¿Porqué Cuenta Larga?

¿Porqué cuenta Larga? Los mayas tuvieron dos maneras de llevar el calendario: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.

Las organizaciones deberían tomar en cuenta esta filosofía. Hay decisiones de corto plazo (Cuenta Corta) y de largo plazo (Cuenta Larga). Este blog está orientado a las situaciones de largo plazo y su influencia en las organizaciones
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lunes, 6 de noviembre de 2023

¡Acuérdate de Acapulco…!

  Es raro que haya un sexenio sin alguna catástrofe natural.  Más extendidos y muchas veces más mortíferos han sido los grandes sismos. A esta administración le ha tocado un ciclón relativamente pequeño en extensión, pero extremadamente poderoso, causando una enorme destrucción en una pequeña área: Acapulco, Guerrero y su área metropolitana, con una población de aproximadamente 900,000 habitantes.

Se ha hablado mucho del tema: qué se pudo haber dado aviso con mayor anticipación y tomar medidas preventivas, de los saqueos, y de la negativa a permitir apoyos privados y de las organizaciones no lucrativas, al menos en una primera fase, del decomiso o expropiación de los materiales de apoyo a la población, para ser entregados en nombre del Gobierno, en fin… Estamos inundados por un mar de información contradictoria, tal que nos resulta muy difícil poder afirmar con certeza qué es lo que está pasando.

Esta administración ha anunciado un plan de recuperación para Acapulco. Plan que tiene aspectos buenos y necesarios. Queda abierta la discusión de sí este plan hubiera sido más eficaz y posiblemente más generoso de no haberse cancelado el famoso FONDEN (Fondo de Desastres Naturales). Una vez más, cuesta mucho trabajo poder decir donde está la verdad.  Los medios han estado difundiendo los malos resultados de las aportaciones directas a municipios en desastres similares, mecanismo puesto en práctica con la extinción del FONDEN, comentando que ha habido malos manejos de los fondos que se han entregado a los municipios sin una supervisión suficiente.

Independientemente de todo ello, el plan de recuperación tiene aspectos muy positivos y necesarios. Tal vez lo que se puede criticar es que son soluciones de muy corto plazo. La mayoría de las acciones estarán en vigor durante tres meses mientras que, simultáneamente, el propio Gobierno dice que la recuperación completa de la infraestructura turística llevará unos dos años.  No queda claro que es lo que va a hacer la población, que mayormente vive del turismo, durante ese lapso. Porque no se sabe de dónde van a venir los ingresos de la población económicamente activa, cuando deje de haber las aportaciones de emergencia. Un hotel que no abre no puede sostener a su personal. Y lo mismo ocurre con restaurantes, fondas, centros nocturnos y actividades similares. Sin contar que, dentro de dos años, otros destinos turísticos habrán captado parte del mercado que vacacionaba en Acapulco.

Una buena parte de los apoyos consisten en no cobrar impuestos, tanto a la población como a las empresas. Desgraciadamente no es un apoyo en dinero. De todas maneras, un negocio que no puede abrir y que tiene algunas pérdidas, no va a pagar impuestos. Y una vez que vuelva a operar, dejará de pagar impuestos hasta que compense sus pérdidas. Es importante para la población que no se le cobren IVA e ISR por tres meses, pero quien esté desempleado y sin ingresos, poco será lo que le beneficie este apoyo.

Habrá préstamos con intereses muy bajos para la reconstrucción. Pero, finalmente, los empresarios tendrán que pagar el principal de la deuda. Y muchos de ellos, sobre todo los micro y pequeños empresarios, que seguramente ya estaban endeudados, no tienen capacidad para aumentar su endeudamiento. En otras palabras, no son sujetos de crédito. La banca se ha unido a esta oferta. El gran problema es resolver el tema de las garantías, que permiten a un empresario endeudarse. Lo mismo ocurre con el ofrecimiento de los bancos, de no exigir los pagos mínimos en las tarjetas de crédito. Importante, pero el tarjetahabiente sigue debiendo la misma cantidad. Y si no tiene ingresos, fácilmente va a agotar el crédito que tiene asignado. No estoy diciendo que estos apoyos no deban de existir. Lo que estoy diciendo es que son insuficientes. 

 Al parecer, nuestra clase política no acaba de entender qué hay algunos beneficios que se ven muy bien en el papel, pero que a la hora de ponerse en práctica no funcionan. Y no lo hacen porque para muchos de ellos el endeudamiento es un verdadero misterio.  Hay un tema importante en el asunto de las garantías.  Los bancos prestan, siempre y cuando el deudor pueda ofrecer garantías que en algunos casos son el triple o el cuádruple del valor del préstamo. En algún momento de los setenta y ochenta existieron fondos, como el FOGAIN, qué se dedicaban específicamente a ofrecer garantías para que las empresas micro y pequeñas pudieran tener acceso al crédito. No se habla de nada parecido en este paquete de apoyos y claramente harían falta.

Otro tipo de donativos claramente son indispensables: despensas y entrega gratuita de energía eléctrica, son muy necesarios. Pero si no hay una recuperación rápida de la economía, habrá que extenderlos por más de los tres meses que están previstos.

Los desastres nunca son oportunos, pero este en particular es extraordinariamente inoportuno. Ya se ha perdido la derrama económica que se podía haber esperado con el puente del Día de Muertos y así será con el puente del 20 de noviembre, con las temporadas de Navidad y Fin de Año.  Derramas que forman parte importante de los ingresos de la población.  Hay que recordar que, en las zonas turísticas, una parte importante del empleo es temporal y hay largas temporadas donde las familias no tienen ingresos procedentes del turismo. Muchas familias no pueden garantizar un ingreso constante.

 

En fin, qué bueno que se están creando apoyos, pero es necesario estudiarlos más a fondo y complementarlos de una manera importante. Y siempre está el asunto de definir de donde saldrá el dinero necesario. Seguramente, aunque al Gobierno no le guste, las asociaciones de asistencia privada, ONGs, asociaciones religiosas y similares, tendrán que aportar fondos complementarios, en gran cuantía.

Antonio Maza Pereda

lunes, 19 de septiembre de 2016

¿Qué tan independientes somos?


Estamos entre la fecha del inicio de la revolución de independencia de nuestro país y la de su consumación el 27 septiembre de 1821, fecha que nuestro Gobierno no celebra. Sin que haya dado nunca una explicación lógica, no sectaria, del porqué de esta omisión. No, no voy a caer sobado tema de muchas izquierdas que, basándose en las teorías de la conspiración, dicen que nuestro país no es realmente independiente y que nuestra política interior y exterior se dicta en Washington. Mucho hubo de eso siglo XIX y buena parte del siglo XX, a veces de una manera discreta y otras de modo  muy evidente, como las intervenciones de los embajadores Poinsett y Morrow. En el siglo XXI ha habido más cuidado en guardar las formas. Pero cabe la duda: ¿tenemos plena independencia?

Es claro que un país que tiene severos problemas económicos no tiene una total independencia. Siempre estará sujeto a los dictados de grupos económicos, organismos internacionales, y otros diversos grupos de presión. Si además, este país no tiene grandes riquezas, claramente estará más sujeto a esas presiones. Y contra el mito de que México es "el cuerno de la abundancia" tenemos que ver nuestras realidades: nuestro país es árido; la mayoría de los estados tienen escasez de agua. Tenemos poca tierra de labranza, aproximadamente el 14% del territorio nacional, de lo cual la mitad está sujeta a los temporales. Es cierto que tenemos un gran litoral, pero no todos nuestros mares son ricos en pesca. Tenemos petróleo, pero no somos estrictamente un país petrolero como dice Macario Schettino, uno de nuestros grandes especialistas. Y cada vez tenemos menor producción del mismo.

Tenemos una gran riqueza en nuestra población, todavía joven y lejana al invierno demográfico. Pero la mala organización de nuestro sistema productivo hace que muchas de nuestras mejores personas, en todos los niveles sociales, emigren buscando mejores oportunidades. Los que nos quedamos, vemos a nuestra población perdiendo su nivel educativo real, aunque sume años de escolaridad. La ignorancia siempre generará dependencia. Y si a todo esto le agregamos la corrupción pública y privada, esa pobreza se agudiza.

Probablemente la peor de las dependencias es la dependencia cultural. La dependencia que tenemos en muchos aspectos de la cultura popular, muy influida por valores y costumbres que no son las nuestras. La peor de las dependencias es cuando perdemos los valores de nuestra cultura, porque nos son dictados por instancias y organismos internacionales. Esta dependencia significa que estamos en riesgo de perder nuestra esencia como nación.

Para ser plenamente independientes tenemos necesidad de un mejor desempeño económico. Ningún país pobre es totalmente independiente. Pero no basta con eso. Necesitamos tener educación de más alto nivel para ser  independientes en esta era. Necesitamos una ciudadanía bien formada y actuante. Necesitamos un sector privado valiente, emprendedor y muy capacitado. También un sector público eficiente y capaz. Necesitamos independencia tecnológica, sindicatos independientes, políticos independientes.

Pero la independencia no es el único modelo. Puede ser que estemos cayendo en casos de codependencia. Una relación tóxica que hace daño muchas veces a ambas partes de la relación, aunque posiblemente a una más que a la otra. Como la codependencia que ocurre a veces en las relaciones familiares. O, como la que podría darse entre nuestro país y nuestros socios comerciales. Ellos, dependiendo nuestra mano de obra barata; nosotros dependiendo de su fortaleza económica, de sus sistemas de comercialización, de sus mercados y de su desarrollo tecnológico.

Tal vez el modelo del futuro, al que deberíamos de aspirar, es el de la interdependencia. Poder tener relaciones mutuamente beneficiosas con otros países, relaciones donde todos ganaran. Eso ha sido el ideal, tal vez no realizado plenamente, de la Comunidad Económica Europea. Esa interdependencia sólo puede funcionar si nuestra nación se fortalece. No se trata de pedir dádivas, sino de ofrecer nuestras fortalezas a cambio de una retribución justa.

En resumen, ser plenamente independientes es una tarea ardua, un camino difícil. Puede significar sacrificios para esta generación, que posiblemente no vea los resultados pero que estará construyendo para sus hijos y sus nietos. Ahí es donde debemos aplicar y aprovechar nuestro fervor patrio. Ahí es donde debemos encontrar un terreno común para conciliar hasta donde sea posible nuestras divergencias. Porque es muy difícil que una nación amargamente dividida, pueda evitar ser juguete de las fuerzas que quieren arrebatarnos nuestra independencia.





domingo, 1 de noviembre de 2015

La población, el problema a largo plazo de China


Por algunos años el "milagro chino" ha sido motivo de análisis y una situación que se nos ha puesto como ejemplo de modelo de desarrollo. Y, efectivamente, mediante el cambio de su sistema económico, la creación de zonas económicas especiales y, en particular, un gran apoyo de las empresas occidentales que han buscado maquila y abastecimiento en China, este país ha logrado un desarrollo económico muy importante y ha sacado de la pobreza a de millones de personas.
Ahora, sin embargo, se ha visto un freno importante en este crecimiento de China. En este año su crecimiento ha sido menos de la mitad de lo que tuvo los mejores años de la primera década de este siglo y no se ve con claridad cuál podría ser una solución.
La prensa de negocios anuncia hoy un cambio fundamental en las políticas sociales de China. Se levanta la política de "sólo un hijo"; una política que frenó en seco el crecimiento demográfico de ese país y que fue acorde con los conceptos recomendados por la Organización de las Naciones Unidas y poderosos grupos como el Club de Roma, urgiendo a las acciones para limitar  la población, en algunos casos, condicionando a los países los apoyos para el desarrollo a la aplicación de estas medidas restrictivas. China hoy da marcha atrás. La gran pregunta es: ¿llega a tiempo  esta medida?
China tiene un poco más de 1,400 millones de habitantes. De seguir de la misma manera, para el año 2050 tendría 1,384, millones de personas. En otras palabras, ya no  crecerá y, si no se toman medidas, para finales de siglo llegarían a tener menos de 1000 millones de habitantes. Lo cual, a primera vista, no suena mal. Pero, por otro lado, la mayoría de esa población estaría ya en la ancianidad.
Hoy en día, según las estadísticas, sólo uno de cada cinco chinos  tiene 15 años o menos. Dentro de 25 años, esos chinos tendrán que sostener a un hijo por persona y probablemente dos ancianos por persona. Esto, suponiendo que todas las mujeres estén en el mercado de trabajo; en las familias con un solo ingreso la pareja tendrá que sostener a seis personas. Una carga fuerte que hará que el consumo se centre fundamentalmente en la subsistencia y no permitirá una mejora importante en el nivel de vida.
Otro asunto del que se habla poco. Debido a la política de "un solo hijo", muchas familias por razones culturales abortaron a las niñas y la diferencia ya se nota en las estadísticas: en la población de 15 años y menores casi 13% más de niños que de niñas, mientras que la población de 15 a 65 años los hombres sobrepasan a las mujeres por más del 5%. Con lo cual, la natalidad se verá retrasada al haber menor cantidad de mujeres en edad reproductiva que las que ocurre normalmente en la población.
¿Será suficiente este cambio de política? ¿Será necesario, en el largo plazo, que China haga algo impensable: buscar emigración de jóvenes para poder impulsar su economía? Algo que iría contra las tendencias milenarias de los chinos. La verdad, no se ven muchas opciones diferentes.
Detrás de esto está el fracaso de los intentos de "ingeniería social". El impulso que se dio a la reducción de la natalidad desde los años 70 y todavía hasta la fecha, empiezan a mostrar sus efectos adversos en una Europa envejecida, urgida de nuevos ciudadanos y que tienen como una posible salida permitir la emigración de jóvenes y, como ya ha ocurrido en Suecia y en Alemania, establecer estímulos de todo tipo, incluyendo fiscales, para qué las parejas busquen tener mayor número de hijos. Los resultados todavía no son visibles y la pregunta es la misma que uno se puede hacer en el caso de China: ¿llegarán a tiempo que estas medidas para lograr vencer lo que se ha llamado "invierno demográfico".? ¿Y en México?
Claro, no faltarán los que todavía creen en los conceptos de control natal de los setentas; un ejemplo muy visible lo tenemos en una ex secretaria que justificaba las fallas en la lucha contra la pobreza echándole  la culpa a que la gente tiene demasiados hijos. Como de costumbre, en México estamos reaccionando muy lentamente a los problemas que se están dando en los países desarrollados. Estamos a tiempo de establecer un enfoque de familia en nuestra política social, sin condicionar los apoyos a la esterilización de las parejas o al uso de medios anticonceptivos de diverso tipo. Visto de otra manera, el camino es respetar la libertad de las parejas y permitir que ellos, responsablemente, decidan el número de hijos que deben tener. Y, en todo caso, plantear apoyos para las familias numerosas.
Yo sé que esto es casi una blasfemia para una parte muy importante de la población que creen religiosamente en que tener un solo hijo es lo mejor para el país. Ahí están los resultados en países que mucho antes que nosotros implantaron estas medidas llegando, en algunos casos, a esterilizaciones forzadas y hasta el infanticidio. Esos mismos países son los que ahora están buscando dar marcha atrás, porque ven hacia adelante un futuro desastroso.