corta) y de largo plazo (Cuenta Larga). Este blog está orientado a las situaciones de largo plazo y su influencia en las organizaciones
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lunes, 29 de febrero de 2016

Interpretaciones abusivas, plaga de las comunicaciones


Dos eventos dominaron las noticias en Febrero. La visita del Papa Francisco, por supuesto, y el anuncio de que PEMEX adelanta la  concesión de importación de combustibles a empresas privadas. La manera como se interpretaron nos dice mucho de la objetividad y de la ética periodística.
Eventos así de importantes generaron toda clase de reacciones. Las interpretaciones fueron de lo más diverso. Y está bien. Todos tenemos derecho a opinar. A lo que no tenemos derecho es a que nos crean, a menos que demostremos nuestros dichos. Y aquí entramos al resbaladizo tema de la ética periodística y, en un sentido más amplio, en la ética de las comunicaciones personales, sociales, institucionales, y otras. Déjeme poner dos ejemplos.

El Papa es recibido en el palacio nacional en un evento oficial, donde el gobierno mexicano lo recibe como jefe de Estado. El Papa no regaña en público al presidente. Menciona temas graves como la corrupción y la violencia, por ejemplo, en un tono conciliador y que no puede ser visto como un regaño. "Ya se amafió", dicen algunos comunicadores. ¿Por qué lo dicen? "Porque, si no estuviera amafiado -dicen ellos -lo hubiera regañado". ¿Se da cuenta de la lógica torcida que están empleando? Su argumento es: si no reaccionó como yo hubiera reaccionado, quiere decir que ya "le llegaron al precio". O sea, no hay argumento. Sólo hay una apreciación.

Por supuesto, podría haber habido otras interpretaciones. En los eventos de Estado, los gobernantes de los países no se regañan los unos a los otros. El Papa ya había dicho que no venía a decir del gobierno mexicano como hacer las cosas, sino hacer una visita a un misionero de la misericordia. De hecho, el Papa estuvo dentro de los límites de la diplomacia al hacer mención de los graves problemas que enfrenta el país y de la responsabilidad que tenemos todos de atacarlos, sobre todo quienes nos gobiernan. Pero de ahí a hacer un regaño público, hay una diferencia. Y seguramente en este tema puede haber otras interpretaciones.

Otro ejemplo. Se anuncia, para variar en el extranjero, que México abrirá la importación libre de gasolinas por medio de empresas privadas, a partir de abril. ¿Cuál fue la interpretación? Yo escuché una: como el anuncio se hizo en Texas y en conexión con una ceremonia en la que se entregaba un premio al Presidente de la República, quiere decir que ya  vendió a PEMEX. ¿Cuál es el argumento? “Porque Texas es  la región petrolera más importante de los Estados Unidos”, dicen esos comunicadores.

¿Habrá otras posibles interpretaciones, que no incluyan una teoría de la conspiración? Claramente, PEMEX dista mucho de ser la empresa más eficiente en la industria petrolera. Hay quien opina que México no puede llegar al punto de equilibrio (el precio en el que no se tienen pérdidas ni ganancias) si el precio del barril de petróleo no está, por lo menos, por encima de los sesenta dólares el barril.  O sea, si seguimos vendiendo gasolina, aún a los inflados precios actuales, PEMEX seguirá perdiendo. Pero hay otros puntos. Ya en el principio de los 80, el entonces presidente de la República, Miguel de la Madrid, anunció en una ceremonia de la nacionalización del petróleo, que si PEMEX no podía producir la gasolina a precios competitivos, habría que importar la gasolina. También es cierto que en medio de la crisis económica de los 80, se limitó severamente el gasto en exploración de nuevas zonas petrolíferas. Y, por supuesto, todos estamos conscientes de que PEMEX opera con muchísima ineficiencia. Es la compañía petrolera que gasta más en personal por litro de gasolina producida, en todo el mundo. La cantidad de personal, muy bien pagado, que tiene PEMEX es una de los más grandes en toda la industria mundial. En otras palabras: no nos tenemos que imaginar una obscura conspiración para darnos cuenta de que PEMEX no es el emporio que muchos se siguen imaginando. Y que había que tomar medidas de esta clase más pronto o más tarde. En especial, en medio de la crisis económica mundial que podría recrudecerse y la baja de los precios del petróleo, que no termina de resolverse.

Éstos son meros ejemplos. No trato de convencer a nadie, sólo quiero demostrar que hay otras posibles interpretaciones y estoy seguro de que se pueden encontrar aún más. En la ética de un comunicador que busque ser honesto, debería quedar muy claro que nuestro público merece recibir distintas interpretaciones, pero no cualquier clase de interpretaciones. Interpretaciones válidas, interpretaciones sustentadas con argumentos. No se trata de llegar a una interpretación única, un sentido único. Pero tampoco se trata de llegar a un relativismo, en el que todas las interpretaciones sean igualmente válidas. Entre esos dos extremos puede haber interpretaciones que estén sustentadas en una lógica, en argumentos sólidos. Y es papel del que interpreta, por honestidad intelectual: reconocer y transmitir las interpretaciones alternativas que puede haber a sus propias opiniones, presentar los argumentos en favor de unas y otras y dejar a su público que se quede con interpretación que más le convenza. En todo caso, si yo comunicador no tuve la capacidad para sustentar mis argumentos, mi reacción no debería de ser la de ocultar los argumentos contrarios para lograr que mi público acepte los míos.


¿Qué estoy siendo muy ingenuo? Estoy consciente de que muchos lo verán así. Honestamente, prefiero pasar por ingenuo que engañar a mis lectores ocultando interpretaciones diferentes de la que yo sustento. Es mi tarea encontrar los mejores argumentos, construir mi lógica de una manera impecable y no ocultar sus debilidades o las opciones que puede haber a mis argumentos. Por decencia. Por cariño con mis lectores. Y sobre todo, por no engañarme a mí mismo pensando que soy el único que tiene las mejores interpretaciones.

lunes, 19 de octubre de 2015

¿Por qué no se recuperan los precios del petróleo?

Conste que no soy un experto en economía petrolera ni tampoco economista. Como estudioso de la estrategia de negocios, sin embargo, creo que algo puedo opinar en un tema que tiene mucho que ver con el análisis de la estructura industrial de Michael Porter.

Hay que tomar muy en cuenta que las leyes de la oferta y la demanda no funcionan del todo en los oligopolios, sobre todo cuando están organizados como un cártel,  como es la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo u OPEC por sus siglas en inglés). En ese caso, los precios han dependido más de manipulaciones políticas y de oferta que a una demanda real del petróleo.
Algunos datos: en Diciembre de 1998, el precio del petróleo estaba en 10.40 dólares el barril. Doce años después, el precio rompe la barrera de los 100 dólares,  y se mantiene así hasta septiembre de 2014 donde baja a 96 y de ahí cae rápidamente llegando en Enero de 2015 a 55 dólares. Y, como dice The Economist, ahora las empresas petroleras ya desearían que el petróleo llegara de nuevo a 50 dólares.

Nada de esto tiene que ver con el crecimiento de la economía mundial. Ni hay correlación con el cambio en el consumo de petróleo. Se alega que hay exceso de oferta, pero no anuncian medidas para un recorte de esa oferta.

Hay otros hechos no mencionados. El regreso de Irán al mercado, después de levantarles las sanciones internacionales  limitando su exportación. La ocupación de zonas petroleras por el Estado Islámico, que está vendiendo petróleo en el mercado negro a precios de hasta 30 dólares por barril. Pero, tal vez más importante, la entrada en operación del proceso de “fracking” para extraer petróleo y gas de ciertos tipos de estructuras geológicas, proceso que ha convertido a EEUU en el segundo productor de hidrocarburos del mundo. Y algo muy importante: a la industria petrolera de EEUU se le levantó la prohibición de exportar. De modo que no solo está produciendo más, sino que está en el mercado como un jugador desde el lado de la oferta.

Ante esto, consciente o inconscientemente, la OPEP está siguiendo el análisis de Porter. Reducen los precios para evitar la entrada de competidores que tienen alto costo de producción. Con esto, se espera, los productores con el sistema “fracking” ya no serán rentables a estos precios. Pero no siempre ocurre eso.

Al inicio de los 80, los precios de petróleo eran muy altos. Casi 90 dólares el barril, a precios constantes de 2008. A esos precios, países que eran productores menores, como Ecuador y Nigeria, desarrollan sus campos y entran al mercado internacional. Pero, más importantemente, Inglaterra y Noruega desarrollan los campos del Mar del Norte y empiezan a abastecer a Europa con un costo logístico menor. Bajan los precios del petróleo, pero los nuevos productores ya habían hecho las inversiones para desarrollar sus campos. Tenían lo que se llaman “costos hundidos”. No ganaban nada con dejar de producir y tenían que recuperar sus inversiones, aunque fuera a un plazo mayor. ¿Pasará esto ahora? Los gastos de desarrollo de campos con “fracking” ya están hechos. No es creíble que dejen de producir o que dejen sin completar las inversiones ya iniciadas.
Hay, por supuesto, otros factores. Si creemos en las teorías de la conspiración, esto le crea graves problemas a Rusia, y le impide ser la superpotencia que fue y podría volver a ser. Esto le pega todavía más fuerte a la Venezuela de Maduro, y hace que no pueda dar petróleo barato a Cuba, Bolivia y otros. Y, en otra línea de la conspiración, a las empresas automotrices les viene bien la gasolina barata, porque de otro modo, los coches eléctricos serían muy viables y eso no les conviene ni a ellas ni a los productores de petróleo.
Otro aspecto, más basado en hechos, es un análisis hecho por el Fondo Monetario Internacional y el Deutsche Bank, sobre el presupuesto de los países de la OPEP. A menos de 100 dólares el barril, la mayoría de ellos tendrán un déficit presupuestal fuerte: las excepciones son Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar, pero aún ellos necesitan al menos 70-80 dólares el  barril para tener balance presupuestal. Eso significa que algunos de ellos, sobre todo los de la península arábiga, están gastando sus reservas, que son considerables. Otros, como Venezuela por ejemplo, no disponen de reservas para aguantar mucho tiempo y tendrán que endeudarse. Si hallan quien les quiera prestar. O bajar drásticamente su nivel de vida.

Muy difícil hacer escenarios aquí, sobre todo porque los cárteles existen para modificar  en cierta medida el efecto de las leyes de la economía. Sus  decisiones serán políticas y su lógica no es únicamente económica, sino una de preservar su fuerza oligopólica. Si la historia sirve de alguna guía, nos diría que después de la caída de precios en el 81, los precios se mantuvieron en el nivel medio-bajo por más de 20 años. Y eso sin contar que se predice que en los próximos 5 a 10 años entrarán al mercado nuevas tecnologías para rehabilitación de pozos petroleros agotados. Lo que podría hacer mayor la oferta de petróleo y sería aún más difícil el aumento de sus precios.

De modo que en estos escenarios hay dos impulsores importantes: La necesidad de muchos de los productores de petróleo de balancear sus presupuestos y evitar agotar sus reservas de divisas, lo cual les llevaría a tratar de volver a precios, tal vez no tan altos, pero más cercanos a los precios del 2012-2013 o, por otro lado, la necesidad de evitar nuevos jugadores en el mercado de energéticos y sus efectos a largo plazo, lo cual tendría como consecuencia bajar aún más los precios.  Este último escenario podría tener como efecto menores costos para la economía mundial y un respiro para la crisis económica que en unas decenas de meses más cumplirá diez años. Y otras consecuencias que no son menores: un incentivo para usar carros más grandes y consumidores de gasolina, con su impacto correspondiente en el ambiente.

Un ambiente complejo, muy difícil si no imposible de pronosticar matemáticamente y para el cual hay que preparar escenarios para tener planes alternos y atender la situación.