Un espacio para reflexionar sobre las consecuencias de largo plazo de las decisiones de las administraciones públicas, privadas y sociales. Su enfoque es mayormente estratégico, y su método es el de las proyecciones de tipo cualitativo, con los criterios de la creación de escenarios. Su ambición es la de ir más allá de la exposición y ser un espacio libre de discusión de los interesados en este tema.
¿Porqué Cuenta Larga?
viernes, 17 de octubre de 2025
Prevenir, o…
domingo, 9 de junio de 2024
Los grandes asuntos
Una vez que terminemos esta época de discusiones y demandas en los tribunales electorales, valdría la pena analizar algunos conceptos que, en mi opinión, se quedaron pendientes, tanto en las discusiones, en los debates, como en la mercadotecnia política de los partidos. Cuestiones a las que podríamos llamarles las grandes materias, los temas nacionales, que requieren de un trabajo muy complejo. Son diferentes de lo que se ha presentado en los planes de gobierno, que normalmente se tratan de puntos tácticos. Se trata de asuntos de largo plazo, de muy largo plazo, más allá de sexenios. Algunos de ellos, tal vez, ocupando casi una generación.
Que, por otra parte, no depende nada más del gobierno, sino que tienen mucho que ver con la colaboración, el manejo que hace la población, los ciudadanos. Materias que, por regla general, no son muy apetecibles para los políticos por varias razones. Una de ellas es porque el plazo es muy largo y, a los partidos les interesa, normalmente, mostrar resultados dentro de un sexenio, en su periodo de gobierno.
Y, por otro lado, porque se requiere participación muy completa de la ciudadanía, lo que tiende a despartidizar esos temas y, por lo tanto, tampoco se pueden presentar como los grandes resultados de esos grupos. Esa es la dificultad. Desgraciadamente, muchos de ellos se han quedado pendientes.
Se podría decir que algunas de estas cuestiones son las siguientes, no necesariamente en este orden:
Educación: El punto donde estamos dando resultados bastante malos. Tenemos el lugar más bajo en los países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Estar en último lugar en ese grupo quiere decir que no estamos al nivel de nuestros socios comerciales, de aquellos con quienes necesitamos estar compitiendo y colaborando frecuentemente. Y habrá países que, sin estar dentro de la OCDE, tienen mejores resultados que nosotros en este punto.
Un objetivo de muy largo plazo. Si consideramos la enseñanza preescolar, primaria, media, media superior y licenciatura, los niños que inicien preescolar en el 2024, se estarán graduando de licenciatura en el 2043. Y si se empieza desde ahora a mejorar la enseñanza, para entonces tendremos los primeros graduados de alto nivel, como los que requerirá la economía mundial. Claro que podremos avanzar más rápidamente, mediante una verdadera cruzada de educación remedial. El tema es donde encontrar suficientes profesores para ese propósito. Probablemente, habría que recontratar una cantidad importante de profesores jubilados. Considerando, además, la necesidad de motivación masiva para los educandos y el apoyo de los padres de familia. Algo que se ha descuidado por décadas y que requiere de un apoyo nacional, tanto de los padres de familia como los profesores, para poder ponernos al día en este tema.
Estado de derecho: Otro cambio de cultura, sobre todo, en el aspecto jurídico, donde normalmente los mexicanos somos bastante ignorantes. Tal vez porque no sentimos que las leyes reflejan nuestras costumbres ni anhelos. Porque no nos ha interesado saber cómo se manejan estas cosas. Y de ahí la impunidad. Algo que se discute mucho, que se habla, pero que, de fondo, no tiene cambios. En buena parte porque a la población no le interesa o no le afecta de una manera tan directa. Y, claro, no es que no se trabaje creando nuevas leyes y mayores penalidades. Pero sin que se invierta en reducir la ilegalidad.
Tenemos una tasa enorme de impunidad: hay quienes dicen que solo el 1 % de los crímenes cometidos, verdaderamente se castigan. Lo cual, a su vez, es algo de dudar. Si, por definición: no hay demandas penales, malamente se pueden tener estadísticas de cuánto se sanciona.
La generación y distribución de riqueza. Un tema que se ha manoseado mucho, en buena parte por razones ideológicas. Hay ideas preconcebidas sobre si la riqueza es buena o es mala, y cómo lograr su distribución, no solo equitativa sino, además, que no dañe la creación de riqueza. Pero, algunos dicen: si se genera riqueza, hay necesidad de concentrarla en unas cuantas manos. Mientras que otros opinan que, para realmente poder tener una distribución justa de la riqueza, se deben tener empresas no lucrativas o estatales, aunque no compitan internacionalmente.
Y no son los únicos temas. Regresar a la enseñanza del civismo, como una base de la salud de la sociedad. Enfrentar el cambio climático, donde no estamos cumpliendo con nuestros compromisos con la comunidad mundial. El gravísimo punto del manejo del agua, reconociendo que somos un país de clima semiárido, que requerimos tener cambios tecnológicos y culturales para aprender a vivir con un mínimo desperdicio de este recurso, sin contar con que se requerirán décadas para remediar el desperdicio por fugas que, algunos dicen, es del 50 % del líquido que llega a las poblaciones. Además, considerando que buena parte, mucha agua no está en condiciones potables.
Lo central es que estos asuntos rebasan las capacidades de los gobiernos. Se requiere un fuerte empuje de la sociedad, la creación de sociedades intermedias y lograr una cooperación eficaz entre conciudadanos. Que no todo puede, ni debe, estar en manos de los gobiernos.
Antonio Maza Pereda
miércoles, 4 de marzo de 2020
Victimas, victimarios y nuestra Sociedad
En mi opinión, nuestra Sociedad tiene muy abajo en sus prioridades el tema de las víctimas. Obviamente, el hecho de que los políticos no le den prioridad al trato a las víctimas es un reflejo del hecho de que en nuestra Sociedad le damos poca importancia.
No es algo de ahora. Viene de nuestra historia: una larga relatoría de víctimas y victimarios que, como dicen, es una historia escrita por los vencedores. O, en este caso, por los victimarios o sus encubridores. No es que no haya una reacción: por supuesto, familiares y amigos de las víctimas sufren y protestan, aunque esto es un fenómeno relativamente reciente. De hecho, como ya se ha comentado en esta columna, los políticos pueden fácilmente hacerse los desentendidos de este tema y no ocurre nada importante. Como ocurrió en el caso de la familia LeBaron, como ocurrió en 2004, como ocurrió en la guerra sucia en los setentas del siglo 20, cómo ocurrieron otros casos donde las autoridades no tomaron cartas en el asunto. Probablemente estamos hablando de los últimos cincuenta años de nuestra historia. Y los resultados no han sido demasiados.
Para agravar la situación de las víctimas, no se han tomado medidas preventivas contundentes. La mayor de las cuales y, probablemente la más efectiva, es lograr reducir sustancialmente la impunidad. Lo cual no ocurrirá de la noche la mañana: cuando más del noventa por ciento de los actos delictuosos quedan impunes, nos queda un largo camino por delante. Hablamos probablemente de décadas, y todos sabemos que a los políticos no les interesa los resultados de largo plazo: quieren ver resultados que puedan lucir dentro de su administración y poco les importa iniciar cambios que se vean a lo largo plazo.
En el caso del próximo paro de las mujeres, el próximo nueve de marzo, el tema de fondo tiene que ver con las víctimas, el gran número de mujeres que son víctimas en distintos grados de la violencia contra la mujer, por ser mujer. Desgraciadamente, para nuestra Sociedad muchos comportamientos no son considerados como victimización. Hasta recientemente, el acoso sexual o laboral se le consideraba como algo de menor importancia. El hecho de la discriminación económica, qué ocurre cuando las mujeres reciben menos salario que los hombres por un trabajo igual, tampoco se le consideraba importante. Negar el trabajo una mujer por el hecho de estar embarazada, menos. Y mucho más. Recordemos los terribles casos de las muertas de Ciudad Juarez, que al principio se consideró poco importante y no se tomó en serio hasta que fue un tema nacional.
Los protocolos de atención a víctimas, sobre todo en el caso de las mujeres, equivalen a una revictimización. Por supuesto, no sólo para las mujeres: también ocurre en el trato de las víctimas de los pederastas clérigos, profesores, entrenadores y, por desgracia, víctimas de sus propios padres y familiares. Y no hablemos del pobre trato y escaso apoyo a la segunda víctima del aborto: la falta de medios para ayudar a las mujeres para que tengan otras opciones y no lleguen a ese extremo. Sí, existen obras muy meritorias que atienden esto. Pero no son suficientes, y la Sociedad misma cierra los ojos, mira para otro lado, o se dedica a atacar a la madre por abortar.
Antonio Maza Pereda
sábado, 19 de marzo de 2016
Contingencia ambiental… y política
domingo, 3 de enero de 2016
Y Usted, ¿Cómo va a pintar este año?
- Volverse más productivo en lo personal o en lo empresarial. Prepararse mejor y hacer que su empresa genere más conocimiento y lo aproveche mejor.
- Buscar nuevos mercados o, mejor aún, crearlos.
- Pagar a tiempo a sus proveedores y acreedores. Conozco empresas muy exitosas, con sello de Socialmente Responsables que están pagando a sus proveedores a tres y cuatro meses, con lo cual contribuyen a la lentitud de la economía, en un momento en que tenemos los intereses más bajo de muchos años y la ganancia por pagar lentamente es mínima.
- Pagar lo justo a empleados. En estudios de la ANUIES (Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior) dicen que en este momento se paga a los recién egresados de las carreras universitarias menos que hace una década, haciendo el ajuste por la inflación. Y no hablemos del poder adquisitivo del salario mínimo general o de los salarios mínimos profesionales.
- Ser más participativo en lo gremial, lo social y en lo político