¿Porqué Cuenta Larga?

¿Porqué cuenta Larga? Los mayas tuvieron dos maneras de llevar el calendario: la cuenta corta (el año o tun) y la cuenta larga, de 144,000 días, el baktun, equivalente a 395 años y medio, aproximadamente.

Las organizaciones deberían tomar en cuenta esta filosofía. Hay decisiones de corto plazo (Cuenta Corta) y de largo plazo (Cuenta Larga). Este blog está orientado a las situaciones de largo plazo y su influencia en las organizaciones
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viernes, 17 de octubre de 2025

Prevenir, o…

La frase completa dice: más vale prevenir que remediar. Una expresión muy usada, pero que difícilmente se puede decir que sea una frase mexicana. Porque no refleja nuestra realidad. Los desastres naturales de las semanas pasadas demuestran cómo actuamos en esos asuntos. Vimos desastres de diferentes tipos, donde no hubo prevención, donde a la población la tomó desprevenida el desastre y los gobiernos se escudaron diciendo que se trataban de hechos atípicos. La prevención no ocurrió, a pesar de que hubo avisos, con varios días de anticipación, de que podían venir inundaciones importantes, porque se estaban formando fuertes ciclones. Este problema no es ideológico. Es un asunto de administración pública. Se ha dado en todos los tipos de gobierno, pertenecientes a diferentes partidos, y el problema ha sido muy parecido: no se asignan recursos suficientes y no se actúa con rapidez para prevenir los daños. Podría decirse que es un tema de nuestra cultura. No nos hemos distinguido por prevenir en lugar de remediar. No nos hemos distinguido por tener visión de largo plazo en los costos de este tipo. Los gastos en prevención no son lucidores. Casi siempre los resultados de prevención son ocultos. Por poner un ejemplo muy común, en la mayoría de las ciudades del país se hace desazolve de las cañerías, cuando ya ocurrieron las inundaciones. Y eso, obviamente, se podía haber hecho antes de que lloviera, pero no es un resultado visible para la mayoría. Y por eso se pospone. Por otro lado, es claro también que en nuestro país, no tenemos una cultura de prevención. Algunos datos. En los países con mejor cultura en este asunto, por ejemplo, en el caso de Japón, el 0.6 % del PIB se dedica a gastos de aseguramiento. Y algo parecido ocurre en Holanda, donde se destina el 0.4 % del total del PIB. En México se dedica el 0.1 % del PIB a gastos de seguros. La sexta parte de lo que se gasta en Japón o la cuarta parte de lo que se emplea en Holanda. Claramente, en conjunto, estamos muy escasamente asegurados para defendernos de todo tipo de desastres. Estos datos se podrían ver también desde otros ángulos. En el año 2024 tuvimos desastres con un costo total de 85 000 millones de pesos, de los cuales el gobierno, a través de sus esquemas de atención a desastres, sufragó 19 000 millones de pesos. De estos gastos del gobierno para desastres, solamente un 5 % fueron para prevención; todo el resto fue para atender directamente los daños a las personas afectadas. ¿Y la diferencia? Como ocurre en estos casos, la población hace acopio de insumos para los damnificados o colectas para otros gastos. Pero el peso de remediar el daño lo asumen las familias damnificadas. La clase política ha tenido un desempeño muy irregular en este aspecto. En todo el debate sobre este tema no se ha escuchado ninguna voz con ofertas claras y viables para mejorar la prevención de estos desastres. Ese gasto del Gobierno para desastres, en 2024, fue el 0.3% % de la recaudación total que tiene el gobierno. Todas las fuerzas políticas, gobiernistas u opositoras, deberían estar proponiendo soluciones a largo plazo. Porque el cambio climático y otras condiciones hacen que estos eventos sean cada vez más frecuentes. ¿Ha escuchado usted alguna propuesta de la clase política para lograr que tengamos una prevención adecuada frente a este tipo de desastres? ¿O para exigir cuentas a los que tienen responsabilidades en estos casos? Hasta ahora, no se escucha nada así. Lo que sí hay son intentos de evadir su responsabilidad o salvar su imagen.

domingo, 9 de junio de 2024

Los grandes asuntos

 Una vez que terminemos esta época de discusiones y demandas en los tribunales electorales, valdría la pena analizar algunos conceptos que, en mi opinión, se quedaron pendientes, tanto en las discusiones, en los debates, como en la mercadotecnia política de los partidos. Cuestiones a las que podríamos llamarles las grandes materias, los temas nacionales, que requieren de un trabajo muy complejo. Son diferentes de lo que se ha presentado en los planes de gobierno, que normalmente se tratan de puntos tácticos. Se trata de asuntos de largo plazo, de muy largo plazo, más allá de sexenios. Algunos de ellos, tal vez, ocupando casi una generación.

Que, por otra parte, no depende nada más del gobierno, sino que tienen mucho que ver con la colaboración, el manejo que hace la población, los ciudadanos. Materias que, por regla general, no son muy apetecibles para los políticos por varias razones. Una de ellas es porque el plazo es muy largo y, a los partidos les interesa, normalmente, mostrar resultados dentro de un sexenio, en su periodo de gobierno.

Y, por otro lado, porque se requiere participación muy completa de la ciudadanía, lo que tiende a despartidizar esos temas y, por lo tanto, tampoco se pueden presentar como los grandes resultados de esos grupos. Esa es la dificultad. Desgraciadamente, muchos de ellos se han quedado pendientes. 

Se podría decir que algunas de estas cuestiones son las siguientes, no necesariamente en este orden: 

Educación: El punto donde estamos dando resultados bastante malos. Tenemos el lugar más bajo en los países que forman parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Estar en último lugar en ese grupo quiere decir que no estamos al nivel de nuestros socios comerciales, de aquellos con quienes necesitamos estar compitiendo y colaborando frecuentemente. Y habrá países que, sin estar dentro de la OCDE, tienen mejores resultados que nosotros en este punto.

Un objetivo de muy largo plazo. Si consideramos la enseñanza preescolar, primaria, media, media superior y licenciatura, los niños que inicien preescolar en el 2024, se estarán graduando de licenciatura en el 2043. Y si se empieza desde ahora a mejorar la enseñanza, para entonces tendremos los primeros graduados de alto nivel, como los que requerirá la economía mundial. Claro que podremos avanzar más rápidamente, mediante una verdadera cruzada de educación remedial. El tema es donde encontrar suficientes profesores para ese propósito. Probablemente, habría que recontratar una cantidad importante de profesores jubilados. Considerando, además, la necesidad de motivación masiva para los educandos y el apoyo de los padres de familia. Algo que se ha descuidado por décadas y que requiere de un apoyo nacional, tanto de los padres de familia como los profesores, para poder ponernos al día en este tema.

 

Estado de derecho: Otro cambio de cultura, sobre todo, en el aspecto jurídico, donde normalmente los mexicanos somos bastante ignorantes. Tal vez porque no sentimos que las leyes reflejan nuestras costumbres ni anhelos. Porque no nos ha interesado saber cómo se manejan estas cosas. Y de ahí la impunidad. Algo que se discute mucho, que se habla, pero que, de fondo, no tiene cambios. En buena parte porque a la población no le interesa o no le afecta de una manera tan directa. Y, claro, no es que no se trabaje creando nuevas leyes y mayores penalidades. Pero sin que se invierta en reducir la ilegalidad.

Tenemos una tasa enorme de impunidad: hay quienes dicen que solo el 1 % de los crímenes cometidos, verdaderamente se castigan. Lo cual, a su vez, es algo de dudar. Si, por definición: no hay demandas penales, malamente se pueden tener estadísticas de cuánto se sanciona.

La generación y distribución de riqueza. Un tema que se ha manoseado mucho, en buena parte por razones ideológicas. Hay ideas preconcebidas sobre si la riqueza es buena o es mala, y cómo lograr su distribución, no solo equitativa sino, además, que no dañe la creación de riqueza. Pero, algunos dicen: si se genera riqueza, hay necesidad de concentrarla en unas cuantas manos. Mientras que otros opinan que, para realmente poder tener una distribución justa de la riqueza, se deben tener empresas no lucrativas o estatales, aunque no compitan internacionalmente.

Y no son los únicos temas. Regresar a la enseñanza del civismo, como una base de la salud de la sociedad. Enfrentar el cambio climático, donde no estamos cumpliendo con nuestros compromisos con la comunidad mundial. El gravísimo punto del manejo del agua, reconociendo que somos un país de clima semiárido, que requerimos tener cambios tecnológicos y culturales para aprender a vivir con un mínimo desperdicio de este recurso, sin contar con que se requerirán décadas para remediar el desperdicio por fugas que, algunos dicen, es del 50 % del líquido que llega a las poblaciones. Además, considerando que buena parte, mucha agua no está en condiciones potables.

Lo central es que estos asuntos rebasan las capacidades de los gobiernos. Se requiere un fuerte empuje de la sociedad, la creación de sociedades intermedias y lograr una cooperación eficaz entre conciudadanos. Que no todo puede, ni debe, estar en manos de los gobiernos.

Antonio Maza Pereda

miércoles, 4 de marzo de 2020

Victimas, victimarios y nuestra Sociedad

 


En mi opinión, nuestra Sociedad tiene muy abajo en sus prioridades el tema de las víctimas. Obviamente, el hecho de que los políticos no le den prioridad al trato a las víctimas es un reflejo del hecho de que en nuestra Sociedad le damos poca importancia.

No es algo de ahora. Viene de nuestra historia: una larga relatoría de víctimas y victimarios que, como dicen, es una historia escrita por los vencedores. O, en este caso, por los victimarios o sus encubridores. No es que no haya una reacción: por supuesto, familiares y amigos de las víctimas sufren y protestan, aunque esto es un fenómeno relativamente reciente. De hecho, como ya se ha comentado en esta columna, los políticos pueden fácilmente hacerse los desentendidos de este tema y no ocurre nada importante. Como ocurrió en el caso de la familia LeBaron, como ocurrió en 2004, como ocurrió en la guerra sucia en los setentas del siglo 20,  cómo ocurrieron otros casos donde las autoridades no tomaron cartas en el asunto. Probablemente estamos hablando de los últimos cincuenta años de nuestra historia. Y los resultados no han sido demasiados.

Para agravar la situación de las víctimas, no se han tomado medidas preventivas contundentes. La mayor de las cuales y, probablemente la más efectiva, es lograr reducir sustancialmente la impunidad. Lo cual no ocurrirá de la noche la mañana: cuando más del noventa por ciento de los actos delictuosos quedan impunes, nos queda un largo camino por delante. Hablamos probablemente de décadas, y todos sabemos que a los políticos no les interesa los resultados de largo plazo: quieren ver resultados que puedan lucir dentro de su administración y poco les importa iniciar cambios que se vean a lo largo plazo.

En el caso del próximo paro de las mujeres, el próximo nueve de marzo, el tema de fondo tiene que ver con las víctimas, el gran número de mujeres que son víctimas en distintos grados de la violencia contra la mujer, por ser mujer. Desgraciadamente, para nuestra Sociedad muchos comportamientos no son considerados como victimización. Hasta recientemente, el acoso sexual o laboral se le consideraba como algo de menor importancia. El hecho de la discriminación económica, qué ocurre cuando las mujeres reciben menos salario que los hombres por un trabajo igual, tampoco se le consideraba importante. Negar el trabajo una mujer por el hecho de estar embarazada, menos. Y mucho más. Recordemos los terribles casos de las muertas de Ciudad Juarez, que al principio se consideró poco importante y no se tomó en serio hasta que fue un tema nacional.

Los protocolos de atención a víctimas, sobre todo en el caso de las mujeres, equivalen a una revictimización.             Por supuesto, no sólo para las mujeres: también ocurre en el trato de las víctimas de los pederastas clérigos, profesores, entrenadores y, por desgracia, víctimas de sus propios padres y familiares. Y no hablemos del pobre trato y escaso apoyo a la segunda víctima del aborto: la falta de medios para ayudar a las mujeres para que tengan otras opciones y no lleguen a ese extremo. Sí, existen obras muy meritorias que atienden esto. Pero no son suficientes, y la Sociedad misma cierra los ojos, mira para otro lado, o se dedica a atacar a la madre por abortar.

Antonio Maza Pereda

 

 

sábado, 19 de marzo de 2016

Contingencia ambiental… y política


La contingencia ambiental en la Ciudad de México, que obligó a sacar de la circulación a un millón de autos los pasados días 16 y 17 de marzo, es el resultado de una larga era de ineptitud técnica y política. ¿Aprenderemos la lección?

En 1989, se inicia en el Distrito Federal un programa que al principio fue voluntario, para reducir el tránsito de vehículos, sacando de la circulación a la quinta parte de los mismos. El programa fue muy exitoso; hubo gente que por primera vez en su vida subieron a un camión o al Metro y se sentían un tanto heroicos. El programa era temporal, solo se aplicaría en los meses de invierno, cuando ocurren las inversiones térmicas y después volvería a la normalidad. Hasta aquí todo bien: claramente no se resolvía nada de fondo y el programa solo ganaba tiempo para implementar medidas de largo plazo.

Dado el éxito, las autoridades decidieron hacer obligatorio el programa y permanente, además. Se implementó un programa de verificación, un tabulador de multas y reglas para aplicar la restricción. El premio para la ciudadanía que había colaborado gustosamente, fue imponerle nuevas restricciones. Además se creó una enorme fuente de ingresos para policías y centros de verificación corruptos. Ante lo permanente del programa, quienes tuvieron el dinero adquirieron un coche nuevo o usado, para poder circular en los días en que lo tenía prohibido. Obviamente, al tener un coche adicional en la familia, este coche no se usó únicamente en los días en que el auto que ya se tenía no podía circular. Con lo cual aumentó el tránsito vehicular y, como bien sabía PEMEX pero nunca lo publicó, aumentó de manera importante el consumo de la gasolina. Obviamente, a más gasolina consumida, más contaminación. Los premiados, los más beneficiados, fueron los fabricantes de automóviles y los vendedores de coches usados.

Más de fondo, el aparente éxito de la medida hizo que se olvidaran y no se pusieran en práctica las soluciones de fondo: mejorar de verdad el transporte público, ampliar de manera importante el Metro, ampliar su cobertura y buscar modos para incrementar la frecuencia de los viajes de estos vehículos. Se establecieron medidas claramente discriminatorias como la de prohibir la circulación de automóviles viejos, aunque cumplieran con las normas de contaminación. Con lo cual, otra vez, los beneficiados fueron los fabricantes de automóviles. En estos 27 años que pudieron haberse aprovechado para resolver de fondo el problema del transporte, se hicieron obras faraónicas para facilitar el transporte en automóvil y se hizo muy poco para mejorar el transporte masivo. Y lo poco que se hizo, fue marcado por una corrupción tan patente, que se sellaron los registros de las obras públicas para que la ciudadanía no pudiera conocer en qué se gastaron cantidades gigantescas de dinero. Y un gobernador del Distrito Federal está exiliado en Francia, por temor a que al regresar a su país pueda ser acusado de las obras defectuosas, costosísimas y además insuficientes que se hicieron para ampliar la cobertura del Metro. Los fondos para mantener en buen estado el parque vehicular tanto de autobuses como del Metro han sido muy escasos por lo que toda la infraestructura está en un estado lamentable.

Hay mucho más, el tema da para uno o varios libros. Pero hablemos de lo inmediato. Se conoce de la contingencia el martes 15 y se pospone el anuncio de medidas para la contingencia. En todos estos años no se tenía previsto con claridad qué se debería hacer. O lo sabían y no querían tomar una medida claramente impopular. Por lo que estuvieron posponiendo el anuncio, que fue hecho a última hora, con lo cual una parte importante de la población no se enteró a tiempo de lo que estaba ocurriendo. Dieron como excusa que estaban investigando las opciones. En mi opinión pasó una de dos cosas: o no tenían previsto en todos estos años como debería de actuar, o estaban rezando para que cambiaran los vientos y no tuvieran que anunciar la restricción.

Una vez tomada la medida, tanto en la ciudad de México, como en el Estado de México, lanzaron a la policía a detener a los que estaban circulando contraviniendo la medida. Con lo cual crearon inmensos embotellamientos que empeoraron aún más la situación: habitantes del Estado de México que se dirigían al Estado Ciudad de México, aumentaron su tiempo de traslado a veces hasta el doble. Tanto pensar la medida para no prever que su implementación podría hacer peor las cosas.

Y luego vino el vistoso ejercicio de encontrar culpables. La Suprema Corte es culpable por haber dicho que los ciudadanos que cumplieran las reglas de contaminación, podrían seguir circulando aunque sus vehículos fueran viejos. La culpa la tiene los Estados que rodean al Estado Ciudad de México porque causan mucha contaminación. La culpa la tienen los ciudadanos del Estado de México que vienen a trabajar a la Ciudad de México. En estos dimes y diretes empezó un pleito entre gobernadores que parece una disputa entre niños de ocho años. "Que tú tienes la culpa" decía el uno. "¿Ah, sí?" decía el otro. "Pues entonces, ya no te dejo usar mis tiraderos de basura. Ya estamos aburridos de que nos vengan a echar su basura." Dos políticos ya mayores, con ambiciones de candidatura presidencial, pusieron sus respectivas imágenes por encima de la colaboración que se hubiera esperado de quienes quieren llegar a ser presidentes. Ambos dieron una amplia prueba de sus incapacidades para cooperar y hacer funcionar las cosas.

Y ahora, regresamos a más de lo mismo. Vamos a continuar con un programa que en 27 años lo único que ha dado es tiempo para aplicar soluciones de fondo. Y no parece que se esté tomando ninguna medida para reducir en serio la contaminación: hacer viable, atractivo y funcional el transporte público. Se podrían buscar medidas para el fenómeno de las "horas pico", que podría darnos un poco más de tiempo para resolver el problema de fondo. Poner restricciones importantes al uso de camionetas y automóviles pesados, que consumen hasta el doble del combustible que los automóviles pequeños y, por lo tanto, contaminan lo doble. Algo que seguramente enfurecerá a los fabricantes de automóviles y a los ciudadanos que les encanta tener coches y camionetas grandes por la sensación de poder que estos vehículos les dan.

Todo esto que podría parecer un sainete, es una inmensa tragedia. Nunca sabremos el daño en la salud de los ciudadanos de esta área Metropolitana, es imposible contabilizar los años de vida que se les han acortado a los habitantes de esta región, el enorme dispendio de recursos públicos y privados que se han gastado en sostener un sistema de transporte que no puede ser mejorado de una manera sustancial. Se ha demostrado en muchos países que la mejor solución está en el transporte colectivo y que esa sí es una situación de fondo.

Ante la actitud de quienes deberían estar tomando estas decisiones, el futuro se ve casi tan gris como el cielo de la zona Metropolitana de la Ciudad de México.




domingo, 3 de enero de 2016

Y Usted, ¿Cómo va a pintar este año?



No, no me equivoqué. La pregunta usual en esta época es: “A Usted, ¿cómo le pinta el año?”. Después de la cual, todos empezamos a hacer especulaciones más o menos infundadas sobre cómo va a cambiar este año, en comparación del que acaba de terminar. Especulaciones teñidas por nuestro optimismo o pesimismo, con nuestras tendencias políticas o ideológicas, con lo que dicen “los enterados”. Por ejemplo, en estos días me decía un conocido: “Este año tiene que ser bueno, porque no es posible que sea peor que el que acaba de terminar”. Muy divertido y sin duda optimista, pero sin ninguna otra base más que la esperanza.

Y los “enterados” no están mucho mejor. En estos días antes del año nuevo, los cinco días aciagos que tenía el calendario azteca, busqué leer comentarios sobre cómo será este 2016. Recuerdo en particular los comentarios de la señora Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, persona muy enterada. ¿Y qué dijo?:  Escaso crecimiento económico en 2016, para los países desarrollados, menor crecimiento en los países en desarrollo, sobre todo en Brasil, precios bajos para las materias primas, incluido el petróleo, intereses ligeramente mayores, problemas demográficos en los países desarrollados… en fin, la situación de diciembre de 2015, repetida todo 2016. Nada que  cualquiera que lee los periódicos no supiera ya. Decepcionante. Y ese fue más o menos el tono de otros comentaristas.

Reconozco que esperaba más. Algún concepto diferente. Por ejemplo: ¿cómo mejorará la economía de los países con el bajo costo de energía? ¿De qué manera puede impulsarlos? ¿Cómo hará más competitivos a países pobres que usaban petróleo caro? ¿Dónde se están generando nuevos mercados que sean el motor de la economía mundial?  Nada de esto. No cabe duda de que la mayor pobreza del mundo en este momento es la escasez de ideas nuevas, de conceptos poderosos. Las viejas recetas ya no dan para más.

Pero, volviendo a mi pregunta inicial: Usted, ¿qué  va a hacer? ¿De qué color va pintar usted su año 2016?

¿Esperará a que las señales estén claras? ¿Esperará a que alguien le indique que hacer? Bueno, es un enfoque prudente… pero si espera demasiado, para cuando reaccione otros se habrán adelantado y a usted solo le quedarán las migajas. Y esto es cierto para usted en lo personal, para empresas grandes y pequeñas así como para los países. ¿Su actitud será la de agacharse y esperar a que pase la tempestad? ¿O será la de aprender a navegar en medio de la turbulencia?

¿Va a dejar que los Gobiernos compongan las cosas o está dispuesto a hacer su parte? Porque hay mucho por hacer. Por ejemplo:
  • Volverse más productivo en lo personal o en lo empresarial. Prepararse mejor y hacer que su empresa genere más conocimiento y lo aproveche mejor.
  • Buscar nuevos mercados o, mejor aún, crearlos.
  • Pagar  a tiempo a sus proveedores y acreedores. Conozco  empresas muy exitosas, con sello de Socialmente Responsables que están pagando a sus proveedores a tres y cuatro meses, con lo cual contribuyen a la lentitud de la economía, en un momento en que tenemos los intereses más bajo de muchos años y la ganancia por pagar lentamente es mínima.
  •  Pagar lo justo a empleados. En estudios de la ANUIES (Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior) dicen que en este momento se paga a los recién egresados de las carreras universitarias menos que hace una década, haciendo el ajuste por la inflación. Y no hablemos del poder adquisitivo del salario mínimo general o de los salarios mínimos profesionales.
  • Ser más participativo en lo gremial, lo social y en lo político
A un joven muy querido, que me deseaba un buen año, le pregunté: “Y tú, ¿Contribuirás  para que sea un año mejor? Porque esperamos mucho de ti” La misma pregunta me la hago a mí mismo. Y me atrevo a hacérsela a Usted. ¿Cuál va a ser nuestra contribución? Porque la situación, el año 2016, no se va a componer sola


lunes, 23 de noviembre de 2015

¿Giro a la derecha en América Latina?



Argentina rechaza a los peronistas y elige a Mauricio Macri, un empresario y ex alcalde de Buenos Aires, para presidente de la nación. El próximo 6 de diciembre, en las elecciones parlamentarias venezolanas, las encuestas dan al chavismo en tercer lugar en la intención del voto. Pero no son los únicos casos en que la población rechaza a las izquierdas en Sudamérica.

Dilma Rousseff, tiene en Brasil, según diferentes encuestas, entre 8% y 20% de aprobación. Michelle Bachelet, en Chile, un 30% de aprobación. En Paraguay, desde agosto de 2013 hay un gobierno de derecha, encabezado por Horacio Cartes, quien sustituye a Fernando Lugo, de izquierda y ex obispo, destituido ese año. 

¿Significa esto un giro a la derecha en Latino-américa? Bueno… eso depende de lo que usted entienda por Derecha… o por Izquierda, si a esas vamos. Porque hoy en día las definiciones se han vuelto confusas. No hay claridad en lo que se llama Izquierda, y el término Derecha se ha vuelto un epíteto que todos, hasta la más rancia derecha, trata de evitar.

En Venezuela, de acuerdo con refugiados políticos de ese país, todos los partidos de oposición se consideran más o menos socialistas, con distintos matices e intensidades. De hecho, tres de los partidos de oposición en ese país, son miembros de la Internacional Socialista, organismo mundial que agrupa a partidos de esa denominación. Y, curiosamente, la propia Internacional no tiene entre sus miembros al Partido Socialista Unificado de Venezuela, el partido de Nicolás Maduro, sucesor de Hugo Chavez. La Coalición Mesa de Unidad Democrática (MUD), grupo que representa a muchos partidos de oposición tiene entre sus adherentes una mayoría de partidos socialistas, incluyendo a un partido marxista-leninista y algunos partidos autodenominados “progresistas”.

Aparentemente hay un giro a la derecha. O hacia el Centro, si usted prefiere. Todo depende de los parámetros que usted maneje en la geometría política. La siguiente parada en este giro son las elecciones venezolanas del próximo 6 de Diciembre. Unas elecciones que, si se respeta la voluntad democrática, tiene perdidas el chavismo de Nicolás Maduro. Pero las dudas son muy fuertes. Según la oposición venezolana, se está preparando un fraude en gran escala. El gobierno ha rechazado la presencia de observadores extranjeros, notablemente los propuestos por la Organización de Estados Americanos, OEA. A varios dirigentes de la oposición  se les mantiene presos. Nicolás Maduro hace amenazas, apenas disfrazadas.

De reconocer la derrota en las elecciones del 6 de Diciembre, Nicolás Maduro tendría que gobernar con un Congreso opositor. Situación por demás incómoda. Y es de esperar que un Congreso así, exponga la corrupción e ineptitud de su Gobierno, reduciendo aún más el ya pobre nivel de aprobación del Señor Maduro. ¿Qué puede hacer el chavismo?

Desde luego, intentarán el fraude. De no lograrlo o de resultar tan obvio que genere un rechazo generalizado, el chavismo tiene algunos escenarios. El primero es un golpe de estado militar. Nada increíble. Recordemos de Hugo Chavez saltó a la fama mediante un golpe de estado fallido y que siempre tuvo un gran apoyo entre los militares. Otro escenario es un golpe de estado “en el palacio”. Una destitución de Nicolás Maduro, organizada por los propios chavistas, mayormente los alineados con la hija favorita de Hugo Chavez, María Gabriela, representante permanente de Venezuela ante la ONU, dado que Don Nicolás ya no sirve para sus intereses.

Ojalá prevalezca ese sentido democrático que hizo a Venezuela ser reconocido y admirado como una de las democracias que mejor funcionaba en América Latina, en medio de una era de gobiernos militares o de dictaduras más o menos perfectas.

Este giro que se está dando hoy no es necesariamente un giro hacia la derecha. Ojalá sea un giro a favor de reducir el autoritarismo en América Latina. Ojalá sea para evitar la abusiva intervención de los gobiernos en la economía y la centralización de poderes económico, político e ideológico en unas cuantas manos. Ojalá sea un paso para tener sociedades más libres.

Felicidades al pueblo argentino. Nuestros mejores augurios para los demócratas venezolanos y de otros países de América Latina. Sin olvidar que en México todavía nos falta mucho por lograr en ese camino para construir democracias sin adjetivos: no somos quienes para dar lecciones a nadie y muy bien podríamos aprender de todos los países de América Latina que hoy están construyendo sus democracias.