¿Porqué Cuenta Larga?

¿Porqué cuenta Larga? Los mayas tuvieron dos maneras de llevar el calendario: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.

Las organizaciones deberían tomar en cuenta esta filosofía. Hay decisiones de corto plazo (Cuenta Corta) y de largo plazo (Cuenta Larga). Este blog está orientado a las situaciones de largo plazo y su influencia en las organizaciones
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lunes, 3 de junio de 2024

Resultados electorales 2024

 Después de casi dos años de no campaña, primero, precampaña, después y finalmente campaña, llegamos a los resultados de un proceso verdaderamente largo y enfadoso en nuestras elecciones 2024.  Con resultados mixtos: tristes para algunos, alegres para otros. Resultados cuestionables y también algunos incuestionables. Vale la pena hacer un buen balance de lo que hemos encontrado en estos tiempos electorales.

 Hay buenos resultados, sin duda. Una participación ciudadana ejemplar en los comicios. Una asistencia festiva, abundante, contra condiciones complejas, de miedo, de clima, de dificultades logísticas. La ciudadanía estuvo presente y estuvieron hasta el último momento. También, tal vez en un nivel más complicado, una participación en debate, en discusión, una aportación donde pequeños grupos se reunían, gracias a la tecnología, a discutir temas de política, de propuestas, de personalidades.

 A veces para cuestionarse, a veces incluso para molestarse. Pero este debate, este intercambio de opiniones, es algo fundamental. Si no tenemos este tipo de interacción, difícilmente vamos a progresar en política. Y esto que ocurrió muchas veces a niveles particulares, en grupos pequeños, se dio también en manifestaciones multitudinarias, poco usuales, que parecerían el monopolio de los partidos y que, sin embargo, se dieron y funcionaron bastante bien.

 Esto es importante. Tenemos que cultivar y proteger ese tipo de interacción. Que no sea por desánimo que se deje de hablar de política. Que no sea porque los resultados no eran los esperados, que dejemos de estar tratando el tema. Porque esa es la base real, verdaderamente, de la acción ciudadana: una buena participación. Esos pequeños grupos, a veces muy interesantes desde el punto de vista de conocimiento, de experiencias compartidas, de opiniones muy de tomar en cuenta, es algo fundamental.

Por el contrario, sí hay un saldo triste. Donde tal vez lo que destaca es el enfrentamiento entre la ciudadanía. Una división provocada, una que es el resultado de una siembra de odio, y que también dio como resultado distintas manifestaciones de violencia. Algunas llegando hasta los asesinatos, otras en cantidades importantes, como amenazas que hicieron que varios posibles candidatos se retiraran por temor. Y en pequeñas poblaciones, en lugares apartados, la violencia fue lo que hizo que muchas veces ya no se votara.

Y esto se dio curiosamente en todos los partidos. Porque no fue, como tal vez sería de esperar, que la violencia fuera solo dirigida contra los contrincantes de la 4T. Porque se decía que, gracias a que la 4T ha decretado una política de abrazos y no balazos, los beneficiados por esta política serían los que atacarían a los opositores de la 4T. La verdad es que fue prácticamente igual el uso de la violencia. Lo cual nos dice también algo: la unidad en los partidos políticos no necesariamente es monolítica. No todos opinan de la misma manera. Y la división hacia afuera se da también internamente.

Un saldo que seguramente dará mucho que hablar próximamente en estos días en que se esté calificando la elección es el hecho de que, en las redes sociales, abundan las discusiones y las denuncias de que el famoso PREP, el programa de resultados preliminares, ya estaba dando resultados de casillas que todavía no habían terminado de hacer su conteo y que no habían entregado sus resultados al INE. Lo cual claramente ha sido interpretado por una gran cantidad de ciudadanos como un fraude electoral. Y están inundando ya las redes sociales con fotos de los resultados en las casillas y la comparación con lo que publicó el PREP. Esto es algo sumamente delicado, porque todo el resultado de un buen trabajo electoral se puede venir abajo precisamente por esto.

Por otro lado, también tenemos algo interesante, algo que no se había dado. Y que a mí me parece sumamente importante. Los ganadores, y en particular la ganadora de la presidencia nacional, hizo un llamado y un ofrecimiento de concordia, entre todos los mexicanos. Algo extraordinario. Que no habíamos escuchado y que claramente necesitamos. No podemos simplemente seguir en el constante ataque a los perdedores y en el regodeo de los triunfadores.

Tras un proceso tan largo de confrontación, se necesita sanar a la Sociedad. Lograr que triunfadores y vencidos puedan colaborar por el bien de la nación. No podemos seguir en permanente confrontación cuando nos encontramos con retos importantes de muy diversos tipos y que debemos de enfrentar urgentemente. Solo por mencionar algunos: el gran problema del calentamiento global. El crecimiento acelerado de la tecnología, qué requiere que desarrollemos rápidamente habilidades que no tenemos, para no quedarnos rezagados. La necesidad de desarrollar capacidades que nos permitan aprovechar las oportunidades de relocalización de empresas, que podrían generar nuevos empleos y bien pagados, que necesitamos con urgencia.

 No estamos en el fin del proceso electoral. Posiblemente, solo estamos terminando su primera fase. Es importante que quede bien resuelta, para el bien de todos.

Antonio Maza Pereda

lunes, 27 de mayo de 2024

Votación: un manual para indecisos

 A días de las elecciones presidenciales en México, todos los que ya han decidido su voto difícilmente van a modificar sus ideas. Sin embargo, todavía una parte importante del electorado no ha tomado su decisión, una cantidad suficientemente grande de ciudadanos, como para cambiar el sentido de los resultados de estos comicios.

No se pretende aquí tener un método exhaustivo para facilitar el voto de quienes, por más que han intentado, no han logrado tener motivos suficientes para decidirse en un sentido u otro. Conscientes de esto, sin embargo, es fundamental tener algunos elementos para reflexionar sobre una decisión crucial como esta.

 También hay que estar conscientes de que, a esta altura del partido, ya se ha dicho todo lo bueno y todo lo malo de cada una de las candidaturas. No quiere decir que no pueda haber alguna sorpresa, pero a menos que haya estado pasando usted los últimos seis meses en algún monasterio tibetano, o de safari en Tanzania, lo más probable es que ya haya escuchado muchos argumentos sobre cada candidatura.  Posiblemente tiene desconfianza de quienes hablan en pro o en contra de cada candidato, o simplemente no encuentra suficientes elementos que inclinen su decisión. Sí, vale la pena hacer una reflexión lo más profunda posible.

Habría que considerar los antecedentes de cada candidatura: cuál ha sido su desempeño, cuáles sus resultados y de qué manera esa información es necesaria para elegirlos. No es que se trate de escoger a personas que nunca hayan fallado.  Más aún, quienes insisten en presentarse como alguien sin fallas, resultan ser bastante sospechosos.  Lo importante no es que no hayan tenido fallas, lo verdaderamente significativo es con qué rapidez aceptó sus errores y tomó decisiones sensatas al respecto.  Es riesgoso votar por alguien que no reconoce sus fallas e insiste en continuar con soluciones que no han dado resultados.

También es necesario conocer cuál es la ideología del candidato y de qué manera la usa para tomarla en cuenta en sus decisiones. Está claro que hay personas que se aferran a un cierto tipo de ideología y que piensan que, si la realidad demuestra que una ideología no funciona, pues peor para esa realidad.  Ese candidato o candidata ya no cambiará sus decisiones.  Es bueno tener una ideología, pero también es importante conocer y aceptar sus límites y actuar según sea necesario para encontrar soluciones.

Un buen criterio está encarnado en el dicho clásico: dime con quién andas y te diré quién eres. ¿Con qué tipo de personas se rodea el candidato? ¿Son personas sensatas, capaces, prácticas, con experiencia probada y la valentía de decirle a nuestro candidato cuál es su mejor recomendación? ¿O se trata de alguien que no se atreve a decirle, a quién le pide una opinión, algo que sabe que no le va a gustar?

Un tema de carácter. Nuestra candidata o candidato, ¿tiene tendencias autoritarias? ¿Le molesta que les señalen fallas? ¿Aborrece la existencia de contrapesos o busca el modo de ignorarlos? ¿Odia los contrapesos de otros poderes en los campos de su competencia? Claramente, se trata de un candidato de alto riesgo.

¿Cómo actúa cuando se demuestra que sus decisiones son fallidas? ¿Insiste en continuar con sus ideas, a pesar de que la realidad demuestra que no están funcionando? ¿Culpa a todo y a todos del fracaso de sus ideas e insiste en continuar usándolas? En otro aspecto: ¿está dispuesto a probar nuevas ideas, a ensayar nuevos caminos sin caer, por otro lado, en el cambio por el cambio mismo?

Usted, estimado votante, ¿se está informando mediante opiniones que no sean sesgadas y que estén avaladas por una experiencia relevante?  Abundan los opinólogos que, sin tener capacidades suficientes y probadas, afirman por afirmar y venden su sentir al mejor postor. Este sería probablemente uno de los temas más difíciles. Porque, si de algo se acusa a los distintos contrincantes en estas próximas elecciones, es precisamente de que están comprando opiniones que denigran a sus adversarios.

Es probable que este pequeño modelo de reflexión todavía resulte insuficiente. Pero puede ser un punto de partida para que usted encuentre nuevos asuntos de reflexión.  Por supuesto, todos tendríamos que estar dispuestos a aceptar que pudiéramos equivocarnos en nuestra decisión. Pero tenemos la obligación ética y política de actuar como ciudadanos responsables, dispuestos a dar nuestra mejor opinión, nuestra decisión madura e ilustrada para cumplir con nuestro deber como votantes.

 Si al final de esta reflexión todavía nos quedaran algunas dudas: si usted, por la razón que sea, no ha llegado a una decisión, asúmala, emita su voto y acepte las consecuencias de estas acciones.  Si después de haber hecho una reflexión con sus mejores capacidades, sigue usted en la duda, lo más conveniente es que divida su voto.  Vote por el candidato que haya obtenido mayor número de puntos positivos, y divida su voto dándole su decisión al grupo contrario. Por ejemplo, si vota por un partido político para la presidencia, vote por el partido contrario para el congreso. O vote para presidente de un partido y para el candidato a gobernador y presidente municipal del partido contrario. Dicho de otro modo: construya contrapesos que eviten que el candidato de su preferencia pueda caer en el autoritarismo, porque hay contrapesos, suficientemente fuertes, para evitar que tome decisiones unilaterales.

Habiendo dicho eso, vote. Por favor, vote. Por lo que más quiera, vote. Que no lo paralice la indecisión.  No votar es peor que haber votado. Aunque se arriesgue a cometer algún error. Si algo necesitamos con urgencia en este país, es un voto copioso, bien informado, valiente.  El voto que no se emite, pone su decisión en manos de quienes ya han decidido de una manera irrevocable, y no nos consta que, efectivamente, hayan hecho un análisis cuidadoso. A votar, conciudadanos. De la abstención no podemos esperar nada bueno. 

Antonio Maza Pereda

lunes, 23 de octubre de 2023

¿Qué beneficios nos ha traído la 4T?

 

La última vez que hice una pregunta parecida a esta, una buena amiga me dio un gran regaño. “¡Cómo crees! No veo realmente ningún beneficio” me dijo. No puedo estar del todo de acuerdo con ella.  Como soy un viejo necio, quiero insistir sobre el tema. Estoy seguro de que podría equivocarme y que podría aprender de esa equivocación. Como en cualquier debate, al final de la discusión, tenemos que reconocer puntos fuertes y puntos débiles, así como aceptar también que de nuestros errores podríamos aprender.

Esta pregunta en particular es realmente difícil en un ambiente de polarización como el que estamos viviendo. Y el gran problema puede ser que no reconozcamos nuestros errores. Esta polarización nos lleva a ver todo en términos de blanco o negro, sin considerar que la realidad tiene múltiples colores. También es algo que nos hace ver todo en una o dos dimensiones, cuando la realidad es en tres dimensiones o posiblemente más. En el asunto del que platicamos, la pregunta sería: ¿Ha habido algún tema, alguna de las acciones de la 4T que le podamos encontrar algo bueno, algún beneficio? Bueno, algo está ocurriendo con la 4T.  Una parte importante de la población se pone a rezar cuando se entera de las propuestas e ideas que quiere implementar esta agrupación. Y eso tiene algo de bueno.

En la historia de nuestro país, lo normal en el electorado ha sido una enorme apatía, una indiferencia importante por las cuestiones políticas.  Hasta los finales del siglo XX había una gran despreocupación por la situación del país.  Se reconocían situaciones peligrosas, se vivieron asuntos preocupantes, pero siempre había la confianza en que el país era lo suficientemente fuerte y que resistiría incluso las decisiones más erróneas.  Ante la visión de peligros reales o imaginarios, siempre se decía que este es un país que ha aguantado mucho.  Que, por otro lado, los poderes fácticos pondrían en orden a los políticos y evitarían que causasen demasiado problema. Y, en última instancia, los gringos intervendrían porque no les convendría tener un país vecino con situaciones demasiado diferentes a las que les interesan a los Estados Unidos.  Con ese convencimiento, una buena parte de nuestra sociedad dormía el sueño de los justos.

Ya no ocurre así. La llegada al poder de la 4T ha logrado el despertar de esa parte de la población que estaba dormida. Para efectos políticos, el gran cambio que estamos viendo es el de una ciudadanía preocupada y ocupada de una manera que no se había visto probablemente en varias décadas. La ciudadanía y sobre todo la clase media, que era ligeramente mayoritaria antes de la llegada de la 4T, ha cambiado mucho en su posición. Se han convencido de que la política es algo muy importante, tanto que no se le puede dejar a los políticos, sin que haya una participación social.

Ciudadanos de todos los signos políticos han llegado a la conclusión de que necesitamos aprender a razonar, a debatir y difundir, así como manifestar de una manera muy clara nuestras posiciones en lo político.  Y esto es un cambio fundamental.  Uno que no ha terminado, qué posiblemente tendrá alcances insospechados.  Porque claramente podemos esperar muchos bienes de este interés ciudadano.

La gran pregunta es: este despertar, ¿bastará? ¿Llegará a tiempo? ¿Será suficiente? Uno de los temas recurrentes de la oposición es que estamos ante la última oportunidad. Nos quieren convencer de que, si no se logran cambios sustanciales, después será inútil tratar de hacer cualquier cambio. O ocurrirá tan a largo plazo, qué requerirá varias generaciones para lograr mejorar la situación. Cómo pasó en Rusia y en menor medida en los países de Europa oriental que estuvieron en la órbita soviética.

Lo que no queda claro es: ¿qué se le está ofreciendo a esta ciudadanía, que ha despertado y que busca opciones diferentes? En varias de las formaciones políticas, se nos está ofreciendo más de lo mismo, nos tratan de convencer de que así llegaremos a otros resultados. Lo que, según el dicho que se le atribuye Albert Einstein, es una señal de la locura: hacer lo mismo esperando resultados diferentes. Tal vez será porque la oposición política y la mayoría de sus facciones todavía no entienden que, el hecho de que una parte sustantiva del electorado está en contra de la 4T, no significa necesariamente que esté a favor de sus contrincantes. Son muchos los que esperan cambios sustanciales en todas las facciones de la clase política, y están insatisfechos con la oferta actual de ambos bandos.

Pero hay que reconocer que esto ha sido un gran logro.  Exageraciones, propuestas poco confiables y una situación de falta de respeto por el votante común han logrado finalmente despertar al ciudadano sin poder. Y mientras unos y otros solo repiten sus propuestas ya conocidas y en muchos casos aborrecidas, el ciudadano ahora está alerta. Ha despertado y será muy difícil volver a adormecerlo con eslóganes de mercadotecnia política. Y esto me parece a mí algo muy esperanzador.  Ciertamente, uno de los beneficios que nos ha traído la gestión de la 4T.

Antonio Maza Pereda