¿Porqué Cuenta Larga?

¿Porqué cuenta Larga? Los mayas tuvieron dos maneras de llevar el calendario: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.

Las organizaciones deberían tomar en cuenta esta filosofía. Hay decisiones de corto plazo (Cuenta Corta) y de largo plazo (Cuenta Larga). Este blog está orientado a las situaciones de largo plazo y su influencia en las organizaciones
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viernes, 14 de noviembre de 2025

¿Una paz alcanzable?

A raíz de dos asesinatos de alto impacto en el Estado de Michoacán, se han propuesto diferentes soluciones. Destaca el anuncio del gobierno de un Plan para la Paz y la Justicia en Michoacán. Ante esto, hay reacciones a favor y en contra . Será interesante ver cuál es la reacción del ciudadano sin partido, y cuál sería deseable, en todo caso. Hay cosas buenas en la propuesta. Claramente, no es un plan perfecto, pero tiene aspectos positivos. De hecho, muchos Estados quisieran tener ese mismo trato. Pero hay también otras cosas que se podrían mejorar. Los puntos centrales del plan tienen que ver con gasto social, educación e inversión pública. Buenas propuestas, pero, en general, son medidas que tendrán resultados a largo plazo. La mejora en las condiciones de vida y el desarrollo económico, en contadas ocasiones ocurren rápidamente. Probablemente se necesiten varios sexenios para lograr que Michoacán tenga un nivel de vida e igualdad de oportunidades, similar al de las zonas más desarrolladas de México. Otros aspectos, como educación y desarrollo ciudadano, son asuntos vitales, necesarios, pero que darán resultados a largo plazo. Para el corto plazo, el plan es insuficiente de varias maneras. Hay puntos que no se cubren, y que son fundamentales. Por ejemplo: reducir la impunidad, que es un problema nacional, que no se atiende con propuestas concretas en el plan citado. Se requiere un desarrollo importante de la policía judicial estatal y de las policías locales que escasamente se menciona. Eso sí, se agrega más fuerza militar, tanto de la Guardia Nacional como de la Secretaría de la Defensa. Y se habla de la necesidad de coordinar a las fuerzas públicas. Sí, hay cosas que pueden funcionar y son relevantes. Pero también es muy importante proponer cómo mejorar los aspectos que se están dejando pendientes. Sobre todo, en el corto plazo, es importantísimo que se reduzca la polarización que existe en la Sociedad, en todo el país y en todos los Estados. Para esto no hay ninguna propuesta. Mientras unos ataquen y otros traten de defenderse agrediendo a sus contrincantes, no llegaremos a una paz sostenible y duradera. ¿En dónde podría actuar el ciudadano sin partido? Es importante que haya una reacción. La polarización no se da solo en la casta política. Muchas veces el ciudadano contribuye, difundiendo y haciendo virales los ataques a funcionarios actuales o de gobiernos anteriores. Es difícil creer que así, haya una paz duradera. Hay que dejar de atacar y en cambio proponer. La polarización, ha sido totalmente inútil. No se ha ganado nada con las críticas a las propuestas del gobierno ni tampoco con la defensa a nuestro gobierno atacando a gobiernos anteriores. Hay que enfocarnos en lo que funciona. Es importante que todos, sobre todo la ciudadanía, nos propongamos una moratoria. Comprometernos a no atacar, a no polarizar. Construir un apoyo mutuo, conocimiento y empatía entre los distintos sectores de la población. ¿Qué no es fácil? Por supuesto. Los ciudadanos no nos hemos dado cuenta de que los ataques, desde todos los lados, han sido inútiles. Es hora de que cambiemos de táctica: proponer en lugar de atacar. Y no sentirnos atacados cuando otros tengan propuestas diferentes. La responsabilidad de construir la paz no es solo del gobierno. ¿Estamos los ciudadanos sin partido a la altura para enfrentar este reto? ¿Qué podríamos hacer? Eso es tema para otro artículo.

domingo, 9 de junio de 2024

Los grandes asuntos

 Una vez que terminemos esta época de discusiones y demandas en los tribunales electorales, valdría la pena analizar algunos conceptos que, en mi opinión, se quedaron pendientes, tanto en las discusiones, en los debates, como en la mercadotecnia política de los partidos. Cuestiones a las que podríamos llamarles las grandes materias, los temas nacionales, que requieren de un trabajo muy complejo. Son diferentes de lo que se ha presentado en los planes de gobierno, que normalmente se tratan de puntos tácticos. Se trata de asuntos de largo plazo, de muy largo plazo, más allá de sexenios. Algunos de ellos, tal vez, ocupando casi una generación.

Que, por otra parte, no depende nada más del gobierno, sino que tienen mucho que ver con la colaboración, el manejo que hace la población, los ciudadanos. Materias que, por regla general, no son muy apetecibles para los políticos por varias razones. Una de ellas es porque el plazo es muy largo y, a los partidos les interesa, normalmente, mostrar resultados dentro de un sexenio, en su periodo de gobierno.

Y, por otro lado, porque se requiere participación muy completa de la ciudadanía, lo que tiende a despartidizar esos temas y, por lo tanto, tampoco se pueden presentar como los grandes resultados de esos grupos. Esa es la dificultad. Desgraciadamente, muchos de ellos se han quedado pendientes. 

Se podría decir que algunas de estas cuestiones son las siguientes, no necesariamente en este orden: 

Educación: El punto donde estamos dando resultados bastante malos. Tenemos el lugar más bajo en los países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Estar en último lugar en ese grupo quiere decir que no estamos al nivel de nuestros socios comerciales, de aquellos con quienes necesitamos estar compitiendo y colaborando frecuentemente. Y habrá países que, sin estar dentro de la OCDE, tienen mejores resultados que nosotros en este punto.

Un objetivo de muy largo plazo. Si consideramos la enseñanza preescolar, primaria, media, media superior y licenciatura, los niños que inicien preescolar en el 2024, se estarán graduando de licenciatura en el 2043. Y si se empieza desde ahora a mejorar la enseñanza, para entonces tendremos los primeros graduados de alto nivel, como los que requerirá la economía mundial. Claro que podremos avanzar más rápidamente, mediante una verdadera cruzada de educación remedial. El tema es donde encontrar suficientes profesores para ese propósito. Probablemente, habría que recontratar una cantidad importante de profesores jubilados. Considerando, además, la necesidad de motivación masiva para los educandos y el apoyo de los padres de familia. Algo que se ha descuidado por décadas y que requiere de un apoyo nacional, tanto de los padres de familia como los profesores, para poder ponernos al día en este tema.

 

Estado de derecho: Otro cambio de cultura, sobre todo, en el aspecto jurídico, donde normalmente los mexicanos somos bastante ignorantes. Tal vez porque no sentimos que las leyes reflejan nuestras costumbres ni anhelos. Porque no nos ha interesado saber cómo se manejan estas cosas. Y de ahí la impunidad. Algo que se discute mucho, que se habla, pero que, de fondo, no tiene cambios. En buena parte porque a la población no le interesa o no le afecta de una manera tan directa. Y, claro, no es que no se trabaje creando nuevas leyes y mayores penalidades. Pero sin que se invierta en reducir la ilegalidad.

Tenemos una tasa enorme de impunidad: hay quienes dicen que solo el 1 % de los crímenes cometidos, verdaderamente se castigan. Lo cual, a su vez, es algo de dudar. Si, por definición: no hay demandas penales, malamente se pueden tener estadísticas de cuánto se sanciona.

La generación y distribución de riqueza. Un tema que se ha manoseado mucho, en buena parte por razones ideológicas. Hay ideas preconcebidas sobre si la riqueza es buena o es mala, y cómo lograr su distribución, no solo equitativa sino, además, que no dañe la creación de riqueza. Pero, algunos dicen: si se genera riqueza, hay necesidad de concentrarla en unas cuantas manos. Mientras que otros opinan que, para realmente poder tener una distribución justa de la riqueza, se deben tener empresas no lucrativas o estatales, aunque no compitan internacionalmente.

Y no son los únicos temas. Regresar a la enseñanza del civismo, como una base de la salud de la sociedad. Enfrentar el cambio climático, donde no estamos cumpliendo con nuestros compromisos con la comunidad mundial. El gravísimo punto del manejo del agua, reconociendo que somos un país de clima semiárido, que requerimos tener cambios tecnológicos y culturales para aprender a vivir con un mínimo desperdicio de este recurso, sin contar con que se requerirán décadas para remediar el desperdicio por fugas que, algunos dicen, es del 50 % del líquido que llega a las poblaciones. Además, considerando que buena parte, mucha agua no está en condiciones potables.

Lo central es que estos asuntos rebasan las capacidades de los gobiernos. Se requiere un fuerte empuje de la sociedad, la creación de sociedades intermedias y lograr una cooperación eficaz entre conciudadanos. Que no todo puede, ni debe, estar en manos de los gobiernos.

Antonio Maza Pereda

domingo, 16 de agosto de 2015

La quiebra del sistema educativo

Una revisión somera de los resultados de la prueba PLANEA (Plan Nacional para la Evaluación de la Educación)   da resultados más preocupantes que los que han atraído la atención de los medios: la “devaluación hormiga” del peso, la caída del precio del petróleo, la fuga de Joaquín Guzmán o los desfiguros de algunos personajes famosos.

El hecho de que, en promedio, solo el 12.2% de los egresados de preparatoria aprobaron en comprensión de la lectura y solo el 6.4% aprobaron en matemáticas, nos debería tener muy preocupados. A corto y mediano plazo, no se puede ser competitivo como país, con estos resultados. A largo plazo, significa la profundización de la pobreza. Y estos son, recordemos, los egresados de bachillerato. Los mismos que piden, ¡exigen!, que los admitan a las universidades de forma automática. Y luego nos asombra la baja eficiencia terminal de las universidades. Y luego nos extraña que los mejores egresados de las mismas requieran hasta dos años de re-entrenamiento cuando los contratan las empresas  de clase mundial que operan en México.

Algunos datos por Estado de la evaluación son interesantes y sorprendentes. Puebla y Durango, que no son precisamente de los estados más ricos del País, están entre los cinco primeros lugares en estas evaluaciones. Y el Distrito Federal, en el último lugar en matemáticas y entre los cinco peores en lectura, a pesar de ser una de las entidades federativas con mayor presupuesto y de que no tiene las  interrupciones de clases que padecen los estados dominados por los maestros de la CENTE. De hecho, el DF califica peor en ambas pruebas que Oaxaca.

Si, por supuesto, estos son argumentos a favor de la Reforma Educativa. Evaluar a los profesores es un primer paso, pero en sí, solo es el principio. De ahí sigue  una re capacitación masiva de todo el profesorado, misma de la que nadie ha hablado. Porque no se resuelve el tema despidiendo maestros. En primer lugar, por justicia: ellos no tienen la culpa de que no hayan sido debidamente capacitados. Y en segundo lugar, porque no hay muchos maestros altamente capacitados y desempleados que vengan a sustituir a los maestros que no aprueben su evaluación. Aun cuando solo el 10% o 20% fueran rechazados.

Pero eso no resuelve el problema de una parte importante de la población económicamente activa, que ya egresó de las escuelas y que ha sido deficientemente capacitada. Porque este desastre educativo no ocurrió en este año; solo se midió hasta ahora. Esto es el fruto de décadas de descuido de la educación y, muy probablemente, si esta evaluación se hubiera hecha hace una década, los resultados hubieran sido iguales o peores.

¿Qué vamos a hacer, como país, para volver a capacitar en esas habilidades clave a la población que ya egresó de las escuelas? ¿Podemos conformarnos con esa situación y esperar a que dentro de 12 años, los egresados de bachillerato, con mejores profesores, ya tengan un nivel decente de lectura y matemáticas? Y conste que estoy siendo optimista: esto supondría que los maestros quedaran capacitados el año próximo.

Esto requiere de un pacto nacional, de una gran alianza de todos los sectores y de todas las tendencias políticas. Un gran proyecto para capacitar masivamente a la población en la comprensión de la lectura y, posiblemente, la comprensión de la palabra hablada. Y, por supuesto, en los conceptos fundamentales de la aritmética y las bases de matemáticas. Será caro y doloroso. Igual que es el rescate de una empresa en quiebra, pero no hay soluciones fáciles ni baratas a problemas crónicos.


Claro, no faltarán los que dirán que esto no hace falta. Son los mismos a los que les conviene la ignorancia masiva, porque hace a la gente fácil de manipular. Porque le conviene a sus intereses políticos, económicos o religiosos. Pero, para el interés general de la Nación, si queremos detener a largo plazo el crecimiento de la pobreza, si queremos prosperar en un mundo cada vez más globalizado y cada vez mejor capacitado, si queremos dejar de  competir pagando bajos salarios,  no hay otros caminos.

sábado, 20 de junio de 2015

La evaluación de los docentes: de nuevo, el conflicto.

Debo reconocer que en este tema no puedo ser imparcial. Mi abuela fue maestra rural. Varias de mis primas y mis hermanos son o han sido maestros. Yo empecé a dar clases a los 18 años, y hasta la fecha sigo siendo profesor; siempre de tiempo parcial. De modo que usted, estimado lector o lectora, debe considerar que tengo un sesgo a favor de los profesores.
No estoy de acuerdo, sin embargo, con los métodos que están usando algunos docentes. No puedo estar de acuerdo con la violencia, no puedo estar de acuerdo con usar la suspensión de clases como método de presión. El interés primordial de la nación son sus niños;  su salud y educación son las necesidades fundamentales que hay que atender de la mejor manera posible.
Creo, sin embargo, que la Reforma Educativa fue desarrollada sobre las rodillas, sin un conocimiento profundo de las realidades del profesorado en nuestro país, y sin tomar en cuenta opiniones calificadas de quienes imparten educación y de las familias, quienes les confían a sus hijos.
Creo que es bastante obvio que hay que evaluar la educación. Yo puedo dar testimonio de qué, a lo largo de los años, los alumnos que me llegan vienen cada vez menos preparados incluso en las habilidades básicas, por ejemplo de la aritmética, de la comprensión de la lectura, y hasta en conceptos tan fundamentales como el concepto de cantidad. Y eso no es casual. Yo reconozco en  mis alumnos mucho esfuerzo y constancia; pero claramente estos conceptos básicos y los hábitos que facilitan el aprendizaje nunca les fueron impartidos de la manera correcta. Creo, por lo tanto, que hay que evaluar la educación. Pero no sólo a los docentes: hay que evaluar en primer lugar a quienes administran de educación pública de este país: los secretarios de educación federales y estatales. A quienes diseñan los planes de estudio. También a la estructura de la Secretaría de Educación Pública. Inspectores, directores de área, directores de las escuelas. Y, por supuesto, a profesores y alumnos. En algún momento se decidió que los alumnos tendrían pase automático al siguiente año escolar, con lo cual se dio un fuerte golpe a la calidad de los egresados.
Hoy se pretende evaluar únicamente a los maestros. Y cabría hacer muchas preguntas. ¿Cómo exigirles un alto nivel de competencia cuando se les impartieron clases en las Escuelas Normales y Universidades Pedagógicas con un nivel deficiente de enseñanza? ¿Cómo esperar que el profesor se mantenga actualizado, cuando no se le paga de manera que pueda sostenerse de modo decoroso y tiene que tener dos plazas o un trabajo adicional para que el ingreso le alcance?
 Y, tal vez, la pregunta más importante: ¿para qué se está evaluando? Si escuchamos las declaraciones de los altos funcionarios del sistema educativo y de algunas ONGs dedicadas al asunto, parecería que el objeto de estas evaluaciones es cesar a los profesores que no las aprueben. Con lo cual, como era de esperarse, se ha provocado el temor y enojo de muchos maestros que ven en riesgo su medio de subsistencia.   El asunto es que no hay modo  real de cumplir esta amenaza. Se supone (y todavía no hay una certeza, aunque parezca absurdo) que tenemos más de 1 millón de maestros en las escuelas públicas. Supongamos que solamente el 20% fallara en las evaluaciones, lo cual sería un verdadero triunfo. ¿Dónde están 200,000 profesores preparados, de alta calidad y sin empleo, disponibles para llenar todas las plazas que dejarán desocupadas esos profesores ineptos? Simplemente, no los hay. Tristemente, y no sólo en este aspecto, las autoridades educativas tanto del sector público como el sector privado, han partido del concepto de que el profesor es una pieza intercambiable, abundantemente disponible en el mercado,  y que siempre habrá una gran oferta de profesores disponibles. La realidad nos demuestra que muchas de las plazas vacantes han sido llenadas mediante el pluriempleo de los profesores.
Por supuesto que hay una opción, pero no se ha hecho pública de una manera suficientemente clara. Ver a la evaluación como un sistema para ubicar el nivel de competencia del profesor. Una vez ejecutada esa ubicación,  diseñar los programas de actualización que sean necesarios para que los profesores verdaderamente se pongan al día. Posteriormente volver evaluar, encontrar las lagunas que hayan quedado en esta recapacitación, y volver evaluar.   Claro, podríamos encontramos a un plomero o un lechero que compraron la plaza y que, no importa qué cantidad de capacitación se le dé, nunca llegarán a estar en el nivel necesario. Pero no es el caso de la mayoría de los profesores.
 Por supuesto, también es necesario emprender una revisión a fondo de la estructura de educación pública y, aunque algunos le moleste, también a la educación privada. La estructura no es todo, pero una estructura deficiente, con liderazgos improvisados, tampoco es la más conducente para que haya una alta calidad de la enseñanza. Y, finalmente, también es importante la capacitación de los padres de familia para que puedan acompañar, motivar y, dado el caso, presionar a los alumnos para que logren resultados superiores. Esto, me dicen, es el secreto de los excelentes resultados de los alumnos en Corea, Japón y China. El alumno no existe en el vacío, existe en el seno familiar. Nosotros, padres de familia, también debemos hacer nuestra parte para que los hijos sean exitosos en su educación formal. Y de esto, ni una palabra en la tan mencionada Reforma Educativa.
Tal parece, y no quiero pecar de suspicaz,  que hay algunos que hacen como que impulsan la Reforma, pero que con sus declaraciones públicas, y sus acciones sólo han logrado exacerbar el problema. Hay que reconocer que aquí ha habido toda clase de intereses. Intereses políticos, la compra de la paz a corto plazo a través de dar grandes cantidades de dinero a los líderes magisteriales, e incluso un cierto sector de la sociedad a la que le ha convenido que la población tenga una educación formal de baja calidad. Sin duda, ha habido a quienes les ha convenido que nuestra población se mantenga en la ignorancia. Y tal parece que algunos sectores autonombrados "progresistas" pretenden con sus tácticas de negar muchas horas de educación a los niños, lograr que la población siga en la ignorancia.
 Yo creo que es  el momento de  hacer una sana autocrítica. Reconocer que hay cosas que modificar en la Reforma Educativa. Reconocer que se requerirá más de una Reforma y que tal vez necesitemos de un criterio general y varios pasos sucesivos de implementación, para aprender de los errores, e ir mejorando el proceso. Incorporar a los profesores y a los padres de familia de una manera pública y masiva en la discusión, no solo  de la Reforma en sí, sino del concepto de educación que este país requiere. Crear grandes metas nacionales para alcanzar niveles suficientes de educación,  como la mayoría de los países están planeando en este momento. Nuestros hijos no merecen menos. Y, para los que ya no alcanzaremos un sistema educativo reformado, hay que llevar a cabo una gran campaña de re alfabetización, de adquisición de habilidades básicas numéricas, lógicas y de análisis, de estudio y auto capacitación. Porque no podemos conformarnos con que los que ya no alcanzaron la Reforma se queden sin las habilidades mínimas para ser productivos en esta Sociedad.

Y, no menos importante, tenemos que aumentar el aprecio social por los maestros. No deben ser los profesionales peor pagados del país. No pueden ser usados como piezas intercambiables de bajo costo. Hay que apoyarlos, hacerlos crecer, sin tratarlos como villanos pero tampoco como víctimas. Tratarlos como la piedra fundamental que son para nuestra Sociedad. Como adultos. Como los seres pensantes que ayudan a que nuestros hijos sepan pensar.

domingo, 11 de enero de 2015

Escenarios para la Administración Peña Nieto 2015-2018


 Como ya comenté en un blog anterior (http://bit.ly/1AxsEvl), los escenarios hablan de posibilidades, no de probabilidades. Desde ese punto de vista hay muchas posibilidades para lo que resta de la Administración Peña Nieto, por lo que aquí se comentarán los que pudieran tener un impacto mayor.
Las variables que moverán el escenario de los próximos cuatro años, en mi opinión, serán las siguientes:

·        -      Resultados de las elecciones federales del 2015;  consolidación de la posición priista en el Congreso y gubernaturas  o su deterioro.
·         -     Mejora de la economía mundial, y en particular la de los Estados Unidos; de manera rápida o de manera lenta. Sin duda, más pronto o más tarde la economía mundial mejorará, pero no forzosamente en este período.
·         -     Para México, la implementación exitosa de las Reformas Estructurales o, en todo caso, el fracaso total o parcial de dichas reformas
·        -      recuperación de la confianza ciudadana en general y de los inversionistas en particular respecto a la Administración  Peña Nieto, o en otro caso la no recuperación de dicha confianza
·       -       El estancamiento de los precios del petróleo en niveles bajos o una recuperación a niveles cercanos a los que se tuvieron en el 2014. Eso dependerá del nivel de autosuficiencia energética de los Estados Unidos, que les permita dejar de importar o incluso exportar petróleo y sus productos.

Como pueden ver se trata de variables, no de eventos que se cumplen o no se cumplen. Las variables podrían cumplirse parcialmente o irse a alguno de los extremos.
Las consecuencias de la combinación de estas variables son las que nos marcan posibles situaciones que generan  escenarios. Las consecuencias serían las siguientes:

Si las elecciones próximas resultan favorables a la actual administración, y se logra recuperar la confianza pública o, al menos, la posibilidad de lograr concertaciones eficaces, el actual gobierno tendrá una amplia libertad para su toma de decisiones. Por el contrario, si esas elecciones les resultan desfavorables y además se da un fraccionamiento de los partidos principales y se mantiene la pérdida de confianza en las fuerzas políticas, los grados de libertad de la Administración Peña Nieto serían muy pocos.

Por otro lado, si hay una mejora de la economía mundial, y en particular la de nuestro socio comercial principal, los Estados Unidos, y además se logra una implementación exitosa de las Reformas Estructurales, se abrirán muchas oportunidades y habrá entusiasmo y decisión para invertir, no sólo en inversión fija sino también en todo lo necesario para el capital de trabajo y el desarrollo del capital humano. Por otro lado, si la economía mundial y la de Estados Unidos se estancan y las Reformas Estructurales no se pueden implementar plenamente y exitosamente, se reducirá mucho el entusiasmo y la decisión para invertir tanto los capitales nacionales como los capitales extranjeros que pudieran empujar el desarrollo de nuestra economía.

Reconozco que estoy haciendo una simplificación; pero es una simplificación que nos podría permitir reflexionar sobre los posibles impactos que las combinaciones de estas consecuencias podrían tener para nuestro país.

Si se da la combinación de: amplia libertad de la Administración Peña Nieto con un fuerte entusiasmo de los inversionistas, sería el escenario Sueño Dorado de esta administración. Se daría un fuerte crecimiento económico, aumentaría el empleo, sobre todo el bien pagado, se desarrollaría la economía en nuevas áreas y, en caso de haber una mejora importante de la economía mundial, se aprovecharían plenamente nuevas oportunidades. En este escenario, el efecto regresivo de los precios bajos del petróleo, tendría un impacto mucho menor. Claramente, aumentaría el costo de la mano de obra, sobre todo la calificada y habría un déficit de personal directivo de alto nivel, por lo que su costo también se elevaría. Estos aumentos harían mejorar la fortaleza del mercado interno y permitirían entrar en un círculo virtuoso donde el motor de la economía, por primera vez en la historia, sería el mercado interno.

Si se da la combinación de una libertad limitada de la Administración Peña Nieto, con un gran entusiasmo de los inversionistas, posiblemente se dé un estancamiento, con crecimientos económicos mediocres, que apenas permitan conservar el poder adquisitivo de la población en los niveles actuales. Ese escenario sería: 2014 una y otra vez. No sólo tendríamos un estancamiento económico, muy posiblemente seguiría el deterioro de las fuerzas políticas, las cuales acumularían cada vez mayor descontento de la población. Si las elecciones resultan en una fragmentación de las principales minorías que hoy tenemos en el Congreso, tendríamos una atomización de la clase política y una suerte de acusaciones recíprocas al interior de los partidos que hayan perdido sus posiciones. Y, por supuesto, más obstáculos para implementar las Reformas Estructurales. Bajo estas condiciones, los inversionistas extranjeros buscarían otras oportunidades, y posiblemente a los inversionistas nacionales se les irían oportunidades en las economías que estén recuperándose.

Si se diera la combinación de una amplia libertad de la Administración Peña Nieto, pero combinada con falta de inversión, nos encontraríamos en un escenario Gobierno como motor de la economía. En este escenario, se desarrollarían rápidamente negocios que dependen de la inversión gubernamental pero, desgraciadamente, la inversión de los gobiernos, y no solamente en México, ha mostrado que sólo puede activar la economía a corto plazo, mientras se da la obra pública. Esto genera un empleo de corto plazo y generalmente mal pagado. No quiere decir que no pueda haber excepciones, pero en general los gobiernos han demostrado que no son buenos generadores de riqueza y sólo de una manera muy limitada distribuidores de la misma. En este escenario se fortalecería el " capitalismo de cuates". Es muy posible que esto nos llevara a crear barreras para la competencia y también aumentarían los impuestos, dado que el crecimiento económico dependería del presupuesto gubernamental. Eso lo podría llevar a cabo una administración que tenga mayoría en el Congreso y grandes capacidades de concertación con otras fuerzas políticas, aparte de tener una gran confianza de la ciudadanía.

Finalmente, el cuarto escenario es uno donde no hay entusiasmo por la inversión y el gobierno no tiene muchos grados de libertad: un escenario de Implosión, donde la economía se contrae, el gobierno no tiene fuerza suficiente para modificar las situaciones adversas, muy probablemente con fuga de capitales  e inversiones mínimas, únicamente de mantenimiento, así como un aumento de desempleo o de puestos de trabajo mal pagados. Desgraciadamente, en un escenario así los únicos motores de la economía serían los ingresos procedentes de las remesas de los emigrados, del sector informal (único que estaría generando empresas y empleos), y los ingresos procedentes del narcotráfico.

Cuatro escenarios, todos ellos posibles. Sueño dorado, 2014 una y otra vez, gobierno como motor de la economía, e implosión. Todos posibles; habrá que ver cuáles son los que se van dando.  En el corto plazo, lo  único que se resolverá será, mediante las elecciones y las acciones del gobierno y fuerzas políticas,  recuperar la confianza del electorado y poder generar suficientes grados de libertad a esta administración. O que no lo logren. También puede ocurrir mezcla de esos  escenarios o se presente cumplimiento parcial de algunos de los mismos.

Con esta reflexión podemos pensar en planes alternos, en el modo como debemos tener meditadas diferentes eventualidades. De poco nos sirve pensar en un escenario único, sea positivo o negativo.
¿Y nosotros, Ciudadanía? Hay cosas en estos escenarios que escapan de nuestras posibilidades. Pero lo que si podemos es evitar darles “cheques en blanco” a las distintas fuerzas políticas y asegurarles que nuestra confianza y nuestro apoyo dependerá de los hechos, no de la mercadotecnia política, del número de spots, los kilómetros de pasacalles y los pomposos discursos. Dependerá de sus hechos, los duros y fríos hechos.

lunes, 24 de noviembre de 2014

De regreso

Hace tres años que dejé de publicar este Blog, salvo por un artículo sobre Salarios Mínimos que publiqué este año.
Este 2014 ha sido un año terrible, "annus horribilis", como dicen los latinos. Un año en el que hemos visto mucho y malo, océanos de tinta y abismos de declaraciones. Pero, para variar, casi todo en "Cuenta Corta". Algo  he publicado sobre los acontecimientos de Septiembre de 2014 a la fecha, algo en tono de Cuenta Larga. Algunos me han dicho, y tienen razón, que algunos de esos artículos tienen sentido en términos de Largo Plazo y que debería reeditarlos para este Blog. Y aquí, con gusto, obedezco.

En los próximos días iré subiendo cuatro o cinco artículos ya publicados y es mi propósito seguir dando vida a una nueva etapa de este Blog. Ojalá me acompañen en esta aventura.

Un abrazo

Antonio Maza Pereda

sábado, 17 de septiembre de 2011

Jubilados y Economía


Una tendencia que se hace cada vez más acusada es el efecto que está teniendo en la economía de muchas naciones el gran número de personas que llegan a la edad de retiro. Es el caso de las economías europeas, la japonesa, y en menor medida la de los Estados Unidos. Esas economías en el siglo pasado trataron desarrollar lo que se llamó "el Estado beneficencia", con la oferta del cuidado "de la cuna a la tumba" a cargo del Estado. Varias décadas después empiezan a verse resultados no previstos de estas políticas.

Por un lado, en muchos de estos países los recursos para pagar un la jubilación de los ciudadanos que llegan a la edad de retiro están resultando insuficientes. No hay dinero con que pagar; los sistemas de seguridad social prácticamente en todos esos países están en quiebra. Sólo hay algunas opciones: aumentar los impuestos a una población económicamente activa cada vez menor en proporción, o alargar la edad de retiro de los 65 a los 68 o 70 años.

No sólo eso: en muchos países desarrollados y, por supuesto,  en los no desarrollados las personas que llegan a la edad de retiro se encuentran con que sus ingresos son insuficientes para sostenerse y, por lo tanto, buscan otros empleos, tratan de poner algún tipo de negocio, cualquier cosa menos retirarse.

Esto genera presiones sociales muy fuertes. Al no retirarse los ancianos, aumentan los desempleados jóvenes. Simplemente, no hay huecos que ocupar y se limita fuertemente la movilidad social. Por otro lado, los jubilados que buscan un nuevo trabajo se ven forzados a aceptar salarios más bajos de los que corresponderían a sus capacidades, con lo cual se abarata en conjunto el mercado de trabajo.

De esto hay muchos ejemplos. Por ejemplo, muchas empresas están empleando a representantes de ventas retirados, dispuestos a trabajar sin prestaciones y con horarios recortados con tal de tener un ingreso adicional para complementar sus pensiones de retiro. Obviamente, esto significa menos empleo de jóvenes en ese tipo de trabajo y, si es que encuentran trabajo, lo encontrarán en condiciones menos lucrativas de las que se ofrecían hace unos cuantos años.

Como seguramente usted ya se está dando cuenta, este no es un problema únicamente de los países desarrollados; por supuesto se está dando ya en países de desarrollo medio e incluso en los no desarrollados. Quienes diseñaron los sistemas de seguridad social no tomaron en cuenta el efecto de las campañas para reducir el crecimiento de la población. Vieron las cosas a corto plazo. Cuando se crearon estos sistemas, la pirámide poblacional era de tal manera que por cada retirado había 40 o 50 personas en edad laboral. Con recaudar un 2% del salario las personas, era suficiente para poder sostener a los jubilados. Pero ahora, cuando en Europa y Japón hay un jubilado por cada cuatro o cinco personas en edad laboral, las cuentas simplemente no dan. Típico resultado del análisis de Cuenta Corta. Ahora, muchas décadas después, la solución no es clara.

Claramente hay un  límite a lo que se puede seguir cargando a los contribuyentes quienes, por otro lado, son cada vez menos y cargan con el peso de sostener a desempleados, a los jubilados y a los "ninis”.  La solución es de largo plazo: los países desarrollados deben contribuir a que las economías de los países de grado medio y bajo desarrollo se mejoren sustancialmente. Estrictamente, no hay otra solución viable. A corto plazo, las medidas que se proponen no pueden sostenerse por mucho tiempo; son soluciones que sólo pueden usarse una sola vez, como la ampliación de la edad de retiro. No puede seguir ampliándose indefinidamente. O los aumentos en los impuestos: tampoco puede seguir incrementándolos indefinidamente. La capacitación de los jóvenes claramente ayuda, pero no genera por sí sola nuevos puestos de empleo.

¿Será que nos encaminamos a una era de austeridad? Probablemente no sea la solución: al reducir el consumo de los países desarrollados, todas las economías mundiales sufrirían. ¿Será posible mejorar la distribución de la riqueza rápidamente, de manera de que se generen capacidad de ahorro y gasto entre quienes hoy en día sólo tienen la posibilidad de una economía de subsistencia? No son soluciones fáciles. Por muchos años pospusimos una decisión con efectos de largo plazo; hoy esas decisiones pospuestas se han convertido en una crisis en ciernes, difícil de solucionar en parte porque no se ha logrado comprender de fondo y porque no se está dispuesto a tomar medidas de Cuenta Larga.

jueves, 8 de septiembre de 2011

El fin de las editoriales

Bueno, reconozco que estoy exagerando un poco. Pero no del todo. No, no estoy hablando del final de los libros, aunque hay muchos que ya lo pronostican.  Se dice,  cada vez más,  que la gente ya no lee. Se habla de la crisis de la industria editorial, de la crisis de las librerías pequeñas. Se impone la ley del precio único para los libros, con el objeto de proteger a las pequeñas librerías y, de fondo, también a las editoriales. Todo ello se supone que es para promover la lectura. Yo todavía no alcanzo a entender cómo es que nuestros legisladores piensan que al encarecer los libros la gente los va leer más, pero ese es uno de los misterios de nuestra legislación que posiblemente yo nunca entenderé.

Por otro lado, yo creo que la gente lee más que hace dos décadas, sólo que está leyendo de manera diferente. Es cierto que los libros se leen menos, pero también es cierto que se lee más de otras maneras: artículos, blogs, páginas en Internet, enciclopedias en línea, etc. El negocio de las enciclopedias en papel está en crisis, muchos de los grandes periódicos del mundo están en crisis, pero esto no quiere decir que la gente no esté leyendo, sólo que está leyendo de otras maneras.

La gran diferencia está en la libertad que tienen ahora muchos autores de publicar sin pasar por las editoriales. Se ha establecido un acceso directo entre el lector y el autor, quitando el papel de intermediario que hacían las casas editoriales. Esto, por supuesto, tiene sus ventajas. Muchos autores que no eran publicados porque las casas editoriales pensaban que no darían el volumen de libros suficientes para hacer rentable una edición, ahora pueden publicar una cantidad muy limitada de libros y entregarlos directamente a los usuarios. Un tema muy especializado, que sólo tuviera un público de 100 personas, nunca tendría una oportunidad de publicarse hace dos décadas. Hoy es perfectamente posible. Un escritor que no es famoso, difícilmente va a ser publicado en los periódicos;  en los medios modernos un escritor relativamente desconocido puede llegar directamente a un público que sí le interesa leerlo.

Hay, por supuesto, otros aspectos interesantes. La tecnología de  ”print on demand” permite que una librería pueda imprimir, a un costo razonable y con un margen decente, un solo libro. Esto, por supuesto, cambiaría completamente el concepto de la librería. En vez de ser un vasto depósito de libros, consistiría de computadoras en las cuales se pudieran leer resúmenes de los diferentes libros disponibles en sus bancos de información, y enviar la orden de impresión a una imprenta en la trastienda que, en pocos minutos, podría entregar el libro empastado al cliente. Uno de los enormes costos de la industria editorial, el costo de mantener en inventario a una enorme cantidad de libros por varios años, se evaporaría. Otros impactos no menores, por ejemplo el impacto ecológico se reduciría. Pero, con ese concepto de librería, ¿para qué querríamos tener editoriales? Por no hablar de los libros electrónicos que ya no necesitan librerías.

¿No perderíamos nada con la desaparición de las editoriales? Sí; algo se pierde. Las editoriales tienen un papel importante: se aseguran de que el material publicado es relevante. En el caso de las editoriales académicas y el de las revistas académicas, los comités editoriales y la revisión de pares, aseguran la calidad de lo publicado. Si ellos desaparecieran, dejaríamos de tener un elemento que nos garantizara la relevancia y, hasta cierto punto, la veracidad de lo que se publica. Similarmente, si desaparecieran los periódicos y revistas, cualquiera podría publicar cualquier tipo de falsedad sin que hubiera una compañía que se hiciera responsable, a través de sus comités editoriales, de la ética de lo que se está imprimiendo.

¿Cómo será la industria editorial a largo plazo? Hay muchas fuerzas en movimiento cambiando esta industria. Es muy probable que los autores ganen poder negociador frente a las editoriales. Es muy probable que se tenga una oferta mucho más diversificada de la que hoy tenemos. También es muy probable que el público lector se fragmente de una manera muy importante. No quiero decir que desaparezcan los  “best sellers” , vendiendo millones de libros; lo que seguramente ocurrirá es que tengamos miles de "small sellers” con tirajes sumamente pequeños.  Es muy probable, como consecuencia, que las culturas se fragmenten de manera importante: cuando la población no lea solo un número limitado de periódicos, sino un número muy  grande de publicaciones periódicas, no vea sólo unos cuantos canales de televisión, sino muchos centenares de ellos, no tenga a su disposición solo unos cuantos centenares de revistas, sino millones de artículos disponibles a través del Internet. Cada vez será más difícil tener uniformidad; la diversidad en el conocimiento y en las culturas  será muy amplia. Y, creo yo, para bien.


jueves, 1 de septiembre de 2011

Tecnología y empleo


Conversando recientemente con un consultor mexicano, residente en Estados Unidos y que atiende a empresas muy grandes, me comentó que en muchas partes de ese país las empresas ya se están recuperando o ya se recuperaron de la crisis. Sin embargo, esas empresas no están contratando nuevo personal. Su interpretación, con la que estoy de acuerdo, es que las empresas han invertido en tecnología, no sólo de equipo sino también en los aspectos de métodos y procedimientos, con lo cual ya no requieren de más personal para continuar su crecimiento. Puesto en términos muy técnicos, la producción de una empresa ya no está correlacionada en forma directa con la cantidad de personal que emplea. La tecnología ha roto esa correlación.

¿Es esto algo inevitable? ¿Estamos condenados a tener un desempleo permanente, como el que se ve en Europa, al tener a nuestras empresas cada vez más "tecnologizadas"? Es un tema importante por el modo como influye con la política económica de los países. Hay un dilema en el cual aparentemente siempre perdemos. Si no computarizamos y automatizamos a las empresas, éstas se vuelven poco productivas y se salen del mercado. Si las empresas se automatizan y computarizan, las empresas se salvan pero la economía y el ingreso de las familias, sufren.

No es un dilema nuevo. Cuando en el siglo XIX ocurrió la Revolución Industrial, en efecto fue el desempleo de una gran cantidad de personal y una baja considerable en los salarios de los obreros no especializados, provocando la pobreza de una gran cantidad de personas. Una reliquia de esa época, son los conceptos de Marx y sus seguidores. La solución no fue fácil, ni rápida. Pasó mucho tiempo para que los países que iniciaron la revolución industrial pudieran regresar a un equilibrio entre el capital y el trabajo. Pero la esencia fue la misma: al mecanizar la producción, el resultado inmediato es el desempleo de una gran cantidad de personal.

No hay una solución rápida, de corto plazo, para este tema. Inevitablemente, las empresas, sus procesos y métodos se volverán cada vez más eficientes y automatizados. Lo cual, dicho crudamente, generará mayor desempleo. ¿Hay alguna salida? Por supuesto que la hay, pero es una salida de largo plazo. Sólo un crecimiento importante de la economía mundial puede generar suficientes empleos para sustituir los empleos eliminados por el aumento de la productividad de las empresas. Estamos hablando de que todos los países, pero principalmente los de menor nivel de desarrollo, logren crecer de una manera notable. Sí, cuando India y China lleguen a tener un ingreso per cápita similar al de los países europeos, cuando los países africanos lleguen a tener un nivel económico similar al de los países latinoamericanos, cuando los países latinoamericanos lleguen  a tener un ingreso per cápita similar al de los países pobres de Europa, habrá suficientes puestos de trabajo. A tal grado que, posiblemente, se presente escasez de mano de obra, pero ese es otro tema.

¿Cómo lograrlo? No lo sé: si lo supiera no estaría yo aquí como vil profesor, sino que estaría como uno de los consultores mejor pagados del mundo dando consejos a Naciones Unidas y a los diversos organismos internacionales. Pero tengo una opinión. La salida de largo plazo para esta crisis que parece que no quiere terminar, necesita de varias medidas que pueden ser, en el corto plazo, dolorosas. Una de ellas, es que los países desarrollados se decidan a pagar precios justos por las materias primas de los países pobres. Mientras los precios de los productos agrícolas de los países desarrollados reflejen los subsidios que sus gobiernos les dan a sus agricultores, no hay manera de que los países pobres obtengan un ingreso justo por sus materias primas. Se requiere, por otro lado, que los países de ingreso medio, como México, dejen de fincar su productividad internacional en el pago de salarios bajos para sus trabajadores en todos los niveles. Para poder crear una economía mundial con un crecimiento mayor, se requiere que haya un número mucho mayor de posibles consumidores, que vayan más allá de un consumo de subsistencia.

Yo sé que esto es una medicina amarga; en el corto plazo significaría menores ganancias para las empresas, pero el largo plazo significa mercados más grandes, más sólidos, con mayor capacidad de consumir y generar, en un círculo virtuoso, más empleo y mejor pagado, generando mayor demanda para todos los bienes y servicios.

¿Utópico? Puede ser. Pero no se resuelve la situación actual dándole dinero a los bancos para que sobrevivan y a las empresas quebradas o a los países quebrados para que salgan de sus quiebras. Esas "soluciones", son fomentos de agua caliente; se requiere una cirugía mayor. Más aún; se requiere un rediseño a fondo de las bases de la economía mundial e, indudablemente, de las bases económicas de las empresas. Y tiene que hacerse de manera coordinada: sirve de poco que sólo un país o sólo un grupo pequeño de empresas emprendan ese camino. Si sólo unos pocos lo intentan, los resultados a corto plazo serán tan malos que esos pocos no podrán llegar a vivir a largo plazo.

Estoy dispuesto a que me corrija. Pero, por favor, corríjame con argumentos, no con adjetivos o descalificaciones. Mejor aún; corríjame mostrando un camino mejor y, con todo gusto, aceptaré mi error.

viernes, 26 de agosto de 2011

El fin de la publicidad


Hace poco más de 10 años, algunos investigadores escribieron libros anunciando el fin de la publicidad. Rápidamente agregaban: El fin de la publicidad… como la conocemos. Obviamente, nadie en su sano juicio pensará que ya no puede existir la publicidad. Sin embargo, en aquella época se decía que las razones para la desaparición de la publicidad o por lo menos un cambio sustancial en el modo como se da, venía de dos aspectos: la tecnología que permite al oyente de la publicidad cambiar rápidamente de medio en el cual la publicidad le está siendo transmitida y el crecimiento de la publicidad a través de Internet. En consecuencia, muchos ya no reciben esos mensajes publicitarios. En consecuencia, son cada vez más inútiles. Ese era el argumento.

A 10 años de distancia, tenemos la ventaja de poder ver desde la Cuenta Larga que tan atinadas fueron esas previsiones. Las bases de los pronósticos siguen siendo vigentes. Sin embargo, la publicidad no se ha acabado ni ha cambiado sustancialmente.  En todo caso, se podría decir que esas bases se han reforzado. Hace 10 años, sin embargo, no existía el crecimiento impresionante que han tenido las redes sociales, permitiendo transmisión rápida, a la vez personalizada y masiva de la información. Por otro lado, en aquella época los medios impresos seguían siendo muy importantes. Hoy en día, muchos de los periódicos están luchando por su vida; pierden lectores muy rápidamente y, al perder audiencia, dejan de ser atractivos para la publicidad. Y algo así seguirá con la televisión.

Sin embargo ni en aquella época, ni tampoco ahora, se ve la falta de ética en la publicidad como un motivo para que ésta deje de ser efectiva. Tal parece que muchos publicistas, tanto los comerciales como los de mercadotecnia política, piensan que el apego a la realidad no es un tema. El destinatario de la publicidad es visto como un ser inerte al que se le puede vender cualquier mensaje  siempre cuando haya dinero necesario para poderlo repetir multitud de veces. Es como si esos publicistas aceptaran la cínica frase de Joseph Goebbels, el secretario de propaganda de Hitler, que afirmaba: "Una mentira repetida 1000 veces se convierte en verdad".

¿Habrá un momento en que los destinatarios de la publicidad dejen de creerle? Yo creo que esto ya está ocurriendo. Cada vez se confía menos en los mensajes publicitarios, y por buenas razones. Hay, sin embargo, una gran inercia. Hay  publicistas que siguen haciendo lo que siempre han hecho: confiar más en la saturación de los oyentes que en la veracidad del mensaje. Nadie ha podido demostrar convincentemente y sistemáticamente que el dinero gastado en publicidad genera mayor cantidad de ventas. Un dicho muy manejado por los publicistas es que "la mitad del dinero gastado en publicidad el dinero a la basura; desgraciadamente nadie sabe cuál es esa mitad”.
Entre más comunicación rápida, personalizada, masiva y de bajo costo será manejada por el público, con mayor facilidad se podrá dar el fenómeno de la publicidad "de boca en boca", y los mensajes engañosos o manipuladores podrán ser desenmascarados con mayor rapidez. Esto ya está ocurriendo; es un hecho que la publicidad masiva cada vez tiene menos efecto sobre adolescentes y adultos jóvenes. Curiosamente, los mismos que son usuarios intensivos de las redes sociales. Las marcas que han logrado un magnífico posicionamiento a través de los medios de publicidad tradicionales, no tienen la misma penetración entre los mercados de jóvenes y adolescentes.
A largo plazo: ¿desaparecerá la publicidad? Seguramente no, pero tendrá que cambiar sustancialmente. En temas como estos puede ocurrir un cambio repentino. Hay quienes han comparado algua estos fenómenos con el acumulamiento de las fuerzas tectónicas que provocan un temblor de tierra. Esas fuerzas se van acumulando por años y aún décadas hasta que llega un momento en que se desbordan y provocan un temblor. Algo así puede ocurrir; se está acumulando un desencanto, una incredulidad hacia todo lo que llega a través de la publicidad formal. La seguimos necesitando para informarnos sobre nuevos productos, nuevas marcas, nuevas ofertas. Claramente, sería muy difícil que un producto con muy poca publicidad sea conocido rápidamente en su mercado. Pero otro asunto es que les creamos. Es muy posible que cualquier falla o engaño en la publicidad sea rápidamente expuesto a través de las redes sociales, provocando un efecto totalmente contraproducente.

¿Estoy siendo demasiado crédulo? Puede ser: yo creo que la mayoría de la gente no es tonta. Sé que estoy en minoría y, por supuesto, sé que ningún publicista admitirá, en público, que creen que la gente no razona los mensajes que recibe. Pero acepte usted por favor que es un escenario posible: el escenario de que la gente deje de ser crédula frente a la publicidad, que trasmitan rápidamente su descontento con los mensajes mentirosos que recibe y que obliguen a que tengamos un tipo totalmente diferente de publicidad, basado en los conceptos más raros en este siglo: el uso de la verdad.

jueves, 14 de julio de 2011

La tragedia Europea

En las últimas semanas, la prensa de negocios nos ha hablado de la "Tragedia Griega", apodo que le han puesto a la crisis económica que está ocurriendo en Grecia, en un intento de convencernos de que los reporteros son personas cultas y que saben que los autores del género de la tragedia son precisamente los antiguos griegos.

En un análisis de Cuenta Corta, la tragedia procede del endeudamiento provocado por la crisis económica mundial iniciada en el año 2008 o 2009, según el autor al que usted le crea. Ahora, sin embargo, nos encontramos que la tragedia no es únicamente griega. Portugal, Irlanda, España y en estos días, la tercera economía de Europa, Italia, presentan síntomas muy semejantes a los que presenta la economía griega. Las medidas para resolverlos son muy similares: recorte presupuestal, mayormente en el gasto social, y aportación de cantidades fabulosas de fondos procedentes de la Comunidad Europea.

Visto en términos de Cuenta Larga, las raíces de este problema son mucho más antiguas. En los cincuenta del siglo XX, la mayoría de los estados de Europa occidental adoptaron el concepto del "Estado Benefactor". Se basaron en dos supuestos importantes: el aumento de la productividad de los europeos y la permanencia de la pirámide poblacional. Para reforzar este concepto, se promovió una intensa campaña para convencer a la población de reducir la natalidad. 60 años después nos encontramos con la situación de que la población de Europa, en muchos países y en muchos sectores, ya tiene en promedio la edad de retiro, que no es precisamente aquella donde se puede esperar la mayor productividad. Por otro lado, al reducirse drásticamente la natalidad, la proporción del gasto social que puede sostenerse a partir de la aportación de los trabajadores en edad laboral, se reduce también.

Por esta razón, en la mayoría de estos países las soluciones están basadas en la reducción del gasto social, la reducción de las pensiones y leyes para posponer la edad de retiro. Interesantemente, en muchas de las manifestaciones que se han dado para protestar por las medidas de ajuste, predominan los jóvenes. Evidentemente, si se alarga la edad de retiro y se reducen las prestaciones sociales, no habrá retiro de trabajadores de edad madura y no se abrirán espacios para la contratación de jóvenes. Esto es exactamente lo que está ocurriendo; los "inconformes" españoles, son básicamente jóvenes que no encuentran trabajo y que, dadas las medidas de ajuste, tendrán oportunidades aún menores de obtenerlo en el futuro inmediato.

Por si fuera poco estos jóvenes, muchos con estudios avanzados, no se muestran muy dispuestos a entrar a trabajos en el campo o en las fábricas, con lo que se crea una demanda para mano de obra poco o medianamente especializada. Y a esa mano de obra, hay que importarla y darle prestaciones sociales.

Claramente, habrá que tomar algunas medidas de Cuenta Corta. Pero van a ser solamente una "curita" cuando se necesita cirugía mayor. Las medidas de Cuenta Larga no darán resultados rápidamente. Eso es claro para todos. Lo grave es que no se están proponiendo soluciones de largo plazo. Por ejemplo, encontrar empleos productivos para los jóvenes que hoy no encuentran empleo, para evitar tener una generación completa de personas dependientes de la beneficencia pública. Resolver el problema de una emigración que no pueden evitar a largo plazo, porque, parafraseando a Keynes, en el largo plazo todos los actuales trabajadores estarán muertos y no es suficiente la población con residencia legal para sustituirlos. Y no en un plazo demasiado largo. Soluciones dolorosas, como por ejemplo, trabajar en la base de la pirámide de los países menos desarrollados para generar un crecimiento sostenible de la economía mundial, que no esté basado en el consumismo de unos pocos sino en el consumo de los muchos que tengan un nivel de vida decente.

No está fácil, ¿verdad? Por demasiado tiempo se estuvo posponiendo una visión de Cuenta Larga. Ahora, no habrá medidas fáciles ni indoloras. Por el bien de la economía mundial, ojalá todavía haya tiempo. Y ojalá aprendamos de esta tragedia para que todavía tomemos a tiempo las medidas necesarias.

Cuenta Larga

Aún antes de los mayas, en Mesoamérica se inventó un sistema de numeración vigesimal que posteriormente se aplicó al calendario. Este sistema generó dos maneras de llevar el tiempo: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.

Desgraciadamente, este concepto del tiempo no ha trascendido a nuestra cultura, sobre todo en las culturas de negocios y de la administración pública. Tenemos una administración de cuenta corta, en la que planeamos, en el mejor de los casos, en términos de un año. Para muchos empresarios, su cuenta corta llega hasta el próximo día de pago de la nómina y su cuenta larga llega hasta el cierre del ejercicio fiscal. Para muchos administradores públicos su cuenta corta llega hasta el cierre de la próxima edición de los diarios o de los semanarios y su cuenta larga llega hasta la fecha de las próximas elecciones.

Esto significa que tenemos casi siempre planeaciones y administraciones fundamentalmente tácticas. Nos cuesta mucho trabajo pensar en términos estratégicos y las consecuencias están a la vista. Empresas y empresarios de visión corta, que planean en términos de semanas, cuando deberían tener una visión de lustros o décadas. Una administración pública que piensa en términos de un sexenio que se va acortando conforme va transcurriendo su mandato, cuando deberían pensar en términos de décadas o de generaciones, como debería ocurrir en las áreas de educación y de salud.

No es manera de conducir un país o una empresa. No, no estoy diciendo que planeemos a trescientos años. Lo que sí digo es que tenemos que salirnos de nuestra cuenta corta, cualquiera que esta sea, y que reflexionemos en las consecuencias a largo plazo de nuestras estrategias. Porque, frecuentemente, las soluciones que dan resultados a corto plazo, con frecuencia generan malas consecuencias a largo plazo.

Este es el propósito del blog Cuenta Larga. En él se tratará de proponer, exponer y, espero, debatir pensamientos, escenarios y  juicios de Cuenta Larga. Sí, estoy consciente de que los estoy invitando a especular y a hacer propuestas que pueden fallar. Pero no hay remedio; el largo plazo no tiene palabra de honor. Pero el pasado no tiene porqué repetirse y cuando Usted está haciendo su estrategia en Cuenta Corta, sus probabilidades de quedarse… bueno, corto, son muchas.

¿Se anima?  ¿Quiere arriesgarse a dejar nuestro cómodo mundo de la miopía administrativa y asomarse al mundo de los grandes riesgos? Si es así, acompáñeme en este blog y nos divertiremos mucho juntos.

Bienvenidos

Este blog es un hermano menor de Cartas a Estrategas  http://cartasaestrategas.blogspot.com/. 

Su propósito es hacer comentarios breves sobre noticias de negocios o artículos interesantes que podrían tener un impacto estratégico. A diferencia de Cartas a Estrategas, que trata temas estratégicos y la metodología de formulación de la estrategia, este es un blog orientado al comentario de temas de impacto social y empresarial y sus consecuencias a largo plazo. La idea es proponer temas a discusión y crear conjuntamente análisis de escenarios y opciones para la Planeación a Largo Plazo.

Los invito a entrar en una dinámica de reflexionar y aportar su visión con una comunidad de personas que no están conformes con los análisis de corto plazo que, frecuentemente, encontramos en los análisis que los medios de comunicación suelen proponernos. Lo invito a enriquecer el análisis estratégico de los administradores y mejorar a nuestra sociedad de este modo.
¡Aquí lo esperamos!