¿Porqué Cuenta Larga?

¿Porqué cuenta Larga? Los mayas tuvieron dos maneras de llevar el calendario: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.

Las organizaciones deberían tomar en cuenta esta filosofía. Hay decisiones de corto plazo (Cuenta Corta) y de largo plazo (Cuenta Larga). Este blog está orientado a las situaciones de largo plazo y su influencia en las organizaciones
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lunes, 27 de junio de 2016

Brexit: ¿qué lecciones tiene para la democracia?

El referéndum que aprueba la salida del Reino Unido (formado por Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte) de la Unión Europea (UE),  tiene una gran cantidad de consecuencias. Independientemente de sus efectos económicos, las razones por las que se votó en uno u otro sentido, la profundidad del análisis que hizo la ciudadanía al votar y lo convincente de las argumentaciones en uno u otro sentido, plantean interrogantes sobre la madurez de las democracias en el siglo XXI.

Un trauma para algunos, un júbilo para otros, el apoyo a la salida del Reino Unido de la Unión Europea (por 52% del voto), denominado BREXIT (por salida de Britania de la UE) puede ser aplaudido como un éxito de la democracia. Una gran participación del voto y la inscripción de centenares de miles de nuevos votantes, dan fe del interés que despertó el tema y de la confianza en el poder del voto. Más del 72% de los ciudadanos votaron, una altísima participación en una era donde en casi todos los países escasamente logran que voten entre el 40 y el 50% de los ciudadanos.

En cuanto a quienes y como votaron: los jóvenes de 20 años a 30 años, que optaron por quedarse en la UE, fueron el 60% en promedio mientras que los mayores de 65 años que votaron por quedarse son el 30% de los votantes de esas edades. El hecho de que haya una gran población de mayor edad y que participa más que el promedio, impulsó el voto por el BREXIT. En otros aspectos, las personas profesionales, con grados universitarios y que tienen pasaporte (y, presumiblemente, viajan más fuera del país) votaron por quedarse. En principio, los jóvenes de hasta 30 años tendrán que vivir por 50 años o más con los resultados de esta decisión. Los mayores de 65, tendrán que vivir con esta decisión por 15 años o menos.

En cuanto a los motivos, hay razones para preocuparse. Una gran parte de los que votaron por salir de la UE, lo hicieron en protesta por la gran cantidad de emigrantes que están llegando a la Gran Bretaña procedentes de otros países de Europa, mayormente de los países de Europa Oriental. Otros lo hicieron, apoyándose en el hecho de que el Reino Unido da una cantidad importante de dinero a la UE. Hubo una gran cantidad de información sobre el hecho de que los emigrantes dan más en impuestos que lo que cuestan al erario y de que la cantidad que se da a la UE es mínima comparada con el producto interno bruto de La Gran Bretaña. Pero la votación se dio por impresiones, atendiendo a la emotividad. Los razonamientos no convencieron a una gran parte de la ciudadanía. Una gran cantidad de los votantes que aprobaron la salida, buscaron castigar al gobierno, a los grandes banqueros  o a los burócratas de la UE, sin mucha atención a otras consideraciones.

Dos de los países que forman parte del Reino Unido, Irlanda del Norte y Escocia, votaron mayoritariamente por permanecer en la Unión Europea. Irlanda ya le ofreció a Irlanda del Norte que se unan, con lo cual Irlanda del Norte no tendría de salir de la UE. Y los escoceses, que hace poco votaron por un escaso margen por no separarse del Reino Unido, están volviendo a revivir el tema de lograr su independencia de la Gran Bretaña.

En una era de amplia disponibilidad de la información, es interesante que, después del voto, se triplicó el número de búsquedas de los británicos en Google sobre dos temas: ¿Qué significa dejar la UE? tuvo el primer lugar. ¿Qué es la Unión Europea? ocupó el segundo lugar. Un esperaría esas consultas antes del voto, no después.

Seguramente habrá consecuencias y tal vez sea pronto para decir cuáles. La caída de la libra esterlina a niveles como los de hace 30 años o la caída de la Bolsa de Valores en mayor medida que en la crisis que inició en el 2007, son efectos de una especulación de corto plazo. Las consecuencias a largo plazo no se verán en el lunes 27 de junio. El proceso de salir de la UE tomará dos años, aunque habrá temas que se estiman tardarán hasta 5 años. El impacto se verá bastante después.

Lo que urge, me parece, es una reflexión muy seria sobre la democracia en este inicio del siglo XXI. Si se consolida el hecho de que se vote por impresiones y no por razonamiento, el enojo o el contento guiarán las decisiones de los votantes. El pan y circo, el populismo, las ofertas imposibles de cumplir, serán los motores del sentido de las votaciones. Los jóvenes y los que tienen mayor educación, tendrán menos peso mientras que  los mayores y  los que tienen menor educación serán los que muevan las grandes decisiones. Lo cual no es nuevo. Este ha sido siempre el gran argumento contra el sistema democrático. De ahí que en la antigua Grecia se le negara el voto a los siervos y a las mujeres. Así como en el siglo XIX y parte del siglo XX se le negara el voto a los analfabetas y a las mujeres, alegando que no tenían la capacidad de votar racionalmente.

La ciudadanía del siglo XXI, inundada de información no validada, de la que es difícil hacer sentido, condicionada por los medios en un esquema donde lo emocional es mucho más importante que lo racional, fácilmente votará por impresiones y sentimientos, no por razones. Más que ganarse la inteligencia, ahora hay que ganarse los sentimientos, los corazones de los votantes.

Lo cual no necesariamente es malo, pero que supone una tarea muy urgente en la educación del ciudadano. Una educación básica, escolarizada, de mayor calidad y una educación ciudadana que nos permita ejercer con sabiduría nuestro papel de mandantes. Un gran déficit en muchos países y no solo en los países en desarrollo.




jueves, 18 de agosto de 2011

¿La sociedad del conocimiento?

Es muy frecuente escuchar, sobre todo en los medios relacionados con el cómputo, que ahora estamos en la sociedad del conocimiento. Y para demostrarlo, se cita todo el enorme acceso a la información que ahora tenemos. Estoy de acuerdo. Una de las ventajas de la edad avanzada es poder hacer comparaciones. Yo tuve oportunidad de poder obtener la información de manera remota, en tiempo real, mucho antes de que existiera el Internet. Bancos de datos computarizados, muchos de los cuáles todavía existen y operan, ofrecían información muy valiosa, en línea y en tiempo real. Había, sin embargo, dos diferencias importantes. La velocidad de transmisión de información era extraordinariamente lenta,  probablemente por una relación de 3 o 5 órdenes de magnitud. Es decir, para poner un ejemplo,  una información que obtenemos hoy en dos centésimas de segundo, se tardaba entre 200 y 1000 segundos. La otra diferencia era el costo. La conexión al banco de datos, sin considerar el costo de la llamada de larga distancia a Estados Unidos o Europa, era de doscientos dólares la hora. Esto hacía, por supuesto, que solo una minoría muy pequeña, altamente entrenada para búsquedas en línea, podía obtener esa información a un costo razonable.

Contra esas desventajas, había una ventaja enorme: esa información estaba validada por empresas especializadas, empleando a personal altamente capacitado, para poder garantizar la veracidad de esa información.  Hoy tenemos muchísima más información, a velocidades muy superiores y costos prácticamente nulos, pero sin ninguna validación. Si usted o yo queremos mentir en la red, nada lo impide.

La realidad es que no podemos hablar de que tenemos una sociedad del conocimiento, si entendemos por conocimiento la información validada, codificada, recuperable y analizada hasta llegar a sus consecuencias o conclusiones. Tenemos, sí, un mar de datos; no podemos hablar de que tenemos conocimiento y muchas veces ni siquiera información. Y, finalmente, usted y yo tomamos decisiones con el conocimiento, no con datos.

A largo plazo ¿qué consecuencias puede tener esto? Hoy vivimos en una situación de confusión inconsciente, es decir, creemos que sabemos pero no estamos conscientes de nuestra propia confusión. Sobre esto podemos plantear dos escenarios: seguimos profundizando en esta confusión, con la consecuencia de que nuestras decisiones sean cada vez menos precisas y atinadas o, haciéndonos conscientes de que necesitamos transformar los datos y la información en verdadero conocimiento, llevaremos a la humanidad a un nuevo estado de desarrollo mucho más avanzado.

Al analizar la situación de este momento de agosto de 2011, podemos ver que a la economía número uno del mundo sumida en la incertidumbre respecto al modo como puede lograr una salida eficiente de su crisis económica, a sus autoridades pensando que las medidas de corto plazo serán suficientes, teniendo sus bolsas de valores con bandazos diarios de mejora y caída de sus índices. ¿Cómo es posible que personas que tienen un acceso a la información mucho más amplio que el que se disponía hace 40 o 50 años, habiendo avanzado enormemente en las ciencias económicas y las de la administración tanto pública y privada, no puedan llegar a soluciones sensatas?

No me lo puedo explicar de una manera sencilla. Mi teoría, que deseo fervientemente que esté equivocada, es que el exceso de datos insuficientemente analizados ha llevado a estos personajes a este estado de lamentable confusión y a que nos arrastren prácticamente a todos los países a un estancamiento generalizado.

A un nivel más inmediato: ¿está su empresa sumida en una confusión debido a la falta de información convertida en conocimiento? ¿Está usted mismo confundido con un exceso de datos que no hacen sentido? Si es así, me temo que estamos muchos en el mismo barco. Y los medios de comunicación, los analistas de negocios, y todos los que deberían estarnos orientando, están tanto o más confundidos que nosotros. Afortunadamente, la solución está en nuestras manos. Podemos adquirir el hábito de ser críticos respecto a los datos y la información que recibimos, el hábito de buscar la lógica y el razonamiento que soporte a la información y a las conclusiones que recibimos,  cultivando un sano escepticismo y no tomando por buena, a primera vista, cualquier información que se nos ofrece.

Pensando en la mayoría de mis alumnos y de mis clientes, soy optimista. Creo que la gran mayoría tienen todas las capacidades necesarias para desarrollar y cultivar las habilidades que acabo de mencionar. Y, si tengo razón, hay mucha más gente con capacidad crítica de la que nos imaginamos. Por esta razón creo en el escenario de que, pasando esta temporada de confusión, tendremos una gran dosis de humildad y de sabiduría para poder aprovechar y agregar valor al mar de datos que hoy nos inunda.


jueves, 21 de julio de 2011

Delegación y Tecnología


El fenómeno tecnológico más extendido, en los últimos tres años, ha sido el desarrollo espectacular de las redes sociales basadas en tecnología, aunada con la difusión cada vez mayor de los teléfonos inteligentes. Millones de personas se comunican con gran velocidad,  formando redes que hacen que su comunicación sea mucho más efectiva. De hecho, se habla de una brecha entre los "tecnológicamente nativos" y los que no lo son; las generaciones muy jóvenes que nacieron inmersos en este mundo de la comunicación rápida separados de los que nacimos mucho antes.

¿Qué consecuencias podrá tener esto, a futuro, en la administración de las empresas? Una de las piedras angulares de la administración de las empresas es el concepto de delegación: se delega poder, se delega autoridad, se delegan responsabilidades y con ello se permite el crecimiento a gran escala de las empresas. Sin este procedimiento, el límite del crecimiento de la empresa serían las fuerzas de su empresario, su capacidad de trasmitir y supervisar órdenes a un tramo de control muy grande. Delegar permite al empresario o al director general mantener un tramo de control manejable, que puede desempeñar eficientemente y donde él ya no supervisa las tareas directamente, sino a aquellos que han delegado a su vez tareas y su supervisión. Supervisa resultados y deja a otros supervisar tareas.

¿Qué pasa cuando el directivo puede dar las órdenes directamente, a todo el personal, en tiempo real, sin distorsiones, gracias a que dispone de la tecnología de redes sociales? ¿Qué pasa cuando, gracias a las diversas tecnologías de manejo de información y de control integrado de las empresas (ERP por ejemplo)  el directivo puede recoger la información de los resultados directamente, sin pasar por el filtro de sus subordinados? Esto claramente suena como el sueño de muchos empresarios; ahorros en tiempo, en errores, en el costo de la estructura de personal dedicada a hacer posible la delegación y supervisión de las tareas. Ciertamente, es tentador. Y, gracias a la tecnología, esto es cada día más posible.

Desde luego, no es algo sin consecuencias. Hay inconvenientes en aspectos de seguridad, aspectos sociales graves por el desempleo de personal muy capacitado, deshumanización de la organización y, paradójicamente, facilitar lo que se ha dado en llamar la "delegación hacia arriba". Cuando el directivo aceptó su comunicación en forma directa y cotidiana a todo el personal, se abre la puerta a que el personal le pase a su directivo las decisiones que deberían estar tomando o que, en una estructura tradicional, hubiera tomado la gerencia media.

Claramente, es una situación en la que los aspectos negativos y los positivos deben ser sopesados cuidadosamente; los riesgos no son menores. Sin embargo, creo que hay un término medio, una posibilidad de mejorar la comunicación interna de la organización, mediante la tecnología de redes sociales. No estoy hablando de que cada trabajador en todos los niveles tenga siempre su teléfono inteligente y lo esté contestando todo el tiempo; fácilmente se volvería posible el abuso. Pero seguramente se pueden encontrar usos productivos de esta tecnología y de los conceptos que involucran. Se puede pensar en usar las redes sociales o aprovechar los conceptos de estas (brevedad, inmediatez, posibilidad de transmitir imágenes) para asegurar la comunicación directa del director general con cada uno de los miembros de la empresa, en términos que involucran a toda la organización, donde no se quiere correr el riesgo de distorsiones, en anuncios de tipo general, en acciones de desarrollo de la cultura organizacional.

Un concepto nuevo, que hay que verlo en Cuenta Larga, ver sus posibilidades y sus consecuencias en el largo plazo. Estoy seguro que, si volvemos a tocar el tema dentro de tres años, habremos encontrado desarrollos inesperados en la administración de empresas, mediante el uso de esta tecnología.

jueves, 14 de julio de 2011

Cuenta Larga

Aún antes de los mayas, en Mesoamérica se inventó un sistema de numeración vigesimal que posteriormente se aplicó al calendario. Este sistema generó dos maneras de llevar el tiempo: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.

Desgraciadamente, este concepto del tiempo no ha trascendido a nuestra cultura, sobre todo en las culturas de negocios y de la administración pública. Tenemos una administración de cuenta corta, en la que planeamos, en el mejor de los casos, en términos de un año. Para muchos empresarios, su cuenta corta llega hasta el próximo día de pago de la nómina y su cuenta larga llega hasta el cierre del ejercicio fiscal. Para muchos administradores públicos su cuenta corta llega hasta el cierre de la próxima edición de los diarios o de los semanarios y su cuenta larga llega hasta la fecha de las próximas elecciones.

Esto significa que tenemos casi siempre planeaciones y administraciones fundamentalmente tácticas. Nos cuesta mucho trabajo pensar en términos estratégicos y las consecuencias están a la vista. Empresas y empresarios de visión corta, que planean en términos de semanas, cuando deberían tener una visión de lustros o décadas. Una administración pública que piensa en términos de un sexenio que se va acortando conforme va transcurriendo su mandato, cuando deberían pensar en términos de décadas o de generaciones, como debería ocurrir en las áreas de educación y de salud.

No es manera de conducir un país o una empresa. No, no estoy diciendo que planeemos a trescientos años. Lo que sí digo es que tenemos que salirnos de nuestra cuenta corta, cualquiera que esta sea, y que reflexionemos en las consecuencias a largo plazo de nuestras estrategias. Porque, frecuentemente, las soluciones que dan resultados a corto plazo, con frecuencia generan malas consecuencias a largo plazo.

Este es el propósito del blog Cuenta Larga. En él se tratará de proponer, exponer y, espero, debatir pensamientos, escenarios y  juicios de Cuenta Larga. Sí, estoy consciente de que los estoy invitando a especular y a hacer propuestas que pueden fallar. Pero no hay remedio; el largo plazo no tiene palabra de honor. Pero el pasado no tiene porqué repetirse y cuando Usted está haciendo su estrategia en Cuenta Corta, sus probabilidades de quedarse… bueno, corto, son muchas.

¿Se anima?  ¿Quiere arriesgarse a dejar nuestro cómodo mundo de la miopía administrativa y asomarse al mundo de los grandes riesgos? Si es así, acompáñeme en este blog y nos divertiremos mucho juntos.

Bienvenidos

Este blog es un hermano menor de Cartas a Estrategas  http://cartasaestrategas.blogspot.com/. 

Su propósito es hacer comentarios breves sobre noticias de negocios o artículos interesantes que podrían tener un impacto estratégico. A diferencia de Cartas a Estrategas, que trata temas estratégicos y la metodología de formulación de la estrategia, este es un blog orientado al comentario de temas de impacto social y empresarial y sus consecuencias a largo plazo. La idea es proponer temas a discusión y crear conjuntamente análisis de escenarios y opciones para la Planeación a Largo Plazo.

Los invito a entrar en una dinámica de reflexionar y aportar su visión con una comunidad de personas que no están conformes con los análisis de corto plazo que, frecuentemente, encontramos en los análisis que los medios de comunicación suelen proponernos. Lo invito a enriquecer el análisis estratégico de los administradores y mejorar a nuestra sociedad de este modo.
¡Aquí lo esperamos!