¿Porqué Cuenta Larga?

¿Porqué cuenta Larga? Los mayas tuvieron dos maneras de llevar el calendario: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.

Las organizaciones deberían tomar en cuenta esta filosofía. Hay decisiones de corto plazo (Cuenta Corta) y de largo plazo (Cuenta Larga). Este blog está orientado a las situaciones de largo plazo y su influencia en las organizaciones
Mostrando entradas con la etiqueta Poder ejecutivo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poder ejecutivo. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de septiembre de 2024

Pendientes (2): Poder Legislativo

Otro pendiente que tiene la Sociedad y que no se está atendiendo adecuadamente es la reforma al Poder Legislativo. No se habla de esto, pero es un tema importante. Estamos permitiendo que este poder sea un apéndice del Poder Ejecutivo.

No se exige una preparación para formar parte de este Poder. Basta con pertenecer a algún partido para ser propuesto, o reunir las condiciones para ser candidato independiente. Aunque no se tengan conocimientos, aunque diputados y senadores se hayan seleccionado en un proceso de captación de liderazgos o hayan sido propuestos por medio de una rifa. Muchos de sus miembros, sobre todo en el caso de los diputados, tienen poca preparación. Para algunos, esto no está mal. De alguna manera, esos candidatos que no saben de leyes son representativos de una parte del electorado que tampoco tiene esos conocimientos.

Los griegos, que crearon el sistema original de la democracia, veían en esto un problema. Sus filósofos veían, en este asunto de la democracia original, un problema. Porque los electores muchas veces no tienen las capacidades para tomar decisiones, de modo adecuado. Y algunos de ellos, Aristóteles entre otros, consideraban que el mejor sistema no era el de la democracia, sino lo que ellos llamaban la aristocracia: el gobierno de los mejores. Esto tiene sus raíces en sistemas de varias culturas, que en muchos países tenían consejos de ancianos, que aconsejaban al Ejecutivo para tomar las decisiones adecuadas. Con la suposición, que no siempre se cumple, de que los ancianos tienen mayor sabiduría.

 ¿Cómo se le da solución a esta dificultad del poder legislativo? Primero, hay que tener claro cuál es su función:  ser un contrapeso del Poder Ejecutivo. Estando conscientes de que esto no se da en la mayoría de los países, y por supuesto no ocurre en México. El Poder Legislativo aprueba el presupuesto de la nación y evalúa su ejercicio. Además, delibera:  examinar, debatir, contrastar y evaluar si verdaderamente las propuestas de ley que les piden que aprueben, son las adecuadas, analizándolas rigurosa y cuidadosamente, escuchando todos los puntos de vista al respecto. ¿Realmente ocurre en nuestro país?

No es fácil evitar que el Poder Legislativo se vuelva un apéndice del Poder Ejecutivo. No basta con que se le elija legalmente. Se requiere que cumpla la función para la cual se creó. Función que no es mera o únicamente la de aprobar. El Legislativo no tiene autoridad moral, cuando no cumple su función de ser un verdadero contrapeso del Poder Ejecutivo. Que cuestione, delibere, que incluya en la toma de decisiones a las minorías, a personas con conocimientos especializados, para llegar, realmente, a la mejor solución posible.

 No hay soluciones fáciles. Sería necesario crear comités de expertos y de ciudadanos para desarrollar medios para lograr esta diferenciación de los poderes. Se ha propuesto que los diputados y senadores, no dependan de los partidos. De otra manera, estarán siempre trabajando para quedar bien con los dirigentes de la clase política, en lugar de estar preocupados por cumplirle a sus representados. Es algo que hay que considerar, pero hay que aceptar que es verdaderamente difícil.

Algunas otras posibilidades son: cambiar las fechas de las elecciones del ejecutivo, de manera que no sean al mismo tiempo que las del Legislativo, para que la popularidad del Ejecutivo no construya una aplanadora legislativa.

Cuando un grupo político tiene mayoría, y sobre todo una mayoría calificada, que le permite modificar las leyes, sería importante tener reglamentado cómo se asegura que no se puedan aprobar las leyes sin suficiente deliberación. Otra solución difícil de implementar, por lo compleja, es poner a plebiscito cierto tipo de leyes, sobre todo aquellas que requieren reformas fundamentales en la legislación y en la Constitución. Además, crear una auditoría social del Congreso, con capacidad de hacer cumplir sus recomendaciones en estos temas.

Es un punto difícil, pero muy importante. Desgraciadamente nos hemos acostumbrado desde los tiempos de la dictadura perfecta y, posiblemente, desde el siglo XIX, a ver el poder legislativo como un mero apéndice, una función adicional a las órdenes del Poder Ejecutivo. Se necesita un contrapeso que pueda corregir, enmendar o rechazar las propuestas del Ejecutivo.

Otra posible opción es pensar en lo que se llaman los parlamentos abiertos, donde grupos importantes de la sociedad civil tienen el derecho de ser escuchados. Hay que crear la obligación de desarrollar estos parlamentos abiertos, cuando haya una petición sustentada por la ciudadanía.

Finalmente, es importante que no consideremos que la situación debe continuar igual. Es necesario que nuestro Poder Legislativo tenga una autoridad moral que viene del cumplimiento de su función. Lo cual, tristemente, no está ocurriendo.

Antonio Maza Pereda

  

viernes, 28 de octubre de 2022

Falta de iniciativas

En este momento la sociedad civil mexicana está resintiendo una ausencia casi total de opciones a las propuestas del Ejecutivo Federal. Para efectos prácticos el Señor Presidente se ha quedado casi totalmente con el monopolio de las iniciativas políticas, económicas y sociales.

Las facciones políticas que pretenden actuar en el rol de oposición están jugando un papel muy triste. Y no estoy hablando de las posibles diferencias entre ellos ni de las discrepancias que empiezan a mostrar y que han beneficiado al MORENA. Con lo grave que es el que se hayan dividido en uno de los temas cruciales para la sociedad, como es el tema de la seguridad, me parece que de fondo hay un problema bastante mayor.

La autonombrada oposición está jugando el papel de la reacción. Su narrativa se ha concentrado en oponerse a las propuestas de la 4T y de su Presidente. Estrictamente están reaccionando a un programa de trabajo que se le propone diariamente a la ciudadanía y su respuesta ha sido mayormente la de oponerse. Se están viendo totalmente negativos, sin capacidad de propuestas diferentes.

Ante este modo de actuar de los reaccionarios, la 4T está aplicando el método atribuido a Lenin descrito como: ”dos pasos adelante, un paso atrás”. Esto funciona así: se hace una propuesta, generalmente extrema. Los reaccionarios, como es de esperar, reaccionan, se oponen, usan los medios a su alcance y denuncian ante la opinión pública lo extremo de la propuesta. De ahí pasan a la negociación, donde a cambio de suprimir las partes más extremas del proyecto, ceden en algunos aspectos menores. La 4T dio dos pasos adelante, negoció, dio un paso atrás y finalmente logra un avance.

Posiblemente, en este momento nos encontramos en un caso que ilustra este método. La 4T propone como remedio para el problema de la inseguridad en la sociedad, asignarle toda la seguridad interior y exterior al Ejército Mexicano. Se hace gran alharaca, algunos partidos políticos se inconforman, otros se adhieren a la propuesta, se logra que intervenga el poder judicial, se da algún paso atrás, pero se logra modificar el presupuesto, de manera que el Ejército reciba más en proporción. Y, a cambio de permitir temporalmente que la Guardia Nacional quede nominalmente independiente del Ejército, queda dependiente de éste para efectos de tener recursos. Dos pasos adelante, un paso atrás.

Nos encontramos a una oposición paralizada por la falta de iniciativas. Su mayor logro, ahora en duda, es la alianza electoral. Sigue existiendo en el papel; pero sin un programa coherente. Si esta alianza no se consolida y no se logran propuestas diferentes, resultará que serán las encuestas quienes decidan quiénes serán sus candidatos y no aquellos que se escojan por su capacidad de ofrecer nuevos caminos. Y si las alianzas están sujetas a las estadísticas, nos encontraremos sujetos al hecho real de que, aunque la estadística nos diga que un candidato tiene un 70% de probabilidad de ganar, siempre será posible que ocurra que gane quien sólo tenía un 30% de probabilidad. Porque así son las estadísticas.

Si el único argumento que nos puede ofrecer la oposición es que su candidato tiene mayor probabilidad de ganar, no estaremos votando a favor de un programa: estaremos votando en contra de la 4T que, nos guste o no, algo ha presentado de propuestas, aunque haya tenido incongruencias.

Es claro que, hasta este momento, la oposición no nos ha sorprendido con propuestas novedosas ni debatibles. Su único argumento es: “si lo propone MORENA es que es una mala propuesta”. Y su narrativa consiste en demostrar las incapacidades o las fallas de los personeros de esta administración. Todavía no nos han podido demostrar que sus posibles candidatos tienen ideas que resulten más viables, más favorables para la mayoría de la población. Y si su único argumento es que los votantes que forman el voto duro de MORENA son ignorantes y están equivocados, ese argumento claramente no les va a funcionar: a nadie le gusta reconocer públicamente sus errores y menos aún su ignorancia.

¿Qué hace falta en toda la ciudadanía, pero sobre todo qué falla en aquellos que pretenden representarnos como oposición a la administración actual? Falta educación política, capacidad de discernir situaciones, organización y creatividad. A nosotros, a la sociedad civil, nos ha faltado la capacidad de quitarnos de encima el yugo de partidos que no saben que proponer. ¿Será suficiente el tiempo que nos queda hasta las elecciones federales, un poco más de año y medio? ¿Será un tiempo suficiente para proponer nuevos caminos que nos convenzan de modificar las situaciones que estamos viviendo?

Porque, desgraciadamente, para algunos el tema es fácil: solo basta que estemos en contra de la 4T y todo estará mejor, nos dicen. Como si volver a la situación del 2012 o del 2017 fuera la solución de todos los males. Porque el tema no es golpear al gobierno actual. El tema es reconocer de fondo los problemas que han hecho que una parte importante de la sociedad quiera nuevas soluciones. Y mientras nadie proponga nuevos caminos, muchos seguirán el viejo refrán: “más vale malo conocido qué bueno por conocer”. Sobre todo, porque esos que dicen ser los buenos no nos están convenciendo de la bondad de sus ideas.

Antonio Maza Pereda

jueves, 16 de junio de 2022

Violencia que no cede

 



Contra lo que dicen la mayoría de las autoridades, sobre todo del Poder Ejecutivo, la sensación de la población es que la violencia, sobre todo en forma de homicidios dolosos, no está disminuyendo. No faltan los chats que se dedican a llevar la contabilidad, un tanto morbosa, de cuántos crímenes se están cometiendo y haciendo la comparación con los cometidos en administraciones anteriores, Lo cual es importante: la ciudadanía debe de tener una idea clara de este problema para poder estar en condiciones de exigir a las autoridades que se mejore la situación.

Esta administración ha creado un enfoque diferente. Se ha militarizado el combate a la violencia mediante la creación de la Guardia Nacional, cuya dirección se ha encomendado al ejército. Por otro lado, los conceptos de “abrazos, no balazos”, y el de que “los criminales también son seres humanos”, no han dejado de tener un impacto en la percepción de la población. Estamos viviendo un desánimo generalizado.

Claramente hay un cambio. Algunos todavía recordamos al gobernador de uno de los estados más poblados del país, diciendo públicamente que “los derechos humanos son para los humanos, no para las ratas”. En lo cual incluía a una gran variedad de criminales. También ya estamos lejos de aquel concepto de la “guerra contra la criminalidad”.

Es claro que no se puede hablar con precisión de este tema, Se estima que un porcentaje muy elevado de los crímenes, según algunos en el orden del 80 al 90%, no se denuncian. De modo que los números que se nos presentan son difícilmente comparables o comprobables. Por un lado, puede ser que existan muchos más homicidios dolosos que los que se dan a conocer, y por otro lado esas cifras podrían estar influidas por el hecho de que haya más personas que denuncian estos delitos. Curiosamente, cuando se tengan medidas más eficaces y la población recupere la confianza en la efectividad del sistema penal, al menos en alguna época tendremos un incremento importante de las denuncias por delitos graves. Y eso podría dar la impresión de que hay mayor violencia, cuando en realidad lo que tendríamos sería mayor publicación de hechos delictivos, que hoy no entran en esta contabilidad macabra.

No falta quién propone como soluciones el armamento masivo de la sociedad, la organización de autodefensas, y la justicia por mano propia. Soluciones que hemos visto en la realidad de nuestros países vecinos que no dan resultados de fondo. Tampoco faltan quienes piensan que la solución es el mejoramiento masivo de los ingresos de la población, los cuales- dicen ellos- reduciría en automático la violencia. Lo cual no se da en muchos de los países con alto ingreso.

No cabe duda de que es un tema muy complejo. A mí, como ciudadano de a pie, me parece que la solución no vendrá de las acusaciones mutuas entre los diferentes partidos políticos, con el ataque a la administración actual y el juicio a las administraciones anteriores. Creo que el tema rebasa ampliamente a una clase política que se ha acostumbrado a convivir y de alguna manera a negociar con una parte de los grupos criminales, buscando que ellos hagan el trabajo sucio de eliminar a las personas más violentas. Otro gobernador, el cual ha sido acusado de malos manejos, dijo públicamente que: “el problema no es el crimen organizado, sino el crimen desorganizado”. Lo cual, según algunos, querría decir que el crimen debería ser organizado por el propio gobierno. como ocurría en los cuarenta y cincuenta del siglo pasado donde los judiciales controlaban a los delincuentes buscando que no sobrepasaran ciertos límites y que los mantuvieran informados de los grupos delincuenciales.

Claramente necesitamos un profundo examen de conciencia de los Poderes de la Unión y el reconocimiento de que no están dando los resultados necesarios. Creo que los sin poder, ustedes y yo, quisiéramos ver una cruzada nacional, dedicada a encontrar soluciones que han sido aplicadas en otros ambientes, que hagan una clara difusión de la actitud que se requiere de la ciudadanía y que logren convencernos a todos de que las leyes deben ser respetadas y que debemos de vivir en un verdadero estado de derecho. Y, claramente, entender que la solución no será rápida y que probablemente requiera de algunas décadas antes de ver resultados. Claro, dado los usos y costumbres de nuestros grupos políticos, las soluciones que requieran más de un sexenio no son interesantes para ellos.

También estamos acostumbrados, como población, a soluciones rápidas como las que nos presentan las películas y los programas de televisión, donde problemas complicadísimos se resuelven en un par de horas o cuando mucho a lo largo de una miniserie. No es de esperarse que tengamos mucha paciencia. Parece algo descorazonador: no podemos esperar soluciones rápidas y completas. Razón de más para empezar lo más pronto posible.

Antonio Maza Pereda