¿Porqué Cuenta Larga?

¿Porqué cuenta Larga? Los mayas tuvieron dos maneras de llevar el calendario: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.

Las organizaciones deberían tomar en cuenta esta filosofía. Hay decisiones de corto plazo (Cuenta Corta) y de largo plazo (Cuenta Larga). Este blog está orientado a las situaciones de largo plazo y su influencia en las organizaciones
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lunes, 4 de septiembre de 2023

La Candidata

 Antes de lo esperado, pero como era el resultado que muchos creían que ocurriría, la ingeniera Xóchitl Gálvez resultó ser la candidata del Frente Amplio por México. Se logra lo que en el pasado se llamaba un candidato de unidad de la oposición. Al parecer, más de lo mismo. Pero hay un aspecto muy importante. Se le da continuidad a una asociación de los tres partidos de oposición más importantes del País, el PRI, el PAN y el PRD, pero con la diferencia importante de que ahora no solo se le da cabida a la ciudadanía, sino que además la triunfadora no viene de los partidos.

Se logra un pacto de civilidad entre partidos con ideologías relativamente diferentes, y al mismo tiempo se vence, en parte, la desconfianza mutua entre la casta política tradicional y los ciudadanos organizados en distintas instituciones, que no necesariamente tienen una intención política. Esta inclusión de la sociedad civil de alguna manera queda reflejada porque la candidata triunfadora, aunque ha sido propuesta para distintas posiciones por el Partido Acción Nacional, es percibida por la ciudadanía como alguien que no forma parte de la típica casta política: una profesional exitosa, empresaria con el mérito de haber partido de su posición indígena y de clase social muy modesta hasta lograr una carrera universitaria, con cuyos conocimientos construye una empresa rentable. Algo totalmente diverso de lo que nos presentan los políticos tradicionales.

El Frente logra vencer una serie de dificultades, aparentemente difíciles de remontar: los intereses de los partidos, qué se juegan el registro que les permite acceso a fondos sumamente importantes, las ambiciones personales de sus integrantes y también sus diferencias ideológicas que son aparentemente insalvables. Haber logrado esta asociación no es poca cosa. También es un logro haber creado un método de selección, claramente perfectible, qué finalmente no se pudo llevar hasta el final, pero qué permite a estos partidos y a los participantes de la sociedad, llegar a una solución relativamente aceptable para todos.

Hay quienes señalan como un mal resultado el que no se haya podido concluir hasta las últimas consecuencias el procedimiento que se había propuesto para elegir al candidato. No cabe duda de que hizo falta tener mejor organización, sobre todo en las votaciones ciudadanas. Que no es cosa fácil: el Instituto Nacional Electoral nos ha acostumbrado a que las elecciones ocurran con mínimas fallas, pero hay que reconocer que esto no es nada sencillo. Les falta mucho a nuestros partidos para lograr la capacidad para tener lo que algunos le han llamado las elecciones primarias. Pero para ser una primera vez en que se intenta un acuerdo de esta magnitud, los resultados son buenos. Sobre todo, pensando que la clase política está acostumbrada al icónico “dedazo”.

En mi opinión de “ciudadano de a pie”, “sin poder”, me parece que debería haberse tenido más cuidado en el trato a Beatriz Paredes. La impresión es qué se le impuso una solución y que no se tomaron en cuenta sus méritos. En la declaración donde acepta el resultado que de alguna manera le impone su partido, deja ver su desagrado porque el procedimiento se llevó a cabo con criterios mercadológicos. En esto tiene razón. Ojalá se pueda encontrar un modo de recuperar y aprovechar sus capacidades para diseñar e implementar las políticas más relevantes del País.

Y sería muy importante qué esto se extienda a todos los candidatos que compitieron por este puesto, incluso aquellos que no pasaron a la ronda de los foros. No es momento de profundizar en las divisiones, sino el de contribuir a crear soluciones de largo plazo y sobre todo para solidificar el papel relevante que debe tener la sociedad civil en estos casos. Si hoy les une el tratar de descarrilar el proyecto de la 4T, habría que cuestionarse: en caso de que logren derrotarlo, si la unión qué han logrado ahora, se podría sostener si la 4T dejara de ser un factor importante.

Es necesario construir unidad hacia el futuro, mejorar los métodos de elección y consulta de los candidatos, hacer institucional el papel de los grupos ciudadanos no políticos y concentrarse en soluciones con un amplio apoyo, de largo plazo y qué resuelvan los temas qué la 4T puso en la palestra. Porque si no se resuelven los problemas que hicieron que una parte importante de la ciudadanía apoyara a la 4T, a futuro seguiremos cayendo en situaciones que son las que menos le convienen a nuestro País.

En fin, que a raíz de este triunfo, se han precipitado los acontecimientos. La respuesta de Xóchitl Gálvez en el Congreso a la presentación del informe presidencial de Andrés Manuel, el discurso de aceptación de su triunfo como candidata, han tenido un amplio impacto en los medios, tanto en los tradicionales como en las redes sociales. Son discursos centrados mayormente en las críticas al presidente saliente, establecer algunos objetivos muy generales para el futuro y poco más. Habiendo definido cuáles son las metas, ahora es importante empezar a discutir el cómo: de qué manera se van a llevar a cabo estos propósitos, cuál es la estrategia para que se cumplan. Y aquí es importante que se logre una muy amplia consulta en todos los sectores de nuestro País, para lograr un acuerdo lo más amplio posible.

Antonio Maza Pereda

lunes, 14 de agosto de 2023

Información o Confusión

 Hace algún tiempo que estamos supuestamente en la era de la información. Tenemos medios para obtener datos de una manera tan extensa como nunca antes en la historia de la humanidad. Sin embargo, para muchos lo que verdaderamente nos está ocurriendo es que estamos en la era de la confusión.  Se ha acuñado el término de infoxicación, qué quiere decir la intoxicación por exceso de información.  Tenemos muchísima información, pero pocos medios para diferenciar aquella que es válida de la que no lo es.

Para algunos es un tema puramente académico.  Sin embargo, en la vida diaria, está ocurriendo un acceso a la información que antes ni siquiera la academia tenía disponible.  La información es abundante, está disponible en tiempo real, tiene un costo mínimo y la pregunta es ¿por qué no podemos aprovecharla plenamente sin intoxicarnos?

El gran tema es la validación del información. Es difícil poder distinguir la buena información de la distorsionada. Algunos hablan del tema de la posverdad. Un asunto del que ahora se habla poco, pero que hace unos pocos años estaba muy presente en la comunicación.  Se trata, dicen algunos, de que ya no se considera posible la existencia de la verdad. Es la metástasis del relativismo, invadiendo todas las comunicaciones humanas.  Sin embargo, estrictamente no estamos teniendo ese concepto.

Se entendía que la posverdad significaba que había tantas verdades como individuos, todas ellas de igual valor. Todas esas versiones de la verdad -se decía- son igualmente válidas. Con lo cual se vuelve imposible un diálogo auténtico, porque todo el mundo se aferra a su propia versión de la verdad.  Hasta aquí, uno podría decir que esto es lo que está ocurriendo.  Hay muy pocas verdades realmente válidas, nos dicen los que proponen que ya estamos en una época así.

Sin embargo, la realidad es diferente. Se encuentra uno con que la mayor parte de la gente acepta que hay muchas verdades, pero también están plenamente convencidos de que su propia versión personal de la verdad, es la correcta. Todos los demás están equivocados. Cuando alguno nos dice: “yo tengo otros datos”, generalmente está queriendo decir que los suyos son los correctos y no los de los demás. No acepta que todas las verdades son igualmente válidas o valiosas. “Sólo la mía, sólo mis datos son los correctos”, piensan.

Las consecuencias de esta visión de la verdad, es que en la práctica es casi imposible llegar a tomar decisiones en conjunto. No se pueden tener acuerdos cuando partimos de la base de que todos los demás están equivocados y solo mi versión de la realidad, o la de aquellos a los que he logrado convencer, es la correcta.

En esas condiciones ¿a quién creer? Para algunos la respuesta es, en la práctica, creer a quien se oye con mayor frecuencia. Lo cual nos lleva  a un convencimiento que se logra según el dinero que se puede invertir en propaganda,  dónde lo que importa es que se escuche más intensamente un mensaje,  independientemente de su contenido. Y este es el quehacer de la mercadotecnia política, qué empezamos a padecer de cara a las próximas elecciones federales.

Ya no importa para muchos la solidez de los argumentos de los contendientes.  Lo importante es lograr la penetración de un mensaje, a través de una repetición incansable y que excluya la posibilidad de dedicar tiempo a los mensajes de los demás. A eso muchos mercadólogos le llaman convencimiento, aunque en la realidad no es más que tener una memorización del mensaje y recordación de quién lo difunde.

Claramente necesitamos educarnos como ciudadanos conscientes para poder hacernos una idea sobre la confiabilidad de los precandidatos y candidatos que se nos están proponiendo por las distintas fuerzas políticas.  Será un trabajo pesado.  Dedicarle tiempo y esfuerzo a oír opiniones, tener criterios para validarlas, llegar a entender quiénes son los candidatos qué más le convienen al País.  

 Tenemos ante nosotros una época de arduo trabajo ciudadano.  Captar la mayor información posible, tener razones para validar las distintas propuestas, además de tener motivos para juzgar la credibilidad de quiénes nos están ofreciendo esos planteamientos. Teniendo muy claro que nos dirán aquello que saben que queremos escuchar.  Están pagando a especialistas en política qué están revisando, hasta el último detalle, el modo como nos podrían convencer:  su imagen, las reacciones que generan su voz y la cadencia con la que nos entregan su mensaje, y mucho más.

Ante ese derroche de conocimientos y capacidades políticas, lo único que puede hacer el “ciudadano de a pie”, el “sin poder” como usted y yo, es estar lo más enterado posible,  discutir a fondo con otros “ciudadanos de a pie” la credibilidad de las propuestas y la confiabilidad de los candidatos para formar nuestra propia opinión.  Mediante lo cual podríamos estar votando en conciencia, contrastando nuestras opiniones con las de otros que no han recibido un pago por convencer a los demás,  los que no tienen nada que ganar en lo personal al convencernos.

Se va a poner interesante. El resultado de los próximos comicios dependerá en mucho de que la ciudadanía tengamos una sana desconfianza  de lo que se nos proponga, nos comuniquemos los unos con los otros y votemos  pensando en el bien mayor de la sociedad.

Antonio Maza Pereda

miércoles, 26 de mayo de 2021

Preguntas a los candidatos (2)

 

Las preguntas que tienen respuesta fácil nunca son las fundamentales.

Richard P. Rumelt

 

¿Qué hará para mejorar la educación?

Ya antes de la pandemia teníamos un severo problema en la educación de acuerdo con las evaluaciones internacionales. Hace ya bastante tiempo que salimos muy bajos en muchos de los temas, mayormente en los de matemáticas y comprensión del lenguaje. Las preocupaciones de nuestros gobiernos en estos temas han sido mínimas, y en particular no le han importado a la 4T. O al menos, nunca lo han expresado. No faltan los típicos adeptos de las teorías de la conspiración que dicen que, a la casta política, lo que menos les interesa es que la población mejore su capacidad de pensamiento crítico.

Viene la pandemia y nos encontramos con una disminución importante del nivel educativo. Baja que no es atribuible a los profesores, que han hecho hasta lo imposible por aprovechar las condiciones de enseñanza remota, pero que no pueden evitar el problema inherente al hecho de que la comunicación entre profesor y alumno se limita de manera importante. Sobre todo, en los aspectos de relación, de inteligencia emocional. Y eso en los casos donde puede haber comunicación. En los casos de amplias zonas del país donde no hay comunicación con una calidad aceptable, la situación es peor. Y, por supuesto, la enseñanza asíncrona mediante la televisión tiene complicaciones aún mayores. Y tampoco es un problema de alumnos y padres de familia: es un hecho que la mayoría han hecho grandes esfuerzos para tratar que la educación continúe con buen nivel, pero les ha sido imposible influir de un modo decisivo

Algunos de los candidat@s han dicho, palabras más, palabras menos, que para mejorar la educación, aumentarán el número de horas de clase y la calidad del profesorado. Suena lógico, pero la implementación no es tan fácil. Si se aumentara al doble las horas de clase en las escuelas públicas, nos encontraríamos con varios problemas:

  •  Prácticamente todas las escuelas públicas trabajan dos turnos. ¿Dónde se pondrá a los alumnos si se ocupa el doble de horas? La infraestructura actual no basta. ¿Cuánto costará duplicar el número de salones de clase? ¿Cuánto tiempo se llevará hacerlo? Claramente no alcanza un sexenio para llevarlo a cabo. Si, además, al regresar a clases se ocupará solo una fracción de las aulas existentes a causa de la pandemia, el problema es aún mayor. Simplemente, seguiremos teniendo clases remotas, con sus inconvenientes. Y se necesitarán clases remediales para reponer el deterioro que ya tenemos y que no va a reducirse apreciablemente.
  •  Más importante: ¿De dónde van a salir el doble de maestros? Porque, dados los salarios actuales, casi todos los maestros trabajan más de un turno. ¿De dónde vamos a sacar un millón de maestros para poder duplicar la plantilla de los maestros actuales, y que además sean maestros de alta calidad?
  • La pregunta fácil, es la tercera: ¿De dónde saldrá el dinero para ese gasto? La respuesta es sencilla: del sufrido causante cautivo, el que siempre paga por todas estas cosas. ¿Cuánto nos aumentarán los impuestos?

No es que no quiera que mejoren las cosas o que me guste ver obstáculos. Mi punto es que no veo un plan concreto, un estudio formal, para hacer que este ofrecimiento se vuelva una realidad.  Creo que nosotros, ciudadanos de a pie, tenemos el derecho de hacer esta pregunta y pedir una respuesta razonable.

Antonio Maza Pereda

 

miércoles, 19 de mayo de 2021

Preguntas a los candidatos(1)

¿Por qué es importante pensar en hacer preguntas relevantes a los candidatos? Porque debemos conocer a los que están buscando nuestro mandato. O, lo que es lo mismo, nuestro voto.

Necesitamos conocerlos para poder votar responsablemente. Y la mercadotecnia política no nos permite conocerlos a fondo; entre otras cosas porque ellos mismos la pagan y no es de esperarse que nos digan que son deficientes en algo. Tampoco bastan los debates ni las entrevistas, con preguntas preparadas y formuladas a modo, para el lucimiento del candidato.

Nosotros, los ciudadanos, tenemos que hacer nuestras propias preguntas. Pero, más importante aún, estas y otras preguntas hay que difundirlas por todos los medios: redes sociales, conversaciones familiares, reuniones de amigos, cartas a los periódicos.

Hagamos preguntas importantes. Si nos responden, los habremos conocido mejor. Si evitan responderlas, nos daremos una idea de los temas a los que no pueden o no quieren entrar. Y, posiblemente, eso nos permitirá conocerlos aún mejor.

Algunos ejemplos:

Hablando de finanzas públicas, ¿Cómo va a mejorar el cobro de los impuestos?

Algunos datos: según el Banco Mundial, los mexicanos  pagamos menos de la mitad de impuestos de lo que se  paga en  Chile y menos de la cuarta parte de lo que pagan los italianos, medido como porcentaje del PIB. Un estudio del CIDE dice que la evasión de impuestos es del 60%, o sea que solo 4 de cada diez de los contribuyentes pagan lo que deberían. . ¿Cómo piensan hacer para aumentar los ingresos del Gobierno? Porque con todas las promesas que Ustedes nos están haciendo, el dinero no va a alcanzar

Una opción es seguir aumentando los impuestos a los sufridos causantes cautivos, y a los que, no siendo cautivos, son cumplidos. O podrían proponer leyes más estrictas para castigar la evasión. Lo cuán requeriría más inspectores, auditores, vigilancia. Porque, en este país, lo fácil es crear nuevas leyes; lo difícil es lograr que se cumplan. Y no por otra cosa, sino porque no hay recursos suficientes para vigilar el cumplimiento de esas leyes. Con lo cual, muchas veces lo que ha aumentado es la corrupción. Otra posibilidad, dicen algunos, es reducir los impuestos, simplificarlos y exigirlos plenamente. Según algunos estudiosos, eso tiene el efecto de que se recauda más. La receta contraria a la que nos han dado sus antecesores: subir los impuestos y hacerlos aún más complicados.

Mire, candidato: lo que no aguanta más son las muy sobadas cantinelas de siempre. “Que pague más el que más tiene”. ”Todo el peso de la Ley para el infractor”. “Leyes más estrictas”. Todo eso nos han ofrecido ya, y la realidad es que  en México sigue siendo un excelente negocio evadir o eludir el pago de los impuestos. Ni siquiera el llamado “terrorismo fiscal” ha funcionado. Mientras siga siendo un buen negocio, la evasión seguirá ocurriendo. Usted, ¿Qué nos propone? ¿Qué va a hacer diferente de lo que sus competidores están ofreciendo y sus antecesores han intentado sin éxito? Porque, usted sabe, la 4T ya nos está amenazando con que, al pasar las elecciones, vendrá una reforma tributaria. Y es muy de dudarse que nos rebajen los impuestos.

¿Cómo hay que usar las reservas internacionales?
En el momento de escribir esta nota, México tiene unas reservas internacionales sin paralelo en la historia del país: algo más de 195,000 millones de dólares a finales del 2020, según Banxico. O sea, tres billones, 850,000 millones de pesos. ¿Qué uso va a hacer usted de esa cantidad tan importante?

A los ciudadanos nos preocupa pensar en todos los corruptos que ya están buscando desde este momento en cómo quedarse con una buena tajada de ese dinero. ¿Cómo piensa usted evitar la rapiña?

Tal vez algunos de ustedes piensen en dejar las reservas como están, con el propósito de dar estabilidad a la moneda, a las importaciones y exportaciones, y contribuir a una inflación moderada. Tal vez otros piensen en ocupar ese dinero para hacer grandes cantidades de obra pública, como una manera rápida para generar empleo, aunque sea un empleo temporal y generalmente mal pagado. Tal vez otros más piensen en repartirlo directamente a los pobres. Efectivamente, si se repartiéramos ese dinero a cada mexicano, nos tocaría algo más de $30,000 pesos. No lo suficiente como para dejar de ser pobres, pero… Aún otros, piensan en remediar las grandes pérdidas de PEMEX o en los programas clientelares

Claramente podemos pensar en términos muy diferentes. Usted ¿qué nos propone? ¿Cuáles son los argumentos para fundamentar su propuesta? ¿Qué beneficios y que costos podría tener la manera que usted propone de usar unas reservas que no son del gobierno, sino de la ciudadanía, de la Nación. ¿Cómo piensa aplicar ese dinero que procede del esfuerzo de millones de mexicanos, en México y en el extranjero?

 Por supuesto que hay otras propuestas. Por ejemplo, pagar una parte sustancial de la deuda pública externa. Generar empresas paraestatales, esperando que en esa nueva racha de inversiones tengamos más sabiduría que la que tuvimos en épocas anteriores. Sanear a la CFE. En fin, por propuestas no paramos. ¿Cuál es la suya? ¿Por qué es mejor que la de sus contrincantes?

Por supuesto, hay más preguntas. Las haré en otros artículos.

Antonio Maza Pereda

 

viernes, 23 de abril de 2021

¡De veras que quiero votar!

 



Hace precisamente seis años, estaba yo escribiendo varios artículos sobre los candidatos y candidatas que eran en ese momento quienes se presentaban ante la ciudadanía para los puestos de gobernadores, congresistas, presidentes municipales, y otros más. Revisando lo que escribí en aquel momento me llama mucho la atención ver que la situación no ha cambiado demasiado. Prácticamente lo que dije en aquel momento seguiría siendo válido ahora.  Permítame compartir con usted lo que reflexionaba hace un sexenio, en una carta abierta a candidatos y candidatas, en aquellas elecciones intermedias:

Estimad@ candidat@

Sé muy poco de Usted. Solo sé lo que la mercadotecnia electoral me dice. Por supuesto, esos especialistas muy bien pagados me van a decir que Usted tiene todas las bondades y toda la simpatía que un ser humano puede tener.

 

Ya nos analizaron científicamente al votante promedio y ahora nos dicen que Usted es como nosotros, que piensa igual y que desea para este país lo mismo que desea la mayoría de la población. Por eso todos nos dan la misma oferta y nos hacen tan difícil elegir entre Ustedes. ¿Cómo saber quiénes son en realidad?

 

¿Qué resultados dieron cuando gobernaron o legislaron? ¿Cuál era y es su equipo de trabajo? ¿Cuáles fueron y son sus padrinos políticos? ¿Quiénes lo patrocinan? ¿A qué asociaciones pertenece? En pocas palabras, díganme con quién andan para que yo sepa quien son… En este momento no lo sé. Su poderosa promoción y la maquinaria electoral no me lo permiten.

 

¡De veras quiero votar! Ayúdenme dándome razones para apoyarlo: no propaganda, lemas, frases hechas, discursos rancios, manipulación emocional, imagen fotogénica.  ¡Razones, denme razones, aunque sea más difícil!

A seis años de distancia mi situación no ha mejorado. Sigo exactamente en la misma situación de confusión. No hemos ganado en claridad de las ofertas, seguimos sin saber con precisión qué es lo que verdaderamente ellos piensan hacer en el puesto para el que nos piden nuestro voto. Sí, ahora sé que muchos de ellos saben bailar. Algún mercadólogo ha dicho que demostrar en YouTube o en Tik Tok sus habilidades para el baile, les va a permitir ganar el voto joven, sobre todo el de aquellos que votarán por primera vez. Yo no sé si en sus sesudos análisis han encontrado si el resto de los votantes, aquellos que ya han votado varias veces, consideran sus habilidades para el baile como una buena razón para votar por ellos. A lo mejor creen que a mejor baile, mejor habilidad política o capacidad tendrá el candidato.

Todos, por supuesto, nos están diciendo que son igualitos a nosotros. Y no es que las situaciones sean las mismas de hace un sexenio,  que las preocupaciones de la población no hayan cambiado. Pero ellos nos siguen diciendo que tenemos muchas razones para identificarnos con ellos. En pocas palabras, nos están diciendo que, si se parecen a nosotros, con toda seguridad también votarán en el mismo sentido que nosotros lo haríamos si tuviéramos que tomar la gravísima responsabilidad de crear leyes o de aplicarlas. Yo, en lo personal, preferiría votar con alguien que no sea como yo: alguien que sea mucho mejor, que tenga más preparación, mejor conocimiento, alguien que me sorprenda con propuestas que a mí no se me hubieran ocurrido y que me suenen no sólo novedosas sino también originales y viables

Como ya se ha comentado en esta columna, tenemos una pesada tarea por delante. La tarea de seleccionar con la mayor sabiduría posible quién va a participar en la conducción de este país, en estos momentos de crisis sanitaria, la consecuente crisis económica que se avizora, y la gravísima división que estamos viendo en la sociedad. La verdad es que resulta difícil votar en estas condiciones. Muchos están tomando la decisión de no votar porque no es fácil pensar en una decisión que no ponga en riesgo al país.

¿Será mucho pedirles a los candidatos que nos ayuden dándonos respuestas claras para orientar nuestro voto? Decirnos los equipos a los que pertenecen y, si no es demasiado pedir, cuáles son sus intenciones de llegar a ser electo diputado local o federal, gobernador o presidente municipal, o cualquier otro puesto para el cual están compitiendo.

De veras, de veritas que queremos votar. Hágannos fácil la tarea. A no ser que, como ya algunos maliciosos están diciendo, lo que los candidatos quieren hacer es que solo su voto duro sea el que decida estas elecciones. El voto de los que ya están decididos, de los que van a votar por consigna o por afinidad ideológica y no por razones que pudiéramos poner a debate. Porque, tristemente, esa es la impresión que muchos de ellos nos están dando.  

 

Antonio Maza Pereda